El Arado y el Mar

El revocatorio falló: tiene la palabra la partera de la historia...

La derrota deparada por el madurismo al intento socialista se consolidará con la implantación de un nuevo esquema de dominación capitalista. Preferiblemente un nuevo pacto de las fracciones de derecha, la rusa y la gringa. En eso andan y en eso han fallado. El fracaso del revocatorio es una señal clara de la incapacidad del madurismo, la derecha rusa, para deslastrarse de su origen lumpen-marginal y, con visión de Estado, aceptar la alternabilidad esencial para el engaño socialdemócrata.

El madurismo en su afán de permanecer en el poder, ha destruido los pilares espirituales de la dominación capitalista: la imagen, la apariencia de respeto a las instituciones, a las leyes, a la expresión de la voluntad popular. La alternabilidad funciona, en la dominación capitalista, como una válvula de seguridad que no permite la acumulación de energía contra el sistema, todo se diluye en un rechazo al gobierno de turno, que puede ser cambiado con el voto castigo. El madurismo consiguió arrinconar a la sociedad, se convirtió en una dictadura, no hay posibilidades pacíficas de salir de ella, todo intento es atrapado en sus marramuncias.

Y aquí se produce una paradoja; el madurismo mientras más argucias, más trácalas usa para mantenerse en el poder, más se debilita, más pierde credibilidad, el control sobre el país. Si a esto sumamos su mal gobierno, su incapacidad, entenderemos que estamos viviendo los últimos días de la pesadilla. La incertidumbre es, como saldrá el madurismo del gobierno, no lo sabemos, pero se puede adelantar que la salida será violenta.

Puede ser que un caracazo precipite la acción de los militares. Este estallido, que no es remoto, tiene sus condiciones materiales en la miseria extrema que vivimos, y las condiciones subjetivas se apoyan en la profunda imagen de tramposos que tiene el gobierno. Este estallido tendrá un alto costo en bienes materiales, y en vidas para la nación. También puede ser que las condiciones de miseria, la falta de conducción política facilite el surgimiento de un fuhrer que encauce la protesta popular, el descontento social, hacia un proceso fascista, y en ese caso el sufrimiento social será inimaginable. Puede ser que las fuerzas más conscientes busquen soluciones dentro de la constitución, como el 350 cuya aplicación no depende del madurismo.

La situación, cada vez con mayor claridad, requiere de acciones urgentes. El país ya no soporta más esta situación, se desmorona rápidamente, la gente prefiere escapar al desconcierto del exilio, que permanecer en esta nada. La vida, más allá de las mentiras del gobierno, es inviable, no hay sueldo, no hay empleo, ni educación, ni salud, el Estado sólo proporciona matraca. El estallido es inevitable a menos que se le dé a la población una esperanza, un remezón económico y moral que revitalice la conciencia de pertenencia a la sociedad. Vivimos tiempos similares a aquellos que antecedieron al 4 de febrero, pero aún peores. Ahora no hay soporte político, todo está desbastado. La situación es grave, y requiere medidas urgentes, ya todo está sobre la mesa, el fracaso del madurismo es evidente, y en estas manos el rumbo hacia el abismo es inevitable.

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Toby Valderrama Antonio Aponte

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