No existe la “ideología revolucionaria”. Riesgos de la ideología

Estuvimos acompañando el bautizo de la obra más reciente de nuestro entrañable maestro Ibar Varas. El evento ocurrió en la sede de la UNEFA-Lara, teniendo como anfitrión al decano de dicha universidad en nuestro estado al General Jesús Bermúdez (como cambian los tiempos, un General de la Fuerza Armada, discutiendo como camarada el tema de la ideología desde la perspectiva marxista). "Los riesgos de la ideología"* tiene como título este texto que desenmascara el concepto tan trajinado de ideología y lo coloca en su justo lugar.. Dice Ibar en la introducción al texto: "La ideología no se impone como se impone un remedio a un niño. Ella es introducida con todas las sutilezas y artilugios que la burguesía ha creado desde mensajes subliminales a exhortaciones admonitorias. Cuenta para ello con notables ideólogos: sacerdotes, pastores, rabinos, moralistas, políticos, publicistas, periodistas que, como dice Paulo Freire, introducen en el pueblo mensajes como quien deposita monedas en una alcancía. Cada mensaje que la ideología abre en el cerebro de hombres y mujeres es una herida que sangra. El lenguaje puede ser el primer paso o la primera forma de lanzar piedras a la ideología. Es obvio que es necesario crear el lenguaje que permita superar los falsos ropajes con que la ideología oculta la verdad y la realidad. Una toma de conciencia auténticamente revolucionaria tiene que tomar las armas contra la ideología." Frase provocadora para estimular la lectura.

En dicho libro, el autor se pasea por diversos autores como el filósofo inglés Francis Bacon y su "invocación a la racionalidad que desde la naturaleza descubre la falsedad de las idolatrías". Hace referencia a Karl Mannheim (con las diferencias que hay en la esncia de su pensamiento. Sin embargo, en torno a la ideología recoge Ibar de Mannheim lo siguiente: "La discusión política es, desde el principio, algo más que una orientación teórica; desgarra los disfraces, desenmascara los motivos inconscientes que ligan la existencia del grupo". O cuando afirma: cuando afirma que "en ciertas situaciones, lo inconsciente colectivo de ciertos grupos oscurece el verdadero estado de la sociedad". A lo que Ibar varas acota que: "La ideología no solo oscurece; fetichiza, deforma, oculta, enmascara la realidad. Aquello que se presenta como verdad o como realidad y se transmite para imponerlas, es un enunciado falso".

También el autor recurre a Hans Barth y su dilema verdad o ideología. Barth expone: "el origen de las ideologías, de la consciencia ideológica falsa y de las clases sociales tiene que interpretarse como una consecuencia indirecta de la división del trabajo". El otro autor, antes de referirse directamente a Marx es Paul Ricoeur, quien en la filosofía actual es un prolífico estudioso del pensamiento contemporáneo. En síntesis, Ricoeur, en su obra Ideología y Utopía, sostiene que la ideología es justificación de la dominación de la clase dominante.

Luego de considerar algunos planteamientos de Jorge Larrain, Ibar Varas asume los planteamientos de Carlos Marx, quien produjo en su magnificiente obra, una Teoría de la Ideología, en función del estudio de la conciencia y las realidades materiales que la producen.

Así, nuestro autor va llegando al núcleo de su ensayo: "El estudio de la ideología en la obra de Marx y Engels sale del terreno puramente teórico y se transforma en argumento para orientar la práctica por la transformación social en el mundo del capital. Esta es una de las razones por qué el marxismo no puede ser una ideología. Si la ideología, como se ha explicado y se entiende hoy, es falsa conciencia, verdad deformada, encubierta; mal podría una teoría de la ideología impulsar un proceso revolucionario de liberación. Si se interpretara el marxismo como ideología, sería una contradicción, un sin sentido y Marx- como afirma Ludovico Silva sería un ideólogo y no un filósofo y hombre de ciencia".

Por ello, Ibar Varas desarrolla un capítulo dedicado a los planteamientos de uno de los autores más prolíficos de la Teoría Social y Política venezolana, Ludovico Silva, a quien es necesario reivindicar. "Silva afirme que la ideología es opuesta a conciencia. La ideología no pretende persuadir. Su objetivo, desde la existencia de una sociedad de clases, es un objetivo de la clase dominante para asegurar los mecanismos de la dominación. Si el mensaje ideológico penetra por vías que niegan el libre uso de la reflexión y acción racional, entonces no necesita recurrir a la razón" Siendo así, entonces no se puede hablar de "ideología revolucionaria". "Mal podría la clase dominada emprender la revolución que la libere recurriendo a la ideología. Es, como afirma el filósofo venezolano, contradictorio y absurdo exigir una ideología para la revolución o una formación ideológica que impulse a los hombres a las transformaciones sociales. Por idénticas razones no puede pedirse una toma de conciencia ideológica pues la ideología no recurre a la conciencia"

A este respecto, L. Silva es contundente: "para qué predicar una "ideología revolucionaria" si toda ideología es por definición reaccionaria", dice en la La plusvalía ideológica. Ahora, llegando al proceso de transformaciones que se desarrolla en Venezuela, se hace importante tomar el planteamiento de Ibar varas, basado a su vez en Marx y Ludovico Silva: "Un aspecto también extendido en el lenguaje cotidiano que viven los protagonistas de la revolución es exigir que se desarrollen programas de "formación ideológica" para fortalecer la capacidad de pensamiento y praxis de los protagonistas. De nuevo, idéntica contradicción. Si quienes adhieren a los procesos de transformación hacia el socialismo consideran necesaria una educación y una formación, mal podría ésta ser ideológica, pues en este caso deformaría la consciencia y no la formaría; no educaría políticamente, sino la manipularía. La ideología revolucionaria es un extravío del pensamiento y una imposibilidad práxica".

En el texto, aparece otra frase de Ludovico Silva, que resulta lapidaria en torno al tema: "Él aliado más poderoso del modo de producción capitalista, por ejemplo es la ideología que genera y en la cual viven los ciudadanos: esa ideología conforma al hombre medio desde su niñez y se establece dentro de él como un sistema de representación, valores y creencias que son el repertorio de respuestas mecánicas con que cuenta para desenvolverse y formarse opiniones, incluso para formarse teorías".

De allí que nos resulte clave la lectura de la obra de Ibar Varas para entender adecuadamente las categorías que debemos usar los revolucionarios, para no confundir y asumir los propios conceptos que nos impone la ideología capitalista. Podemos hablar de formación teórica, de formación de conciencia de clase, de educación popular, de concientización revolucionaria, pero no de formación ideológica, o de ideología revolucionaria, pues propiciaríamos contradicciones en elementos conceptuales claves y en el marco categorial que requiere la revolución.

*Ibar Varas. Riesgos de la Ideología. Ed. Trinchera. Agosto 2015.



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Cécil Gerardo Pérez


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