Las enormes “ventajas” facilitadas por el sistema económico-socialista

"La lucha contra los ingresos ilícitos se sostenía de manera indecisa. Era incoherente la política de incentivación moral y material del trabajo altamente productivo. Sin justificación alguna se pagaban grandes cantidades por concepto de primas y gratificaciones completarías, los directores de varias instituciones del Estado, falsificaban los datos para lucrarse. Se avivaron los ánimos parasitarios, en la conciencia del pueblo comenzó a arraigarse la psicología del "igualitarismo", lo que iba en detrimento de los trabajadores que podían y querían laborar mejor, facilitando la vida a quienes se habituaron a trabajar con desgana".

La actividad de las uniones creativas carecía de firmeza de principios, de exigencia, de auténtico desvelo por desarrollar y apoyar al pueblo de talento. A menudo, problemas fundamentales del campo cultural no eran atendidos debidamente por la dirección de las uniones. Al mismo tiempo, florecían el burocratismo y el formalismo, se manifestó una intransigencia excepcional hacia la crítica. En algunos casos, las ambiciones desmesuradas empezaron a prevalecer sobre las valoraciones realistas y las autoapreciaciones.

La situación se agravó porque el enfoque dado por el Gobierno al politiquismo, era a menudo sustituido en procesos puramente creativos por una arbitraria intervención departamental, por simpatías y antipatías subjetivas. De otra parte, los métodos de influencia y dirección ideológicas eran sustituidos por decisiones administrativas.

La situación configurada en el seno del gobierno se debe asimismo a que sus respectivos órganos no siempre prestan la debida atención a la estricta observancia de los principios chavistas y de las normas de la vida partidista. Esto se manifestó quizás en mayor medida en la violación del enfoque colectivista. Nos refiramos a la insuficiente eficacia del Gobierno y los órganos electivos en la actividad de los directores, lo cual impedía que los socialistas participaran activamente en la discusión de los problemas de vital importancia e influyesen, realmente, sobre los colectivos laborables y el pueblo en general.

Como consecuencia inevitable de ello, decayó el interés hacia los asuntos sociales; surgieron la falta de espiritualidad y el escepticismo; disminuyó el prestigio de los estímulos morales del trabajo; aumentó el número de personas, incluidos jóvenes, para quienes el único objeto de la vida es alcanzar el bienestar material por cualesquiera medios. Su posición clínica ha adquirido formas cada vez más abiertas, emponzoñando la conciencia de quienes los rodean y provocando ánimos de consumismo. El aumento de la drogadicción y la delincuencia constituyen una manifestación del decaimiento de la moral.

Tampoco se puede silenciar la justa indignación del pueblo ante la conducta de aquellos dirigentes —investidos de poderes y confianza y llamados a defender los intereses del Pueblo— que abusan de sus poderes, ahogaban la crítica y obtenían beneficios ilícitos. Es más, algunos de ellos se convirtieron en cómplices, e incluso en organizadores de crímenes y ladrones.

En tales circunstancias, se plantean la necesidad de acelerar el desarrollo económico y social del país, la necesidad de cambios radicales en los ámbitos político, económico, social y cultural, para orientar al país hacia un futuro renovador.

¡Chávez Viven, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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