La Raíz Bolivariana de la Revolución

Las ideas fundamentales de Bolívar pueden ser encontradas en sus cartas, proclamas, artículos y discursos más importantes. Sus ideas reflejan
su formación intelectual y sus experiencias como político y militar.

Las primeras ideas de independencia y libertad como elementos esenciales de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, nacen en Bolívar durante
su permanencia en Europa durante el año de1805, a propósito de su
proyectado viaje a Italia con su maestro Simón Rodríguez.

Cuando Bolívar regresa a su Caracas natal, toma contacto con los que
participaron en sus ideales. Muchas veces, después de una recepción
oficial, él y sus amigos se reúnen en su casa (cuadra Bolívar) y hablan
de libertad y de las posibilidades que se les ofrece para romper con el
yugo español. Sabe que la policía los vigila, pero están convencidos de
que la autoridad no tomará ninguna medida extrema, porque esto
desencadenaría lo que tanto temen.

En 1808 se conoce la invasión de Napoleón a España y la abdicación de
Carlos IV y Fernando VII a favor de Napoleón. El capitán general Juan
de Las Casas, basándose en la experiencia española, sugirió formar una
Junta Defensora de los derechos de Fernando VII: naturalmente el
ayuntamiento acepto esta invitación, pero procediendo con más
entusiasmo que el de Casas hubiera deseado, propuso que la Junta tuviera
dieciocho vocales, entre los cuales un representante del cuerpo de cosecheros,
uno por los comerciantes y uno por el pueblo. Por primera vez se le
reconocía al pueblo derecho de participar en el gobierno.

Bolívar no participó en el movimiento de apoyo al monarca renunciante.
No estaba de acuerdo con la creación de esta junta, ya que mantenía a
la población de la colonia supeditada a la corona. Bolívar ambicionaba
de hecho y de derecho, la independencia absoluta.

En enero de 1809, la Junta de Regencia de Sevilla comunica que las
colonias americanas han dejado de considerarse en esta categoría, para
pasar a la de partes integrantes del reino. Si está medida hubiera sido
tomada por la monarquía con anterioridad, es posible que la
independencia se hubiera retardado por muchos años... pero las autoridades reales, con muy poca visión política, se obstinaron en menospreciar este clamor
y trataron siempre de sofocar todo movimiento en este sentido.

Así pues, Bolívar se negó a firmar el pliego de adhesión a esta
fórmula de gobierno, por no estar de acuerdo con los términos del
convenio, por parecerle poco enérgico el resultado que se quería. Con clara
visión comprende que éste puede ser un primer paso hacia la autonomía, pero se proclama radical: “O todo o nada”, y se niega a firmar en aquel
documento que juzga inútil.

No obstante, su participación fue activa y destacada en todos estos
conciliábulos, muchos de los cuales se efectuaron en su propia
residencia y en todos ellos estuvo presente como animador; hasta el movimiento
culminante del 19 de abril de 1810, en el que se afirma que fue el gran
ausente.

Es en la Sociedad Patriótica donde Bolívar se hizo conocer, por primera
vez, como tribuno. Su discurso en ella, el 3 de julio de 1811, es la
primera de sus arengas que ha recogido la historia. Ese día, como todos
los anteriores, el tema de discusión era la necesidad de decidir a los
congresistas a proclamar la independencia; y como alguien insinuara que
así la Sociedad Patriótica se convertiría en otro Congreso, Bolívar le
responde: “no es que hay dos Congresos. ¿Cómo fomentará el cisma los
que conocen más la necesidad de la unión? Lo que queremos es que esa
unión sea efectiva, para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra
libertad; unirnos para reposar, para dormir en los brazos de la apatía,
ayer fue una mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso nacional
lo que debiera estar decidido. ¿Y que dicen?. Que debemos comenzar por
una confederación, como si todos no estuviésemos confederados contra la
tiranía extranjera. Que debemos atender a los resultados de la política
de España. ¿Qué nos importa que España venda a Napoleón sus esclavos o
que los conserve, si estamos resueltos a ser libres?. Esas dudas son
tristes efectos de las antiguas cadenas. Que los grandes proyectos
deben prepararse en calma. Trescientos años de calma. ¿No bastan?. La Junta
Patriótica respeta, como debe, al Congreso de la Nación, pero el
Congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los
intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la
libertad sudamericana: vacilar es perdernos...”


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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