¿Cómo evolucionará laa negociación gobierno-oposición instalada en México?

Apenas se acordaron algunos puntos a modo de un documento de intención o pre acuerdo y las expectativas se dispararon de manera extraordinaria y hasta alguien ha planteado la necesidad de una reforma constitucional que democratice más aún la participación de todos los actores políticos en igualdad de oportunidades y asimismo se preguntan otros: ¿la cuestión es cambiar este sistema actual de raíz o representa un reacomodo, tipo COPRE de los años de 1990? ¿Se recuperará la economía venezolana? ¿Al país se le abrirá nuevamente su comercio internacional? Pero el asunto es ¿cómo evolucionará la negociación? ¿Cómo se traducirán todo ello en realizaciones concretas?

Es decir, soluciones en los campos más sentidos de la población venezolana, que se generen otras condiciones necesarias para el buen vivir, porque hay muchas "heridas sociales" o como decía la otra vez el padre Alfredo Infante SJ., en una charla en el Centro Gumilla de Barquisimeto: "Hay mucho daño antropológico".

Ello como consecuencia de la corrupción galopante y que poco se dice de ello en VTV, ya que para ellos en el país más allá de la pandemia del covid-19, todo parece ser maravilla; pero gente de la burocracia gubernamental civil y militar han caído en prácticas deleznables.

A ello se le unen las acciones promovidas por la oposición violenta y minoritaria venezolana del llamado G-4, quienes tramitaron todo eso del bloqueo, sanciones u acciones unilaterales y coercitivas en el campo financiero y comercial. Una forma de coaccionar a la república por parte de USA-CEE y otros países satélites del liberalismo (Grupo de Lima, ya casi disuelto). El objeto y la intención inmoral, per se, es buscar que Maduro y los suyos, la militancia del PSUV, renuncie al proyecto político llamado la revolución bolivariana.

20 años en el manejo de la cosa pública, sosteniendo un modelo de democracia participativa acompañado de un amplio sector social y lucha contra la hoy fragmentada oposición política-militar, ha permitido al gobierno bolivariano no sólo la realización de un conjunto de realizaciones en sus políticas públicas, sino la formación de unos cuadros políticos con mucha conciencia de sus responsabilidades con la república. Ha sido una organización que aprende, para decirlo en términos de la teoría gerencial emergente.

Bueno, como recordamos a un teólogo jesuita al inicio, nombremos ahora a otro compañero o miembro de esa misma congregación religiosa. Se trata del politólogo Dr. Arturo Sosa SJ, a cuyas conferencias en los años de finales de 1980 y principios de 1990 también pudimos oír, particularmente recuerdo una que diera en el rectorado de la UCLA, área de postgrado; además de que en artículos de la revista Sic, solía analizar el entorno sociopolítico de entonces y uno lo percibía como un investigador social muy crítico y revolucionario.

Pasado los años el profesor Sosa que ahora vive en Roma por sus responsabilidades con su organización religiosa, meses atrás ha vuelto a reflexionar sobre la realidad nacional. Un tema que siempre le ha interesado al menos desde sus tesis de licenciatura en filosofía en la UCAB, 1972, con su tesis sobre la filosofía política del gomecismo.

Al respecto ha soltado una reflexión que a muchos molestará, dice uno, o al menos sorprenderá o decepcionará al creer que ese cura seguía era un sujeto revolucionario. Ha dicho, pues Arturo Sosa SJ:

"El régimen es un régimen dictatorial y Maduro es la cabeza de ese régimen dictatorial. Sólo que yo tengo una pelea mediática, porque los medios tienden siempre más a darle a la persona que al sistema. El problema es que el caso de Venezuela, es el sistema. El sistema es más fuerte que la persona, yo no me meto en otros lados, pero en Venezuela es ésa la gran diferencia entre Chávez y Maduro. Chávez tenía una concepción de poder que se le reforzó con la relación con Fidel Castro. Era la idea de un poder absoluto y armó un sistema" (Arturo Sosa SJ, en "La Humanidad", 2 de mayo, 2021).

La cita nos hace recordar una charla del recordado profesor Francisco R. Zambrano-Cano en su despacho de profesor en la UPEL-IPB, a saber, que Chávez sí tenía una clara concepción del poder, como todo político de fuste y trabajó para ello. Una cuestión que la vieja izquierda venezolana no siempre ha cultivado, decía el Prof. Zambrano, de tal suerte que ese es acierto.

Tal vez en lo demás no lo es tanto, pero igualmente aborda la cuestión de la negociación, claro en su fase anterior, cuyas rondas fracasaron. El jesuita experto en ciencias políticas destacó que:

"Espero y deseo que pueda evolucionar a una negociación" (…) "Guaidó no es Guaidó. Guaidó es una corriente que se ha hecho un espacio en la vida pública venezolana, es algo de lo que no se puede prescindir … Todavía hay gente que no sé de dónde saca la ilusión de que es posible una invasión. Eso no sería una solución, sería cambiar de problema" (ob cit).

Finalmente expresó en aquella ocasión un deseo en términos de imaginario político de la siguiente manera:

"La negociación se va a hacer con apoyo internacional, como unas elecciones sean creíbles tienen que ser con transparencia internacional. Los otros tienen que acompañar la solución del problema, pero tiene que ser un problema que resuelvan los venezolanos. Sin acompañamiento es mucho más difícil" (ídem).

En conclusión, la salida que observa este personaje citado es de tipo política. Además de que entre líneas parece acotar que el modelo político actual dirigido por lo que lo que el Lic. Dorian González llama "la coalición gobernante en el poder" ha fracasado. Sin embargo, no se puede olvidar que la cuestión cubre ambos extremos: gobernantes y opositores. Negocian, acuerdan o perecen como organización, llegar a acuerdos consensuados es cuestión de vida o muerte.

Para ellos y el país mismo, sino preguntemos a todos los que emprendieron camino a otros países. A muchos les ha ido bien, son los que pueden mantener a su familia con sus remesas, a otros no tanto, aunque no quieren seguir pasando necesidades en Venezuela donde nacieron y se formaron académicamente. Lastimosamente sintieron que este modelo político no era viable, están en Argentina o Chile, Colombia, incluso Ecuador o Perú. Sólo cuando esta economía se recupere podrían regresar y se volverá a unir la familia.



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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