Comandante: El pueblo bolivariano ha salido de las catacumbas

La historia del Comandante Chávez es aquella de un soldado revolucionario que hizo más que interpretar la realidad del pueblo bolivariano, fue un hombre de accción. Empecemos este escrito en el momento en que el Comandante sale de la prisión un 26 de marzo de 1994.

Dice el Comandante al ser interrogado por un periodista ese mismo día: "me voy a las catacumbas del pueblo". Y reflexiona: "recorrimos soledades, recorrimos caseríos, de día de noche, bajo la lluvia, bajo el sol, con poca gente o con mucha gente, no importa, pero con una bandera en alto, con un proyecto largo, con un camino abierto y abriéndose hacia el horizonte. Y ese camino aqui nos lleva. Es el mismo rumbo para que salgamos de las catacumbas, para que salgamos de los abismos, para que hagamos una Venezuela verdaderamente nueva".

Continua diciendo el Comandante eterno: "Lo entendí ese día que salí de la cárcel. ...Habíamos planificado una rueda de prensa en los Próceres, y un grupo de amigos puso una mesita allá, un micrófono y unos periodistas". El soldado revolucionario recuerda: "Me monto y enfilamos por los Próceres rumbo a la alcabala que está ahí, y ahí me bajé.Un capitán, un soldado, el otro soldado, un abrazo. Y cuando volteo, lo que viene es una avalancha sobre mi, una avalancha, compadre. Lo vi clarito, dije: Dios mio, y ahora qué hago yo. Tumbaro la mesa, el micrófono, ahí había una moto, se cayó; un soldado se atravesó diciéndoles que se pararan, lo tumbaron, el fusil rodó por allá. Yo rodé, me rompieron el liquiliqui. Ahí entendí mi destino."

Ya nuestra patria querida venía sufriendo debido al vencimiento del modelo de la IV República, en lo político, en lo económico, en lo social y en lo moral. La corrupción, el tráfico de influencias, las grandes desigualdades, eran una pesada carga en los hombros del pueblo nacido en una tierra rica en recursos energéticos y alimenticios. En lo internacional, la crisis capitalista se había iniciado a mediados de los años setenta con la caida de los margenes de rentabilidad de las grandes empresas en el seno del imperialismo. Esa caida tenía que compensarse mediante la extracción de los recursos naturales, las privatizaciones, la reducción de los impuestos a las empresas transnacionales. Venezuela sufrió esa política imperial ejecutada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La burguesía parasitaria venezolana vendió los intereses del país y el pueblo al imperialismo, y para resguardarse inició el saqueo de los dineros públicos mediante el endeudamiento del país y la evasión de impuestos. La IV República no tenía dinero y no quería tampoco parar el desangre del país. Se acumuló una deuda social enorme como consecuencia del desconocimiento de los derechos sociales y laborales del pueblo: reducción de las pensiones y jubilaciones, violación de la LOT y los contratos colectivos, impago a los médicos, maestros y universitarios, déficit de 3 millones de viviendas y altos alquileres.

En ese cuadro dantesco de inequidad y desesperanza se acentuó la persecusión a los revolucionarios, luchadores sociales y se penalizaba la protesta. Muchos de los que protestabamos eran asesinados, perseguidos, llevados a los "tigritos" de la DISIP. Parecía que no había salida ni esperanza. Algunos, desde los barrios, campos y universidades discutiamos cómo salir de esa poderdumbre y abrazar a Bolívar, a Marx y a Lenin. Había que unir fuerzas y prepararse para la lucha revolucionaria. Pero, la represión del aparato del estado arrinconaba y muchos se iban a las montañas. Era realmente la estrategia del capitalismo para dividir y fraccionar al pueblo.

Mientras, en los cuarteles había surgido un movimientos de soldados revolucionarios como reacción al cuadro general ya descrito. El jefe visible era Hugo Chávez, un homre humilde y altamente sensible a las penurias del pueblo. El Comandante dijo que el desencadenante de la acción militar del 4 de febrero fue el Caracazo. El Comandante traía las banderas de Bolívar, luego con la arremetida del golpe de abril se eligió el socialismo como única salidad a la crisis social.

Ya el Padre Cantor "Alí Primera decía que el pueblo es sabio y valiente" y supo que en Hugo Chávez se podía confiar y junto a él se podía luchar para transformar al país. En los días de la capilla ardiente, luego de la siembra del Comandante Eterno, un hombre trabajador del pueblo, con su rostro lloroso, en los Próceres, al verme a la cara me dijo: "El Comandante nunca nos abandonó, y por eso yo nunca lo desfraudaré". Eso resume un sentimiento y una acción que hoy día es la revolución bolivariana, el pueblo bolivariano ha salido de las catacumbas y tiene esperanzas en el futuro.

La lucha continua...

Fuente: Cuentos del Arañero. Hugo Chávez Frías. Compilado por Orlando Oramas León y Jorge Legañoa Alonso. Capítulo 7. Abrazado a la masa. Las catacumbas del pueblo. Página 169. Vadell Hermanos Editores, C.A.


Independencia y patria socialista...viviremos y venceremos
Chavez Vive, la lucha sigue.
Chávez Presente, Maduro Presidente
*Militante del PSUV y Delegado Sintraintevep


garcialwx@pdvsa.com


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Lucidio García


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