Política del siglo XXI con Democracia Constructiva y Transformadora

Se entiende por política el consolidar el bien de la polis, de la ciudad, con el pensar en lo teórico-abstracto y el accionar práctico en un tiempo y espacio preciso, con su respectiva apreciación, a corto mediano y largo plazo., ajustada al contenido actitudinal que implica lo social - ético. Un pensar político, proporcional con el contenido conceptual, y un producir factico, acorde con el contenido procedimental, en cuanto al hacer político, el obrar en beneficio de la polis, de la ciudad, promoviendo el contenido actitudinal, que es el buen vivir de los ciudadanos, sin discriminación y en Democracia Constructiva y Transformadora. Una política que asuma la pluralidad con sus conflictos y propicie el beneficio con y para el bien de todos los ciudadanos y ciudadanas de una ciudad, de una polis, de una nación, con los seres humanos que la conforman. Es un obrar político, donde se evidencia el pensar, en una sociedad de pluralidades, singulares y sociales, sectoriales que aportan por el deber mayor del trabajo, propios de los diversos mundo circundantes, y a la vez con iguales derechos, con similares oportunidades creativas en la construcción y transformación del mundo, para el bien de todos en su convivencia.

Una política, identificada con la democracia, que amerita una revisión ajustada a su tiempo del siglo XXI, para beneficiar a todos los seres entes humanos, sin exclusión. Es un beneficiarse a partir de la construcción y participación de todos los beneficiados, desplazando parcialidades y el paternalismo de estado, en nombre del combate contra la pobreza, que impide la realización humana, negando la activación del aparato cognitivo y afectivo, junto a los aspectos del hacer, beneficio de lo físico motriz, y el compartir del aspecto ético, social y legal que le es inherente a todo ser humano, para su realización en su existencia.

Es la política donde los contenidos de un pensar y hacer se consoliden en proceso, desde lo singular, al colectivo, pasando por lo grupal, sectorial de cada mundo circundante y considerando lo espacial sumatorio, de lo particular, local, estadal, regional, nacional y mundial. Una política con democracia, en relaciones horizontales y construcción colectiva, que rompa las imposiciones verticales de poder y abusos de poder de pequeños poderosos derivados de partidos. Abusos sostenidos en el pensar de pocos genios, sustentados en la filosofía convencional de esencialismos e universalismo, lideres, amparados en partidos "políticos", que se han venido imponiendo, en la mayoría de los casos, ignorando a los otros seres humanos, haciéndolos súbditos, sin autonomía y dignidad en nombre de una política de Democracia adjetivada como representativa o mal llamada participativa que pasa a ser manipulativa y que se reconoce como parte de una época histórica.

Refiere un pensar y hacer político novedoso, diferente al convencional y conservador de lo que fue en un tiempo lo político, como parte de un proceso en permanente cambio, que va superando monarquías absolutas, totalitarismo y dictaduras. Es un nuevo pensar y obrar político, que responde al asumir el tiempo de ahora y liberarse del siglo XX, en un ir a la construcción colectiva, que implica la desconstrucción de las relaciones verticales, tanto endógenas, al interior, como exógenas, al exterior, en relaciones internacionales con otras naciones de países poderosos que se imponen frente a otros. Relaciones verticales, de imposición y autoritarismo, propias de la cultura de la opresión, en nombre de disciplinas, métodos y leyes, que cumplieron su labor en un tiempo histórico y favorable a unos pocos, quienes las elaboraron. Relaciones y leyes que ameritan ser sustituidas por las relaciones horizontales con su construcción colectiva, identificada con la cultura creativa y liberadora, y asumir una visión integral, interdisciplinaria y transdisciplinaria, donde el centro fundamental es el ser humano y su realización en su existencia, de su vida política en una democracia.

Una realización de pluralidades humanas con relaciones complejas, donde se reafirma su ser viviente superando problemas, consolidando el sentido común y asumiendo la experiencia, sin discriminación y con derechos que pertenecen a todos y todas, de ser constituyentes del mundo y la política del siglo XXI. A la vez de constituir y crear, se crece aprendiendo en el pensar y hacer político, que abre el camino del devenir en el horizonte de una política democrática constructiva y transformadora. Nueva política democrática que implican nuevas estructuras de organización, dentro de la superestructura social, para operar y cumplir sus propósitos, evitando los desvíos de lo auténticamente político.

