Las Líneas Estratégicas de Acción Políticas del PSUV y las Ambigüedades (II)

En la  parte I, se intentó sostener el carácter ambiguo del documento de las Líneas Estratégicas de Acción Política y se afirmaba que ese esquema conduce a un mal diagnóstico. Esta ambigüedad se hace clara con la identificación imprecisa de situaciones de la manera siguiente: “algunas fallas”, “algunos sectores”, “algunos camaradas” y “algunos militantes con cargos de dirección”. Imagínese que uno de nosotros va al médico para tratarse una dolencia y salga de la consulta con un “diagnóstico” que nos diga: tienes algún bacteria, cuando lo correcto es que el médico con sus conocimientos y el examen respectivo permita identificar la bacteria para establecer el antibiótico que permita combatirlo.

El manejo de las situaciones problemáticas está hecho con inteligencia para no ir al fondo o muy al fondo. En un párrafo de la introducción se lee: La coyuntura exige voluntad y claridad políticas, necesarias para vencer la inercia y la dispersión y reafirmar el ímpetu revolucionario que debe tener nuestra organización”. Esto no deja de ser una verdad a medias, porque el uso de la palabra inercia y dispersión, diluye las responsabilidades que es necesario precisar. Algo está inerte o en estado de reposo porque no existe una fuerza que lo saque de ese estado. Ahora bien: ¿es un estado de reposo o es un mal uso de la fuerza y poder que se tiene? ¿Son ambigüedades o una manera muy inteligente de no ir al fondo? ¿Sera que el partido está inerte y en reposo porque son ministros, vicepresidente, padrinos, diputados, altos funcionarios y con tantas tareas termina por estar en reposo?

En la parte final de la introducción se dice, lo que una vez se nos dijo en el proceso de formulación de los estatutos y programa del PSUV, que después quedó en manos del Congreso ideológico y se tiene ahora como elemento decorativo. En esta parte final se afirma la apertura de un gran debate para concluir en un plan de acción que ya el documento tiene más o menos definido.

Entiendo que una línea estratégica es una directriz muy general que orienta la formulación de un plan de acción.  La primera línea se concibe así: De la “cultura política capitalista” a la militancia socialista. Se ofrece en esta línea una visión ligeramente contradictoria a mi manera de ver, pues se argumenta una gran verdad, cuando se afirma que “el triunfo de la Revolución en diciembre de 1998, y su posterior avance se produjeron por encima de muchas de las estructuras partidista”. El pueblo se impuso con el voto en 1998 y ese mismo pueblo,  fue capaz de tumbar un golpe de estado, cuando el partido se encontraba inerte y disperso. Es verdad que se impuso con el voto en 1998, pero también se impuso al golpe. Esta realidad se embarra o se hace difusa con la apreciación de “cultura capitalista” que dice poco y oculta más. El pueblo demostró en uno de los peores momentos del proceso, su valentía y coraje. En consecuencia, esta “cultura capitalista” no es del pueblo o es una manera muy inteligente de distraer. Para decirlo con la terminología del documento, esta “cultura capitalista” es de alguien o muchos que pueden identificarse fácilmente.  

En esta línea de la “cultura capitalista” están concentradas todas o casi todas las “algunas y algunos”, que “de acentuarse (…), el PSUV podría terminar convirtiéndose en un partido-iglesia, una suerte de guía de las masas incultas, que considera a sus militantes y a las diversas formas de organización popular como simples correas de trasmisión de la línea indiscutible de los nuevos sacerdotes”. ¡Aleluya!. Por fin una situación que no se diluye en  “alguien” que es imposible de identificar o es indeterminado. El PSUV está en riesgo, pero el PSUV no es una entidad abstracta, es una cosa concreta y precisa en tiempo, espacio y persona.

Pregunto: ¿Cuál es la fortaleza de la Revolución Bolivariana?

Si entiendo lo dicho y leído en las primeras palabras de esta línea estratégica y si además, sé que este pueblo tumbó un golpe cuando el partido estaba en estado de reposo y disperso, soy de la idea que la mayor fortaleza de este proceso revolucionario es este pueblo y después de este pueblo, están otras fortalezas y entre estas otras fortalezas está una muy importante, que se resume en la  férrea voluntad de cambio del máximo líder de esta revolución. No suena muy humilde y contrario a lo que se sostiene, dejar a un lado esta tremenda fortaleza que se expresa en un pueblo que es capaz de salir a la calle para liquidar un golpe. Esta manera de abordar este asunto es, por lo menos  una falta de respeto y consideración, que pone en el suelo, la consigna constitucional de la democracia participativa y protagónica.

Después ahí, no hay otras fortalezas, pero hay fortalezas que pueden por acción u omisión convertirse en debilidades. La oposición seguramente, tendrá estrategias para convertir una fortaleza nuestra que es una debilidad de ello, en una oportunidad para su accionar.

eugenio27.salazar@gmail.com




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Eugenio Salazar Brito


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