Desde enero Irán mantiene una vigilancia constante en Ormuz monitoriando aire, superficie y profundidades marinas.
Este ejercicio es una herramienta de disuasión estratégica, ratificando el control iraní sobre el corredor marítimo.
Teherán emite una advertencia clara ante la presencia de fuerzas estadounidenses y las tensiones diplomáticas.
La postura provocadora de los Estados Unidos y la respuesta iraní elevan la tensión en una región vital.
Analistas advierten sobre el impacto económico global de cualquier interrupción.