Se orienta la reflexión en torno a la consideración de una política, del siglo XXI, donde se consolide la democracia redefinida a partir de su retorno a esta. Un retorno a lo político y su democracia, capaz de superar su definición dada por oposición al totalitarismo. Implica ir a lo originario de la política y democracia, que supera los cuerpos cerrados que se consolidan en el poder con el accionar de partidos en la lucha por el poder, (tanto partidos grandes, apoyados económicamente, como partidos pequeños emergente, sin determinismo de buenos o malos, calificativos superables por los contenidos políticos conceptuales, procedimentales y actitudinales centrados en el ser humano, sin discriminación en beneficio de su buen vivir). Tanto partidos veteranos como emergentes, son sinónimos en la lucha por el poder, donde lo auténticamente político es desplazado y superable por lo objetivo de la cuantificación de las maquinarias electorales, con sus votos y elecciones. Se confunde y se termina imponiendo, frente a lo político, lo cuantitativo de lo electoral con sus negocios, ignorando los contenidos cualitativos, pertinente a los intereses singulares de los seres humanos, particulares y los plurales de pequeñas comunidades locales, de pueblos o aldeas, sectores propios de su mundo circundante, que quedan aislados y negados.

La lucha entre la política del siglo XX y la nueva política de Democracia Constructiva y transformadora del siglo XXI

El retorno a lo político en el siglo XXI se enfrenta con una llamada "política y democracia" que se ha consolidado en el poder de gobernar, seguidora de un convencionalismo automatizado, negadora de la transformación que ignora el ser histórico, singular y social, colectivo. El llamado es a la otra mirada política que confronte y supere la política convencional del siglo XX con sus fundamentos filosóficos, también convencionales y particulares a una época que tuvo su sentido de ser histórico en un tiempo, pero que debe ser superable. Una política emanada del siglo XX que se instala y pretende continuar en el poder en el siglo XXI, donde se impone lo cuantitativo de grupos de partidos e intereses electorales, con sus costos partidistas y monetarios, que promueven el negocio de lo económico con el fenómeno de la corrupción. Imposiciones que están por encima del contenido e intereses de los otros, al que también pertenecen las personas que conforman los habitantes de la polis, de la ciudad, con sus principios originarios del pensar y hacer. Principios originarios de los sectores propios del mundo circundante, salud, educación, urbanismo, economía, medios, deporte, turismo, agricultura, industria y recreación, ambiente, tecnología, ciencia, transporte o cultura, que producen y actúan en la dinámica económica, con relaciones reciprocas, satisfaciendo necesidades de la mayoría de la población que conforma la polis.

Se enfrenta en el siglo XXI una concepción de la convencionalidad política y filosófica, defensora del universalismo y esencialismo del siglo XX, que olvida, tomar en consideración y asumir en la práctica con su aplicación, que la política y su democracia es una asociación de seres humanos que existen. Seres humanos que viven y solucionan problemas gracias a la mentalidad de poder, como la definió el pensador Fabricio Ojeda adelantándose a su tiempo del siglo XX, con su creatividad y libertad. Asociación donde los ciudadanos singulares y plurales son socios en la consolidación del Estado que los reúne. Una asociación para concretar, en lo político, la existencia humana con su buen vivir en ciudadanía. Los socios por lo tanto no pueden estar ausentes de los contenidos políticos y en consecuencia, es un derecho y un deber el asumir las relaciones horizontales constructivas, con su filosofía transformadora en la política y democracia del siglo XXI.

Es una necesidad un cambio político, propio del siglo XXI, que implica un retorno a lo político, desplazando los lineamientos verticales de quienes ostentan el poder, reafirmando las estructuras convencionales, las instituciones públicas de estado de la superestructura social, política y legal. Estructuras que se consolidan en el tiempo de manera automática y con el apoyo de las personas, funcionarios políticos de turno, que posiblemente, en la mayoría de los casos, obran desconociendo los fundamentos de contenidos que le sirven de piso a ese pensar y obrar repetitivo, negando los cambios, creaciones y transformaciones del ser histórico, el ser político y del ser de la tradición con su mentalidad de poder, creatividad y libertad.

Es un llamado a un pensar y obrar político integral, con su respectiva democracia constructiva y transformadora, que incorpore el contexto social, espacial, económico y cultural en todos sus componentes, con el notable aporte de la tecnología en el siglo XXI. Economía, salud, urbanismo, ambiente, educación, medios de comunicación, turismo, recreación, arte, que incluye el campo de la cultura liberadora y creativa, contentivo de la estética, etc ameritan de una revisión de sus fundamentos filosóficos y contenido político, con su referencia democrática constructiva y transformadora, con nuevos horizontes y despojado de fundamentos universalistas y esencialista. Es la otra mirada política, con su sustento filosófico transformador, que trae consigo el fenómeno desconstructivo y de transvalorización de la llamada política convencional del siglo XX.

