La Guaratara

El Poder en Tiempos del Covid

Es imperdonable y atroz parafrasear el título de una obra tan extraordinaria del Gabo para ilustrar el curso del poder en estos tiempos de pandemia. Nada se compara al sublime de amor de Florentino Ariza por Fermina Daza y ningún final sería tan perfecto como el dictado por la magia de Colombia a García Márquez para terminar navegando el Magdalena toda la vida. Muy lejos de ese realismo mágico, el crudo contexto nos relata una aventura grotesca y empantanada donde se han embarcado los poderosos autoproclamantes y rapaces, mientras otros más sensatos siguen de cerca al Titanic, evitando hundirse con él. Ya describía Morín nuestra civilización como el histórico naufragio, empujado por tres motores en peligro latente. Una vez más la arrogancia de la burguesía que diseñó el opulento sistema económico imperialista, se ciega a bordo de un titán de acero, movido por la explotación de esclavos que alimentan las caldera de vapor.

La intervención del diputado del partido de Izquierda alemán a propósito del injerencismo golpista de la Unión Europea contra Venezuela desnuda sólo uno de los zarpazos que la piratería internacional hace con sus garfios. La Canciller alemana ha ensayado varias veces los roles que quisiera ejercer en el caso que Estados Unidos, definitivamente, comparta sus camarotes. La Reina Isabel no se queda atrás al ver agotadas las arcas que los golpistas y la mafia de Miami le han robado a Venezuela en Manhattan. Ahora la corporación criminal de Guaidó negocia el oro depositado en Europa, pero la Reina quiere partir el botín con sus corsarios. Todo es un caos disimulado bajo trajes elegantes y declaraciones de Estado, pero en verdad, Trump, Merkel, Guaidó y todos los banqueros asociados al FMI son peor que los Piratas del Caribe, desesperados por sustentar en oro el tesoro estadounidense. Para eso se prestan los golpistas, la OEA y el Grupo de Lima ante un colapso monetario que arrastraría con ellos. El lodazal donde navegan aprovechando la bandera del Covid, les permite recurrir al autoritarismo, la impunidad y la corrupción imperial como nunca antes.

Los liderazgos se reafirman a su manera y el cauce profundo y complejo de la pandemia parece desafiarlos a dos corrientes; una en la cual los líderes despreciables, como Trump, Merkel y Piñera maniobran como verdaderos dictadores y banqueros desesperados para mantener el "statu-quo". Otra corriente cuenta con liderazgos que se reafirma en la eficiente lucha contra la pandemia, a favor de la salud, de la protección social, de la innovación y diversificación económica que no favorezca sólo a un puñado de estafadores. Esta corriente humanista, de fuerte liderazgo compartido, como se observa en Méjico, Rusia e Irán, ratifica la figura del líder en una dinámica plural donde todos los sectores aportan a la innovación, la inclusión generacional y de género y la diversificación económica financiera. En esta corriente se inscribe el presidente Nicolás Maduro con su llamado a conformar una Asamblea Nacional de "caras nuevas".

Vuelvo sobre este tema porque, quizá, mucha militancia y dirigencia no entiende la claridad y proyección acertada que tiene Maduro. Algunos siguen peleándose dentro del partido e instancias de gobierno como un saco de gatos, creando fracturas y hasta "escuelas" aparte dentro del mismo Psuv, aferrados a dogmas y doctrinas que el contexto actual desafía en proporciones que Maduro ve muy claras. Tal vez en diciembre el Estadista que asoma, no logre su brillante estrategia, pero ha trazado la ruta hacia un movimiento socialista renovado; diverso, sicotécnico e innovador, capaz de trascender la politiquería rentista para edificar la cultura científica y productiva pos-pandemia.

 



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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