Las legitimidades y la vanguardia moral

Construcción del Proyecto Bolivariano y Revolución dentro de la Revolución (III)

Para frenar las tendencias conservadoras en las instituciones del Estado, la propuesta debe ir hacia “hacer sentir” un contrapeso, respetado, temido o simplemente reconocido por el peso institucional; ese contrapeso debe expresarse en colectivos y dirigentes que gocen de legitimidad moral y política (no sólo la electoral o asamblearia):

Legitimidad moral: L@s Compañer@s de actividades comunitarias o laborales reconocen que hay referentes que predican y practican cuál es el camino al socialismo. Más que ahondar en este punto, refiero el ejemplo del Che Guevara.

Legitimidad política: La capacidad de levantar en su momento la disposición para movilizar a compañer@s en diversas formas con el fin de expresar su posición política respecto a la coyuntura internacional, nacional, regional, local, comunitaria, vecinal, laboral, intergrupal, etc.

Estas legitimidades, particularmente en las instituciones del Estado, pueden reconocerse separadamente, pero no es fácil identificarlas en la misma figura. Y es que dentro de lo complejo del Estado y su ideología, la institucionalidad misma presiona para que quien llegue al “cargo”, se le reduzca al máximo su capacidad de acción revolucionaria y se comporte como un “malabarista” entre intereses en conflicto.

Ante escenarios tan enredados, los que asuman la vanguardia moral y busquen ser ejemplo del camino a seguir, deben demostrar que sus subjetividades responden a una conciencia política clara en cuanto a objetivos estratégicos y a metas históricas que enfrentan intereses de clase antagónicos, contradicción que no está presente con el vecino escuálido del barrio, ni con el jefe reformista que vive de la estructura del Estado y de las relaciones que encierra.

El solo hecho de dinamizar el cierre del abismo existente entre cargos de dirección y bases laborales para desarrollar y establecer mecanismos de contraloría social, evaluación del modelaje ético y una gestión eficaz, eficiente y sustentable bajo una política institucional y práctica laboral consecuente, es de por sí, una tarea tan grande como el Pico Bolívar. Las oportunidades brindadas por Chávez, lo colocan como el gran dirigente de nuestro tiempo, pero el superar las pruebas es salvar la revolución, profundizar la Construcción del Proyecto Bolivariano, brindar más luces al planeta sobre cómo salvarse y consolidar el empuje de los pueblos del mundo a la revolución mundial.

“Guerra a muerte contra la contrarrevolución burocratrica”

abrahan19@hotmail.com


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Olaf A. Ciliberto G.


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