Es la otra política, pertinente a la democracia plural, que supera partidismos y sus organizaciones de partidos políticos, con sus relaciones verticales. Relaciones más cercanas a los controles totalitaristas con sus maquinarias electorales de control de votos y que al ganar el poder político se aferran a él, negando y desplazando a los otros contrarios. Desplazamiento que reafirma el olvido de la condición de todos los ciudadanos como socios del Estado, con sus respectivos beneficios y la política para el bien de toda la polis. Se colocan, amparados en los partidos políticos, por encima de lo auténticamente político, con sus contenidos cualitativos.

Los partidos políticos, con sus relaciones verticales, al resultar triunfadores en un evento electoral cuantitativo y objetivo, se imponen en las instituciones o estructuras gubernamentales de la superestructura social y política, creando mayor instituciones con su burocracias de empleo administrativos o servicios, de mantenimiento, donde se agota el presupuesto, que es el dinero aportado por todos los ciudadanos que son los socios del Estado, mediante los impuestos, ignorando el pensar de éstos que no son consultados. Al fortalecer las burocracias, por los compromisos partidistas evitando costos "políticos," se va negando la auténtica política con la aplicación, las obras, la creación, la producción, el alimento espiritual y físico corporal, la satisfacciones de necesidades, en todos los campos, que beneficie a los ciudadanos sin discriminación e integralmente planificado con apreciación permanente y transparente, gracias a los aportes de la nueva tecnología, superando la beneficencia pública o paternalismo de gobierno, en un Desarrollo Poblacional y Espacial con Tecnología Integrada.

El camino de la política convencional de la Democracia Representativa del siglo XX y el camino alternativo de la política del siglo XXI con la Democracia Constructiva y Transformadora

El carácter conservador político del siglo XX, en la mayoría de los casos a pesar de los llamados cambios o revoluciones políticas, continua en el siglo XXI aferrado en el poder y tiende al camino político convencional, propiamente negador y perteneciente a la cultura de la opresión, en cuanto impide cambios,. Es el camino conservador de una Democracia mundial transnacional financiera, amparada en la globalización. Es el camino de la política convencional donde el poder económico asume los espacios políticos y se impone frente a los otros sectores, con el contenido procedimental, el pragmatismo, que supuestamente ampara a los votantes en un activar la maquinaria electoral, al garantizar seguridad e ingresos con el lucro económico individual, por cuanto impera la visión de negocio, iniciado previamente con los negocios, entre el sector político de la Democracia Representativa y los intentos de Democracia Participativa y el sector económico.

Se impone en la política el camino del negocio con mayor énfasis, por parte del sector económico, que decide definitivamente abordar el campo político directamente sin intermediarios, pues bajo perfil ya se venía presentando el negocio político con la corrupción, donde se fue abriendo la vía de entrega al sector económico por parte del político, que significa su propia autodestrucción. El negocio con el dominio de lo económico en lo político va desplazando el pensamiento filosófico político, con el contenido conceptual, la abstracción, las ideas, el pensar en la nueva libertad, fraternidad e igualdad del siglo XXI que sustituya los ismos del idealismo o fundamentalismos, del tiempo pasado de la política del siglo XX. El vacio, por desplazamiento de lo político, se sustituye con lo económico y el negocio, el poder financiero legal e ilegal, la evasión de impuesto, el contrabando, el lavado de dinero o el narcotráfico. Así se valida lo económico, negando lo político.

A nivel nacional, en los diferentes países sometidos al dominio transnacional financiero poderoso y el propio nacionalismo financiero, se va imponiendo una política con su Democracia invadida por el sector pudiente económico o Política industrial. Aparecen y pasan a ser candidatos del partido personalidades del poder económico, que entran en la maquinaria electoral, con los apoyos de los medios de comunicación bien pagados. En consecuencia los países llegan a tener como presidente los candidatos de los partidos que más poder monetario tienen. Gracias a ese poder económico controlan el poder político junto a los medios de comunicación y organizaciones, contradiciendo el fenómeno autentico de Política democrática. El dinero es necesario para financiar las organizaciones políticas y el que más poder monetario tiene, más opciones posee de ganar el poder político e imponer la cosa económica sobre la cosa política.

Es el camino de la política convencional en el siglo XXI que desconoce al otro como socio del estado, la interdisciplina y transdisciplinaridad, que asume las instituciones o estructuras de estado, dividida por disciplinas independientes y tomadas como un negocio comercial en: salud, educación, economía, urbanismo, ambiente, tecnología, ciencia o cultura etc. Las instituciones, estructura de estado de gobierno, inmersas en una superestructura, por sus errores, al no cumplir su sentido de ser político, contribuyen o entregan el poder político al poder económico. Las instituciones, con su personal o funcionarios públicos, pierden su horizonte, no cubren las expectativas de los socios. Los funcionarios y en consecuencia las instituciones se niegan, se aíslan separadas y sin conexión en torno al contenido político, donde el ser humano queda desplazado, ausente, entregado y sometido a la deriva del posible camino del poder económico, que se apropia del poder político, proveniente de la política y su democracia convencional del siglo XX.

