Sobre Adán Chávez

Dentro de poco, los venezolanos y en particular los barineses que hemos seguido la constancia con la que Adán Chávez ha publicado su columna Sentir Bolivariano, leeremos una nutrida compilación de ensayos que dan cuenta de su pensamiento profundamente socialista, de sólida conciencia social y en vecindad con los relatos históricos de la izquierda y el ideario de Simón Bolívar y sus múltiples nexos libertarios y patrióticos, los cuales emergen de las raíces de Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y otros pensadores y actores fundamentales en la formación de las ideas y las praxis emancipadoras en Venezuela y el mundo.

Se trata de un libro que será editado en los próximos días por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, la Red de Escritores Socialistas y el Fondo Editorial Días de Aluvión.

Adán, descendiente de revolucionarios -no olvidemos a su bisabuelo, el legendario  Maisanta y su hermandad en sangre, ideología y propósitos con Hugo Chávez- le ha torcido el brazo a muchas tentaciones que puedan apartarlo de su fidelidad  a las causas y luchas de los pueblos; y en forma a veces sigilosa, pero con una férrea voluntad militante, ha desplegado también con su verbo y con su pluma, una artillería de ideas que configuran su quehacer en la revolución dirigida por Hugo Chávez, que hoy vive un ciclo nuevo, de trasiego con y desde el colectivo.

En este libro, cuyo título tomo prestado para escribir este artículo, se evidencia el perfil de un pensamiento ideológico transparente, que registra su condición de dirigente histórico de la revolución bolivariana. Adán, siempre ha sido un rebelde; alejado de las élites intelectuales y académicas, silencioso y de una paciencia para muchos enigmática, como todo romántico, como todo ser que hizo de la utopía un programa para fraguar la existencia, conjugada con la docencia (en su caso con las Ciencias Puras, la física y las matemáticas), la literatura o su ejercicio en el exilio que brinda la soledad discreta, especie de refugio desde donde ha mostrado sus dotes de narrador y cuentista y también el deporte: extraña juntura de diversas fibras de la "modernidad", como diría Milan Kundera sobre aquella aseveración de Rimbaud ("hay que ser absolutamente moderno"), frente la que el polaco Witold Gombrowicz, medio siglo después, contrapuso con el provocador y lúdico argumento de que "toda modernidad es antimoderna. Adán quizás sea un veguero del mundo, un jugador de softball que cita a Lenin frente a una multitud de trabajadores en una calle de Barinas, un profesor introspectivo que entona en público canciones de Alí Primera.

Los argumento, los temas de esta obra se ajustan en una concepción de la historia venezolana, a las exigencias de la coyuntura, a la urgencia del debate de las ideas. Son reflexiones en torno al proceso revolucionario venezolano dentro del actual contexto histórico, consideraciones sobre el socialismo y la revolución como proceso para el bienestar del pueblo. Adán es uno de los Quijotes del debate de esta revolución y este libro es, en ese sentido, un aporte diáfano, una especie de brújula, de crucigrama ideológico.

En cuanto a su concepción de la historia patria, la idea (y de nuevo la mirada) revolucionaria, hurga la historia que ha sido olvidada, ese transcurrir permanente y antes silenciado de la historia del pueblo. No es la historia muerta ni la mirada ciega, sino la que rescata los hechos históricos que los académicos de oficio han ocultado en menoscabo de la memoria y de la verdad, promoviendo la ignorancia y la dominación como objetivo. Adán ha dado con ese punto de quiebre, de ruptura.

Así se refiere y define al hecho histórico actual: "Para analizar dialécticamente nuestro proceso histórico, en esta nueva época, podemos considerarlo dividido en tres fases: la primera, de Febrero de 1989 hasta Febrero de 1999 (etapa preparatoria, de antecedentes para el triunfo de la revolución bolivariana); la segunda, desde 1999 hasta 2009 (etapa de inicio del gobierno popular); y la tercera, desde 2009 hasta 2019 (debe ser la de consolidación del Socialismo Bolivariano). Esa primera fase, ( ) sin duda que se inició el 27 de febrero de 1989. Algunos lo han definido como el hecho político de mayor trascendencia del siglo XX venezolano y por tanto, la fecha del renacimiento de la Revolución Bolivariana"

Muestra entonces que el proceso revolucionario liderado por Hugo Chávez no es una dinámica azarosa de hechos sino un proceso social y político, con profundas raíces históricas que tiene su lógica y funcionamiento: una acumulación de fuerzas y de necesidades que condensaron tanto el momento del estallido y de periplo de ampliación democrática, una fuerza heredada que había sido traicionada, como la continuidad emancipatoria que necesariamente debe hacerse programa, hechos, reflejo inmediato en hombres y mujeres construyendo patria.

Esta obra de Adán Chávez, así como su análisis de la realidad histórica, del privilegiado momento actual donde el despertar del pueblo es una resonancia de lo afirmativo venezolano (como bien dijera Augusto Mijares), de hacer propositivo y proyecto en ejecución ese sentir bolivariano; son las ideas que otro barinés, educador para más señas, aporta a la batalla de las ideas, de las ideas en revolución.


fruiztirado@gmail.com



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Federico Ruiz Tirado


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