El diálogo pica y se extiende

¡Hurra! Al fin llegó el diálogo. ¡Bienvenido el diálogo! ¡Amado sea el
diálogo! Entró con simpatía y con aire navideño a Venezuela. Aunque no
lo crean se metió de lleno por Miraflores, es decir, que no cayó del
cielo ni lo trajo las olas del mar, ni tampoco fue agarrado
infraganti como se agarra a un desprevenido contando las estrellas que
no ve.

No. El diálogo, casi que ya existe y es posible entre el gobierno y la
oposición transformada y representada con peso específico por
gobernadores y alcaldes no bolivarianos –eso sí- siempre y cuando como
requisito indispensable sin apéndice abultado que lo haga posible y,
así debe hacer cada quien al ser complacido en lograr una mejor
atención y aceptación a sus palabras de compromiso de más presupuesto
que los haga valer en la suma de sus cuentas que ponga orden en el
desorden de nunca acabar que si a ver vamos a veces no sabemos quién
tiene la razón. Pero todos luchan por su pueblo. ¡Qué viva el pueblo
aguantador! Lo demás es un saludo a la bandera como abstracción.

Así, así es como se gobierna –dirían los come cuentos y que sueñan
despierto con ronquidos de sana imaginación. El presidente manda y,
tiene que mandar al lado de los que tienen el poder municipal que son
los que están día-día desvelados por solucionarles esos problemas a su
comunidad y son más conscientes en el planteamiento de los mismos que
acosan a varias regiones diseminadas en todo el país y, que no cuentan
con los recursos necesarios que hagan posible que la prosperidad se
haga ilimitada como solución de los gobernantes y gobernados que
despierte la paz que la haga un medio. Y como todo de ahora en
adelante será de alegría que la paz de la Navidad sea con todos ellos.

El diálogo como un bebé recién nacido no se puede dejar solo a que dé
pasos temblorosos y, que se contamine con cualquier necedad que como
un virus maligno lo ponga a tambalear y lo disperse como una etiqueta
sin rumbo. No. El diálogo tiene que ser concensuado. Vigilado.
Puntualizado. Disciplinado. El diálogo tiene que ser legal, abierto,
respetuoso y virtuoso sin malicia de tú a tú, mano abierta. Compromiso
exigido y bien pensado por los presentes y manifestado con sinceridad
política por los que desean gobernar como seleccionados por los votos
mayoritarios que los llevó a ese encuentro de un primer paso frente al
Gobierno Nacional que ha madurado y, ese contagio de acercamiento
debería ser con facultad política que lo expanda sin dificultad. Debe
ser general y no particular. Es decir, el diálogo tiene que tener vida
propia y de profundo sentir como un atributo generalizado.

Entre los convocados que asistieron al acto en Miraflores, se
manifestó una armonía casi que democrática sin salirse fuera de las
reglas del juego que hizo posible que el que quisiera con astucia lo
expresara a su manera y con toda su complacencia vigorosa se realizó
como se esperaba la encerrona pautada.

Ente los presentes que intervinieron sobre el particular, podemos
resaltar como ejemplos de introducir materias y sucesos que no le
daban lucidez al encuentro, pero que ellos consideraron o, se
prestaron a llevar adelante peticiones y críticas sobre hechos pasados
y, sobre todo escarbar situaciones en que más de uno como censor cree
ser modelo político de traer al presente acusaciones de malas
actuaciones que precisamente: ellos cuando estuvieron de plácemes con
la 4-R se distrajeron como violadores oportunos de los derechos
humanos que hoy como olvidadizos reclaman, como es el caso de Antonio
Ledezma, que hasta una ley de amnistía se llevó en mente de unos
presos políticos que cuesta mucho dentro de la ética política
aceptarlo, pero él, en sí es un caso perdido que no deja de aspirar a
lo que el pasar de los años se le hace cuesta arriba y, a veces se
reconforta como alivio de mea culpa: olvidar su funesto pasado de
donde vienen como malos adecos y, tampoco podía faltar la opinión de
algún leguleyo que como constitucionalista se precise él de emitir
conceptos desfasados y contrarios a la voluntad de la convivencia que
como abogados del diablo quedan bien mal parados ante la audiencia
pública.

Vimos al presidente Maduro impecable, armonioso, lidiando con valentía
y soltura que la confianza en el proceso no lo apartará de dignificar
y defender con calidad ética, la moral y las luces de la República que
con asomo de responsabilidad no desenvainó la espada de Bolívar para
caer en confrontaciones cuando, lo que estaba en juego era un
acercamiento dentro de la convivencia política de la fraternidad que
no pierda de vista que la Patria necesita de todos y si queremos
construir como se está consolidando los cimientos de una gran Nación
libre e independiente que le dé la eternidad al presidente Chávez
después de Bolívar como llama flameante libertadora que nos liberó del
imperialismo yanqui y nos apartó de la desidia. Y “por ahora” los
engreídos de la picaresca caprichosa rutinaria han sido derrotados en
sus bajos instintos de perversidad y ausencia moral.

¡Bravo por el presidente Maduro!



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Esteban Rojas


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