En la política convencional y su democracia conservadora, negada a la transformación política que exige el siglo XXI, la estructura de estado, las instituciones entran en conflicto, en crisis que van en caída por su propia negación a su sentido de ser de la transformación política. Se impone en la superestructura y las estructuras e instituciones, lo inmediato superficial, lo administrativo, cuantitativo y personal con presupuesto que responde a los intereses del partido político de turno que se aferra al poder, frente al contenido de lo conceptual Político - filosófico con las posibilidades de beneficios para todos los que conforman la polis.

Lamentablemente, con excepciones, los contenidos políticos no terminan de pasar de lo pensado, abstracto e ideal, a ser contenidos aplicados, prácticos y con productividad concreta en la existencia humana. La política, con su sentido de ser del buen vivir de los ciudadanos entra en un estado de desplazamiento, de olvido, como referente al que solo se apela para los discursos políticos en campañas electorales. Lo auténtico político se usa, queda en discursos, en contenidos conceptuales, abstracciones como ideas que pasan a ser idealismo, buenos deseos y sirven de justificación para ganar y mantenerse aferrados al poder cuando se llega a él. Se usa el contenido conceptual con su pensamiento político y se impone una esperanza que no se aplica, no se va a la práctica para que se concrete en beneficio de todos los ciudadanos de la polis.

Se va imponiendo y domina el pensamiento convencional, la tendencia conservadora con su llamada política partidista o de partidos que se organizan, con su interés centrado en la lucha por el control del poder, en grandes maquinarias electoreras. El contenido político, con programas, junto a nuevas estructuras de operatividad política, unida a la nueva tecnología para ejercer el gobierno constituyente – constituido, se ignora a pesar de su presencia. Se desconoce, aunque ocasionalmente se usa y se difunde comunicacionalmente como propaganda partidista, la organización de sectores, con su mundo circundantes, en beneficio de los otros y los beneficiados, que son la mayoría de ciudadanos en sus comunidades, que quedan prácticamente ausentes. Los ciudadanos de la polis van perdiendo el ser político y su ser histórico, asumiendo y tristemente interiorizando, en su aspecto afectivo y cognitivo, que la política no es necesaria, poniéndola a un lado de su existencia, por cuanto no es efectiva y no forma parte de su vida en democracia, en tanto ésta no contribuye en su buen vivir.

La otra posibilidad, frente al camino político convencional de la cultura de la opresión, es el camino político alternativo, que implica el volver y retomar lo auténtico en la política desde el pensamiento filosófico transformador, perteneciente a la cultura creativa y liberadora, con sus componentes del ser histórico en el siglo XXI, la visión transdiciplinaria e interdisciplinaria, la construcción colectiva en relaciones horizontales. Son componentes necesarios por cuanto forman parte de los fundamentos constituyentes de la política con su democracia. Es un pensar y hacer político, con sus respectivas estructuras, que permitan la operatividad, apoyados en las tecnologías del siglo XXI. Son las nuevas estructuras de organización, que responde a los diversos mundos circundantes, que van desde lo pequeño a lo mayor, a partir de lo comunitario y sectorial, local, municipal, estadal, nacional e internacional. Son organizaciones para la participación política, tanto de los que prestan servicios con beneficios como los que se benefician, respondiendo a esa dinámica de la existencia humana de cubrir necesidades y el satisfacer las acciones económicas de ofertar y demandar, que permitan el equilibrio, la armonía del buen vivir y compartir de todos los ciudadanos de la polis.

Cada sector y comunidad local tiene su experiencia, sabe de su mundo circundante y son los que pueden aportar en contenidos políticos, mediante las reuniones o asambleas, que son documentos políticos e históricos constitutivos, desde lo particular a lo general, del contenido político a nivel local, municipal, estadal y nacional.. A partir de lo local se puede constituir la Comisión de Estado Local Sectorial. CELS. Con la integración de los diversos sectores en la comunidad local se posibilita la constitución de la Comisión de Estado Local integral CELI. La integración de las Comisiones de Estado Locales sectoriales e integrales se puede constituir en la Comisión de Estado Municipal Sectorial y la Comisión de Estado Municipal Integral. Seguidamente, a partir de los contenidos políticos municipales se posibilita la constitución, en cada estado de la Comisión de Estado Estadal Sectorial y la Comisión de Estado Estadal Integral y finalmente a partir de estas se constituyen las Comisiones de Estado Nacional Sectorial y la Comisión de Estado Nacional Integral.

