Diosdado: por favor, no te arreches

Son varios los artículos que escrito sobre Diosdado Cabello Rondón, el mismísimo hijo pródigo de El Furrial. El conductor del Partido Unido de Venezuela (PSUV). El hombre de los mazazos. El líder que habla a sus adversarios políticos sin tapujos. El mismo hombre que el populacho y más allá tienen como el más poderoso, entre los poderosos, en la tierra de Bolívar y Chávez. Eso dicen. Como dicen que serás el próximo presidente de Venezuela. Eso también lo dicen. O sea, eres el prevenido al bate, pues. O sea, el bendecido por Dios. El que tiene enemigos políticos como arroz, pero también, es bueno decirlo, tiene amigos y simpatizantes como arroz chino. Posees una de las caracterizas de los verdaderos líderes: el de ser amado y odiado, a la vez. En fin, camarada, tanta vuelta, en la introducción de mi artículo para llegar al llegadero.

Diosdado: se acerca el aniversario de El Portañazo. Tú sabes, como hombre bien informado, que el venidero 2 de junio se cumplen 55 años del hecho militar más cruento de la historia contemporánea de Venezuela. Todavía no se sabe, a ciencia cierta, cuántos muertos hubo en la batalla sangrienta por el control de la ciudad de Puerto Cabello, sede de la Base Naval No. 1, en aquella época, la que fue tomada en la madruga del sábado de 2 de junio de 1962, por un grupo de Oficiales y Suboficiales comandados por el Capitán de Navío Manuel Ponte Rodríguez, a quien el gobierno de Rómulo Betancourt, dejó morir en el Cuartel San Carlos. El Segundo jefe, fue el Capitán de Fragata Pedro Medina Silva (fallecido) y el tercer jefe fue el Capitán de Corbeta (hoy Capitán de Fragata), Víctor Hugo Morales. Personaje a quien tú conoces, pues, fue diputado de la Asamblea Nacional en dos ocasiones. En la última fue electo presidente del Parlatinano. Fue el hombre que, a pesar de su edad, se le presentó al Comandante Chávez en Miraflores con un fusil en la mano, en el 2002, cuando el intento de golpe, le dijo: "Mande, usted, mi Comandante, estoy listo para defenderlo como sea y donde sea, ahora y siempre".

Diosdado: los sobrevivientes del Carupanazo y el Porteñazo, alzamientos hermanos, apenas seremos unos 12. Los demás se han ido. Prácticamente ya dimos lo que podíamos por este país. Sin embargo, aún hay coraje y dignidad en estos camaradas, en nosotros, pues. Tanto así que estamos "Patria o muerte" o, como se dice popularmente, rodilla en tierra con Nicolás Maduro, quien, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha enfrentado uno de los ataques más feroces, crueles e injustos, de los que se tenga conocimiento, tanto a nivel nacional como internacional. Y lo apoyamos en su convocatoria a una Constituyente Nacional Originaria. ¿Y porque carajo, te digo estas cosas? Porque nos merecemos un "mazazo". Porque tú, conductor de uno de los programas políticos de mayor rating en el país, podrías hacer un programa especial donde seamos tus invitados, así como nuestros familiares y amigos. Haríamos de tripa corazón (ya que no somos unos carajitos) para aguantar las cuatro o cinco horas de duración de tu programa.

Eres un hombre de retos. Allí te dejo uno. Por cierto Diosdado, yo soy un ferviente seguidor de tu vida política y, por ende, de tu programa por el canal de todos los venezolanos. En algunas oportunidades, en mis escritos, me he referido a tu persona, con variados matices, donde reconozco que habrá alguno de ellos que pueda haberte molestado. Pero, camarada, la tolerancia y el aceptar las críticas constructivas es, precisamente, unas de las cualidades que acompañan a un líder. Hugo Chávez, a quien tuve el honor de entrevistar en dos ocasiones en Puerto Ordaz, antes de llegar a la presidencia, evidenció que no sólo tenía esas dos características, sino otras, donde destacaba el de ser auténtico hasta la médula de sus huesos. En aquellos dos encuentros, Chávez me dejó la impresión de que estaba frente a un líder en potencia. Derrochó autenticidad (una de las cualidades que más admiro en una persona), y buen humor, pero sobre todo, dejo constancia de que había leído mucho y que había asimilado. No basta con leer, hay que asimilar e interpretar. Sólo así se obtiene el bagaje de conocimiento que se requiere, o mejor dicho, que se exige en cualquier líder que se aprecie de serlo. Hugo Chávez fue un gran líder porque poseía talento natural, y porque se esmeró por fortalecer ese talento con la lectura.

Por último, camarada Diosdado: A pesar de mi enfermedad y mi edad, estoy dispuesto a hacer el sacrificio de ir, si así lo exige las circunstancias, al lugar que usted escoja para que nosotros, los sobrevivientes del Carupanazo y el Porteñaz, seamos sus invitados a su programa "Con el mazo dando". Denos, pues, esa oportunidad de oírlo de cerca y de compartir un rato. Somos dos generaciones diferentes: la nuestra, en vías de aterrizar, y la suya, en pleno vuelo.

Agregado: te he dirigido este escrito con antelación, de manera que tus ayudantes tengan el tiempo suficiente para preparar el programa, si tienes el bien de aprobar. El mismo podría realizarse en el Cuartel San Carlos, o en su lugar, el Cuartel de la montaña. Allí se la dejo. Suerte a usted, al partido que dirige y al mundo que perseguimos. Un mundo bonito, como dice el camarada Fernando Zago.



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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