El paradigma emergente y la Sociedad Líquida

El pensamiento sistémico tiene reconocidas aproximaciones y descollantes interpretaciones, tanto por sus precursores como por quienes lo han abordado desde distintas corrientes del pensamiento occidental. Lo grande del pensamiento sistémico es que hasta en la cultura oriental, ajena al proceso cultural y social de occidente, hay su conexión con lo sistémico ante el reconocimiento de la necesaria relación de armonía del hombre con la naturaleza. K. L. von Bertalanffy, había definido con sus estudios de la década de los cuarenta del siglo XX, que los organismos vivos estaban inmersos en dos tipos de sistemas (entendiendo por Sistema, conjunto organizado, interconectado y complejo), uno abierto y otro cerrado. De allí se edificaría toda una teoría demostrativa que vendría a describir la "…construcción teórico de un modelo que se sitúa entre las construcciones altamente generalizadas de las matemáticas puras y las teorías específicas de las disciplinas especializadas y que en estos últimos años ha hecho sentir, cada vez más fuerte, la necesidad de un cuerpo sistemático de construcciones teóricas que pueda discutir, analizar y explicar las relaciones generales del mundo empírico."

El pensamiento sistémico, adaptado a las relaciones entre los hombres y su medio potencial de transformación, es la actitud del ser humano, que se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis, comprensión y accionar, a diferencia del planteamiento del método científico, que sólo percibe partes de éste y de manera inconexa. Al respecto, Edgar Morin, lo señala como la capacidad del investigador para analizar un problema estudiado dentro de una concepción holista y humana, dada la compleja interrelación de sus elementos. Sin embargo, el propósito principal del pensamiento sistémico, no sólo es el de solucionar problemas que se expresan en pensar sobre cuestiones complejas, sin que permita conocer los patrones que rigen al universo escrito de la naturaleza, percibir el mundo y sus relaciones con él, extender su capacidad de crear y ser parte del proceso generador de experiencias de vida. De allí, que el individuo mediante el modo de pensar holística, es capaz de reconocer los patrones de comportamiento propios del sistema y actuar eficazmente al incidir en la estructura que lo genera; por lo tanto, la dinámica de sistemas entiende la organización como una red compleja de relaciones causa-efecto, por lo que el concepto de red o estructura causal permite explicar el comportamiento dinámico de la organización

En este sentido, el paradigma sistémico, según Miguel Martínez Miguelez, surge como consecuencia de las limitaciones de los procedimientos analíticos de la ciencia tradicional; indica que en el proceder analítico se requieren dos condiciones para ser aplicado: una que no existan interacciones entre las partes o, si existen, que sean pequeñas y se puedan despreciar por su poca significación; y la otra condición es, que las descripciones del comportamiento de las partes sean lineales.

Desde este ángulo, argumenta el autor que una perspectiva sistémica se deben tomar las ideas en forma holística tal como sostiene Aristóteles, es decir, el todo es más que la suma de las partes; lo que ocurre en el todo no se deduce de los elementos individuales, sino, lo que ocurre en una parte de este todo lo determina las leyes internas de las estructuras de ese mismo todo. En este sentido, una parte tiene significación distinta cuando está aislada o cuando está integrada a otra totalidad.

En el mismo sentido, la presencia de la idea de sistema en todos los dominios, desde la física a la astronomía pasando por la biología, la sociología, entre otros, es una idea más que recurrente; entendiendo por Sistemas, los átomos, las moléculas, las células, los astros, las galaxias, los organismos, las sociedades; la naturaleza o el universo son los sistemas de sistemas, en rosarios, en racimos, en pólipos, en matorrales, en archipiélagos. Morin, en esta ocasión como en tantas otras, afirma que el universo que es de carácter polisistémico, una sorprenderte arquitectura de sistemas que se edifican los unos a los otros, los unos contra los otros, implicándose e imbricándose unos a otros….Así, el ser humano forma parte de un sistema social, en el seno de un ecosistema natural, el cual está en el seno de un sistema galáxico; está compuesto por sistemas celulares, los cuales están compuestos por sistemas moleculares, los cuales están compuestos por sistemas atómicos. El autor precisa más y afirma que el sistema simple es tan sólo una abstracción didáctica, ya que lo que realmente se da son sistemas de sistemas. La mentalidad reinante, sin embargo, es disociativa y aislante, y ello hace que se olvide en general esta evidencia polisistemica.

En el mismo orden de ideas, concretando los puntos de vistas acerca del término sistema, se distingue la precisión que hace Bertalanffy, que lo define como "un conjunto de elementos en interacción". El sistema como un grupo de partes y objetos que interactúan y que forman un todo, de allí, que una organización podrá ser entendida como un sistema o subsistema o un super sistema, sí el sistema total es aquel representado por todos los componentes y relaciones necesarias para la realización de un objetivo, dado un cierto número de restricciones. Los sistemas pueden operar, tanto en serie como en paralelo en una organización. La organización, en efecto, establece relaciones complementarias entre partes diferentes/diversas y entre éstas y el todo. Bertalanffy, admite en la Teoría General de Sistemas que toda totalidad está basada en la contraposición entre los elementos y la lucha entre las partes. Toda interrelación organizacional supone la existencia y el juego de atracciones, de afinidades, de posibilidades de unión entre los elementos o individuos. Pero el mantenimiento de las diferencias supone igualmente la existencia de fuerzas de exclusión, de repulsión, de disociación, sin las cuales todo se confundiría y ningún sistema seria concebible.

En esta perspectiva Bertalanffy, considera que es necesario estudiar no sólo las partes y los procesos aislados, sino también resolver los problemas decisivos hallados en la organización y el orden que los unifican, como resultantes de la interacción dinámica de elementos que hacen diferente el comportamiento de éstos cuando se estudian aislados o dentro del todo. Al considerar que el pensamiento sistémico es integrador, tanto en el análisis de las situaciones como en las conclusiones que nacen a partir de allí, se pueden crear elementos que contrarresten los ya existentes, los cuales han venido influyendo de forma negativa, ya que el mismo propone soluciones en las cuales se tienen que considerar diversos elementos y relaciones que conforman la estructura de lo que se define como sistema, así como también de todo aquello que conforma el entorno del sistema definido. En una palabra, tomando ideas de Enrique G. Herrscher, argumenta que el enfoque de sistemas se vuelve crítico en situaciones de cambio. No es casual que la preocupación por lo sistémico aparezca con cada mayor frecuencia hoy, cuando todo está en ebullición, cuando la tecnología transforma nuestros procesos productivos y nuestras vidas, cuando la globalización transforma, para bien o para mal, nuestras oportunidades de trabajar, de comprar y de vender, cuando nuevas relaciones aparecen entre personas, entre organizaciones y entre países, y cuando el que no cambia no pierde.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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