En sumatoria, los aportes se deben incorporar al contenido político ampliado, local, municipal, estadal y nacional e internacional, que al consolidar la organización en Comisiones de Estado, de los diversos sectores y comunidades en lo integral, con participación social comunitaria, la mayor labor es reunir los diferentes contenidos que responden al sentido común. Los contenidos políticos, por sectores, se reúnen en contenidos políticos integrales, en la organización de Comisiones de Estado Integrales, locales, municipales, estadales y nacionales. Son los contenidos políticos sectoriales e integrados para el desarrollo poblacional y espacial local, municipal, estadal y nacional. Las comisiones de estado sectoriales e integrales políticas tienen sus integrantes que son rotativos como personas. Los contenidos, que parten de lo local, son los más importantes, son los documentos políticos e históricos, es lo que se debe poner en prioridad como proyecto de políticas, desplazando los intereses inmediatos de personas, de los que llegan al poder, mediante los partidos, las improvisaciones, los negocios con la consecuencias de la corrupción de menor a mayor grado de compromiso.

Las comisiones de estado sectoriales locales y municipales y las comisiones de estado integrales locales y municipales, reúnen todos los sectores para su Desarrollo poblacional y espacial determinado, permitiendo la consolidación de los contenidos políticos. En las comisiones se designa el exponente por cada Municipio para conformar las Comisiones de Estado Sectoriales y la Comisión de Estado Integral. Los contenidos políticos y los designados exponentes por los Municipios conforman la Comisión de Estado de cada sector y la Comisión de Estado Integral. Ésta es la comisión que reúne los contenidos de programa político con los asignados de cada sector como exponentes. Su labor es el logro del desarrollo poblacional y espacial del estado o provincia y designar el exponente y miembro para la conformación de las diferentes organizaciones por sectores en las Comisiones de Estado Nacionales sectoriales y la Comisión de Estado Nacional Integral

Cada sector a partir de lo local llega y dispone de su Comisión de Estado Nacional Sectorial, CENS, que responde y conoce a su respectivos mundo circundantes de los sectores, (salud, educación, cultura, deporte, urbanismo etc) desde lo local, municipal y estadal. Es un conocer y experiencia que posibilita a la comisión y sus miembros para conformar la institución y laborar conjuntamente, en el .ámbito nacional, con la institución respectiva o el Ministerio de su sector y designar el encargado de la institución o Ministro para laborar a nivel del poder político ejecutivo. También desde la Comisión de Estado Nacional Integral, CENI, se está en condiciones de designar el exponente por el estado respectivo para la Asamblea Nacional. La Comisión de Estado Estadal Integral, CEEI, conformado por los comisionados de las Comisiones de Estado Municipal Integral, CEMI, que reúne los diversos sectores o mundos circundante del ámbito local en la Comisión de Estado local Integral CELI y la Comisión Estado Nacional Integral que reúne a todos los comisionados de las Comisiones de Estado Estadales Integrales CEEI de los diversos sectores y comunidades, podría sustituir o abrir otras opciones para la participación y constitución del poder legislativo y designar los participantes de las formales y convencionales Asambleas Legislativas Estadales y sucesivamente a la Asamblea Legislativa Nacional.

La ejecución de los contenidos, la obra política y el buen destino del presupuesto depende de las comisiones. Son las comisiones tanto integrales como las sectoriales, de los diferentes sectores a todos los niveles y de las comunidades, el medio para operar, concretar y lograr el desarrollo poblacional y espacial local, municipal, estadal y nacional. Los sectores y comunidades participativas mantienen la red multidireccional y se conectan entre sí, pues son integrales, desde las Asambleas Integrales y su organización de Comisiones de estado integrales locales, municipales, estadales y nacionales. Así se mantienen en contacto el sector de educación con salud, economía, educación, comunicación y sucesivamente en situaciones genésicas conceptuales de confrontación, para asimilar, acomodar, adaptar y llegar a un acuerdo que responde al sentido común, al sensus comunis.

Las políticas llegan a la comisión de estado nacional sectorial e integral a partir de lo local, lo sectorial, particular y comunidades y de nuevo regresan a los espacios estadales, municipales, locales y comunitarios. Es un camino novedoso que no puede estar aislado de las leyes, por cuanto las leyes, para evitar que sean pretéritas, se deben activar y actualizar y por esto, ser transformadas respondiendo a los nuevos tiempos y espacios, al igual que la ley madre, que es la constitución de una nación. Se entiende que las particularidades sectoriales, comunitarias, locales, municipales y por cada estado se integran a las totalidades en una visión de contenidos de política nacional integral y sectorial.

Si bien, actualmente, hay intentos de Democracia Participativa para que sustituya la Democracia Representativa se reconoce que se quedan en concentraciones, reuniones, entrega de documentos, por parte de sectores y comunidades, a los funcionarios de las instituciones de gobierno. Las personas o funcionarios de las instituciones de gobierno reciben mas no atienden y terminan ignorando, por cuanto nunca responden, lo que se traduce en pérdida de credibilidad. Institucional. Son intentos de participación política que sirven de muestras, que se transmiten por los medios de comunicación, en la mayoría, con excepciones, subordinadas al poder de turno o gobierno. Los intentos se traducen en desgastes políticos y de tiempo, creando los estados de caída de los miembros de la polis, donde gana la decepción y se pierde la esperanza, que es similar a perder la existencia, una fatalidad humana. De acuerdo con el filósofo Gadamer el ser humano no puede vivir sin esperanza. Opinión que emitió cuando le preguntaron, camino al hospital donde murió a los 102 años en el 2002, que podía decir el filosofo, Gadamer `padre de la Hermenéutica filosófica del siglo XX, sobre la caída de las Torres en New York.

Continuar con la vigencia de la política democrática del siglo XX es imponer en el siglo XXI, siglo de la transformación del ser histórico, el ser político. y la Democracia, la cultura de la cadena de la opresión, con los lineamiento del partidismo, del presidencialismo o asambleas manipuladas por el poder de turno, que se apoya en autoritarismo y que implica las relaciones verticales de dominio. Son imposiciones que identifican las relaciones verticales, junto al abuso de las necesidades humanas, mediante listas, controles por los supuestos beneficios que otorgan las instituciones de gobierno a los más necesitados. Beneficios otorgados en nombre de caridad o la compasión por la pobreza, perdiendo lo fundamental de derechos humanos y políticos, que confirman la autonomía y dignidad de los ciudadanos de la polis. Son comportamientos deplorables, de paternalismo de gobierno, por los efectos negativos, generadores en lo colectivo de una sociedad enferma y dependiente sin autonomía, y, en lo singular personal, más al interior del ser humano, de desprecio y estados de hipocresía e impotencia. Desprecio por vivir una condición de caridad, de compasión, dependiente y negadora de sus potencialidades humanas, de su autonomía, libertad y creatividad, que le permiten producir e insertarse en la dinámica económica y social a partir de una auténtica políticas de estado.

Los actos compasivos por la pobreza, que niegan una auténtica política, responden más a los intereses inmediatista y superficiales por mantenerse en el poder o costos electoreros que representan los votos. La compasión del poderoso se pueden superar por una autentica política de participación, transparente y con tecnología integrada, invirtiendo y creando desarrollos para las fuentes de trabajo, capacitando en los oficios productivos de los diversos mundo circundantes, generando empleo y crecimiento en las comunidades, valorando el trabajo y la producción con la plusvalía de capital, sin evadir los impuestos necesarios para mantener el estado de gobierno. Son contenidos que remiten al retorno a lo político con sus fundamentos filosófico, que dignifican y evitan la caridad, la compasión por la pobreza, superada por la inserción social, la participación económica, la educación y cultura de la creatividad y libertad, que favorece el ascenso social con la tendencia a la armonía social y económica, superando la pobreza. Son desgastes y negaciones humanas, donde se confunde la compasión con la política, que se pagan con los aportes de todos los ciudadanos.

Es necesario liberarse del partidismo y luchas de poder confundido con la política, propia del siglo XX, y actos de compasión, a partir de la necesidad humana, en nombre de la pobreza. De acuerdo con el filósofo del devenir Nietzsche, en su obra de Zarathustra, la compasión es un acto indigno por cuanto atenta contra la autonomía, que debe tener el ser humano para asumir la voluntad de poder y transformar en el mundo lo que niega el buen vivir. El poder partidista, junto a las personas instaladas en los cargos de poder del gobierno de turno, asume la verdad de que todo lo sabe, lo ve y lo controla. Es una verdad similar a Dios, castigando a los que no les cumplen en el acto electoral para continuar en el poder, considerado un pecado el no respaldo con el voto. Los seres humanos que conforman la polis no son objetos de los otros seres humanos del poder partidista que sustenta el poder de gobierno. Son seres humanos que piensan, que sienten, que crean, hacen y construyen el mundo transformando lo que los niega en un estado Democrático. Son socios activos de estado, miembros de la sociedad civil, constituyentes del poder político sin discriminación y como activos forman parte del la construcción colectiva, donde no tiene cabida las relaciones verticales con los denominados partidos políticos.

Por el comportamiento manifiesto en el obrar, en la mayoría de los casos pareciera que los partidos, arcaicos y nuevos alternativos, están desfasados en el tiempo y deben asumir el "suéltame pasado" para liberarse del siglo XX, entrar en un estado de apertura y posesionarse del siglo XXI. Tiene el siglo XXI su mayor compromiso de laborar intensamente para la transformación Ética - Política, donde está prohibida la pobreza que es la muestra de la violación de derechos humanos y de una sociedad arcaica que niega la transformación con la respectiva superación y avanzada humana. Una transformación con transdisciplinaridad centrándose en el ser humano, sin discriminación, para la construcción colectiva con su sentido común a partir de la construcción singular de cada ser humano y en relaciones horizontales. Es aquí el momento donde es necesario que participe el retorno a lo político, su comprensión para confrontar e interpretar en el tiempo presente y aplicar instalando lo nuevo, transformando la superestructura y estructuras sociales - políticas o instituciones de estado, asumiendo la cultura de la creatividad y libertad.. La transformación implica una nueva cultura, capaz de derrumbar la convencional cultura de la opresión con sus relaciones verticales y partidismos que luchan por el poder y pierden la noción de lo autentico de la cosa política.

La Política del siglo XXI con la Democracia Constructiva y Transformadora y su proceso.

Es el siglo XXI el siglo de la nueva cultura de la creatividad y libertad política, que se inicia en lo particular de la persona, a nivel singular, en la transformación ético- político, en una lucha permanente consigo mismo, como ser humano. Es la lucha de lo originario del ser, que le es propio al humano, frente a lo convencional de lo ético- político integrado, de los humanos en conjunto, en lo social, que pretende conservarse y mantenerse permanentemente, negando los cambios sociales, políticos e históricos. Es un enfrentar lo originario (singular- personal) y lo integrado (social-colectivo) para que se de la nueva ética- política transformadora en el tiempo del ahora, con su devenir del horizonte, donde es imposible el repetir lo que fue en el tiempo pasado. Es la lucha que se da en la existencia, en el diario vivir, en cada mundo circundante que le pertenece al ser humano, donde en el comportamiento, en lo que se hace, donde actúa y dice, se muestra lo oculto de lo convencional que impide la transformación. Necesario es que cada ser humano asuma el compromiso de prestar atención a su autoformación y heteroformación con los otros, desplazando el obscurantismo con la aceptación de lo convencional automáticamente y no repetir lo que fue, para ser parte de una educación y de una nueva cultura de la liberación y creación, que no se puede ignorar en el siglo XXI.

De lo pequeño, particular, se hace lo grande, el colectivo, lo social y político que implica la nueva educación, la cultura liberadora, creativa y transformadora de la cultura de la opresión con sus relaciones verticales, para construir y transformar una nación, un país. Es la labor educativa y cultural que exige un esfuerzo y que no se puede olvidar, debido a que no viene sola por acto divino, que no bastan palabras y discurso, por cuanto necesaria es la experiencia, los hechos, concretar con su producción. Es una exigencia permanente de esfuerzo humano que parte de lo singular personal para ir a lo colectivo-social que identifica a una nación y que no se puede ignorar por cuanto es la reafirmación con la transformación del ser histórico.

Gracias al esfuerzo humano, que responde al ser histórico, el ser de la tradición y el ser político, la humanidad pasa de un tiempo particular, sale de él y éste se suma al tiempo pasado de lo que fue. El tiempo presente no es permanente, continúa el círculo del eterno retorno con sus transformaciones. El tiempo presente se hace pretérito, un tiempo pasado, para ir consolidando la totalidad infinita del tiempo en el círculo y así continuar el devenir en el horizonte. La humanidad se libera de las monarquías absolutas, amparadas en la teocracia, dominante de la Edad Media, previa al renacimiento y posterior a la edad antigua de las civilizaciones florecientes de Egipto, Mesopotamia, Grecia o Roma. De la edad Media se pasa a la edad del Renacimiento, se siguen los cambios con la Edad Moderna y así continúan las permanentes innovaciones, que dan paso a nuevas épocas, que son las etapas particulares de las edades soportadas en el tiempo histórico.

En parte, la liberación de la edad media y el entrar a otra época con la lucha en las colonias en América y su independencia de los invasores de la monarquía inglesa, española o portuguesa, se debe al esfuerzo humano con sus novedosos pensamientos, ajustados a una cultura creativa y de libertad, que abrieron caminos en el devenir del horizonte. Dentro de grandes esfuerzos se mencionan los aportes en torno al contrato social, la sociedad civil y los derechos civiles que vienen de Thomas Hobbes, (1588 – 1679), John Locke (1632 – 1704), Jean Jacques Rousseau (1712- 1778) y los filósofos alemanes que se ponen en la delantera. Son esfuerzos humanos que permitieron, a la larga en el tiempo gracias a la activación de su ser histórico, la consolidación de las Repúblicas de las Naciones para asumir la autonomía y dignidad de todos los seres humanos, que es el centro de referencia, donde el mayor interés es el buen vivir

Exigencia y esfuerzos humanos que no olvidaron y la pusieron al frente los alemanes, como referente cultural, para cumplir un propósito político, su integración y construcción como nación, que estaba dispersa Asumir la cultura donde lo afectivo, el sentimiento humano, la creatividad y libertad tomo prioridad dando origen a la época del Romanticismo, ( 1820-1850) contra el pensamiento clásico, convencional con lo lógico-racional, les permitió un fin político y a la vez, la experiencia constructiva y transformadora con la producción de un pensamiento filosófico, la música, la opera, la literatura, el teatro, la plástica con su urbanismo estético y programas de desarrollo para su crecimiento económico, con la dignificación del trabajo que es destacable y no pasa desapercibido en el presente. Fue una experiencia particular, que se hizo extensiva dada su identificación con el ser humano en su existencia, que en su origen exigió entrar en estado de apertura, un segundo retorno, que difiere del primer retorno efectuado en la época del renacimiento.

En un primer momento, el esfuerzo fue el retorno al tiempo pasado, al mundo griego con su comprensión, para poder interpretar los cambios que le exigía su tiempo presente llamado época del Renacimiento, que le debe su nombre precisamente a ese traer al tiempo presente el nuevo renacer del mundo griego, donde predomina el pensamiento Platónico y el de Aristóteles, más cercano a lo lógico y racional del pensamiento convencional. La interpretación en la época del Renacimiento del nuevo pensamiento, de Platón y Aristóteles, sirvió para des-construir o derrumbar, en función de sustituir el pensamiento y comportamiento medieval con la imposición de la religión cristiana y su teocracia. El des-construir el pensar y obrar medieval – cristiano, favoreció el abrir el camino de la época del Renacimiento con el pensamiento y obrar científico, objetivo que permitió el desarrollo de la ciencia con la tecnología, la nueva clase social de la burguesía o la nueva política y el Estado. Además se dio la división del conocimiento, que abordaban y creaban, al estar libres del pensamiento medieval-cristiano, en diversas disciplinas, que más adelante es identificado con la época moderna, dando paso a la revolución industrial (1760) y la revolución francesa (1789).

El segundo retorno, propio del esfuerzo humano, fue ir a lo originario de la cultura griega, a los presocrático, anterior a Platón y Aristóteles, para comprender ese pasado, más cercano a lo afectivo, a lo poético que a lo lógico- racional, e interpretar en el tiempo presente. Fue lo exigente del ser humano, no conformista, no convencional y no conservador, para abordar la interpretación de repensar y obrar, en función de aplicar para crear su propia transformación, política, social y cultural que se tradujo en producción creadora que integra e identifica una nación. Una comprensión del pasado griego, en un poner en acto el aparato cognitivo para pensar, ir a lo teórico, abstraer, idealizar, conceptualizar. Es una necesaria comprensión que permite abordar, la interpretación de un tiempo presente para solucionar problemas y lograr la aplicación, con lo factico, que es el hacer, lo pragmático integrado donde va reafirmando su ser histórico, que continuara su transformación en el devenir del horizonte

Superar la fatalidad humana, el hambre, la pobreza, la carencia de compromiso con el trabajo que genera la producción para la autonomía alimentaria e independencia de una nación, requiere de la transformación. Esta es urgente debido a la crisis energética, por el paso a otras alternativas de energía, desplazando la energía petrolera, bajando sus costos y es difícil que suban. Si la necesidad actual en el siglo XXI es la transformación política, social, económica, educativa y la cultura de libertad y creatividad, se impone el estado de apertura junto a la liberación del siglo XX, para asumir el esfuerzo humano, entre otras, con un nuevo pensamiento y comportamiento que desplace la cultura de la cadena de la opresión. Para la transformación es necesario pensar, en función de su comprensión, desde el retorno a lo político, e interpretar en el presente y hacer que es aplicar la nueva- auténtica política que supera el convencionalismo con su pragmatismo inmediato y automático de causa y efecto de necesidades, donde el ser humano se considera objeto manipulable por el genio que sustenta el poder de turno. Es una política con su democracia constructiva y transformadora, que se va consolidando en un aprender haciendo en la experiencia, acorde con la construcción colectiva, la visión transdisciplinaria, las relaciones horizontales y la integración teoría-abstracción y práctica-producción y que tenga como centro el ser humano sin discriminación en favor de su realización en su existencia para el buen vivir en la polis.

Elaborado por: Betty Osorio

Correo: betty oso@hotmail.com



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Betty Osorio

Profesora de la Universidad de Los Andes, Mérida y titiritera

 bettyoso@hotmail.com

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