Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en:

El capítulo IV del Tomo II de “El Capital” (IV)

¿Cuál es lo que caracteriza el proceso de circulación del capital industrial?

Para mantener en su pureza la fórmula del ciclo, no basta suponer que las mercancías se venden por su valor, sino que hay que partir, además, de la premisa de que las demás circunstancias en que esto ocurre permanecen invariables. Tomemos, por ejemplo, la fórmula P ... P, prescindiendo de todas las revoluciones técnicas que pueden operarse dentro del proceso de producción y que pueden depreciar el capital productivo de un determinado capitalista, prescindiendo igualmente de la posible repercusión de un cambio de los elementos de valor del capital productivo sobre el valor del capital-mercancías existente, que puede aumentar o disminuir cuándo exista una reserva de él. Supongamos que M', las 10,000 libras de hilado, se venden por su valor de 500 libras esterlinas; 8,440 libras = 422 libras esterlinas reponen el valor-capital contenido en M'. Pero si sube el valor del algodón, el del carbón, etc. (puesto que aquí prescindimos de las simples oscilaciones de los precios), es posible que estas 422 libras esterlinas ya no sean suficientes para reponer íntegramente los elementos del capital productivo; en este caso, será necesario un capital-dinero adicional, la vinculación de capital-dinero. Y, por el contrario, si los precios de aquellos elementos bajan, una parte del capital-dinero quedará disponible. El proceso sólo discurre de un modo enteramente normal cuando las relaciones de valor permanecen constantes; discurre de hecho mientras se superan las perturbaciones producidas en la repetición del ciclo; cuanto mayores sean las perturbaciones, mayor capital-dinero deberá poseer el capitalista industrial para poder esperar a que la nivelación se produzca; y como al desarrollarse la producción capitalista, se amplía la escala de todo proceso individual de producción, y con él la magnitud mínima del capital que ha de desembolsarse, esta circunstancia se añade a !as otras que tienden a convertir la función del capitalista industrial, cada vez más, en un monopolio de grandes capitalistas pecuniarios, individuales o asociados.

Observaremos de pasada que, si se produce un cambio de valor de los elementos de producción, se manifiesta una diferencia entre la forma D . . . D', de una parte, y P . . . P y M' . . . M', de otra parte.

En D . . . D', fórmula del capital recién invertido, que se manifiesta primeramente como capital-dinero, la baja de valor de los medios de producción, por ejemplo de las materias primas, materias auxiliares, etc., hará que sea necesario un desembolso menor de capital-dinero que antes de producirse la baja para iniciar un negocio de una determinada extensión, puesto que el volumen del proceso de producción (siempre y cuando que el desarrollo de la fuerza productiva no se altere), depende de la masa y del volumen de los medios de producción que una determinada cantidad de fuerza de trabajo puede manejar, pero no del valor de estos medios de producción ni del de la fuerza de trabajo (este último sólo influye en la magnitud de la valorización). Y a la inversa. Si se produce un alza de valor de los elementos de producción de las mercancías que constituyen los elementos del capital productivo, será necesario contar con un capital-dinero mayor para emprender un negocio de un volumen dado. Tanto en uno como en otro caso, estos cambios sólo afectan la cantidad del capital-dinero que necesite invertirse; en el primer caso, queda una parte del capital-dinero disponible; en el segundo caso, queda vinculada una parte del capital-dinero, siempre y cuando que la afluencia de nuevos capitales industriales individuales se desarrolle del modo habitual en una rama de producción dada.

Los ciclos P . . . P y M' . . . M' sólo se presentan como D. . .D' cuando el movimiento de P y M' sea al mismo tiempo acumulación; es decir, cuando el dinero adicional se convierta en capital-dinero. Prescindiendo de este caso, resultan afectados de otro modo que D' . . D' por el cambio de valor de los elementos que forman el capital productivo; volvemos a hacer caso omiso, aquí, de la repercusión de este cambio de valor sobre las partes integrantes del capital encuadradas en el proceso de producción. Aquí, no es la inversión primitiva la que resulta directamente afectada, sino un capital industrial sujeto a su proceso de reproducción y no a su primer ciclo; por tanto, M' . . .M(T+Mp) la reversión del capital-mercancías a sus elementos de producción, cuando éstos representan mercancías. En la baja de valor (o, en su caso, de precio), pueden darse tres casos: que el proceso de reproducción se siga desarrollando en la misma escala, en cuyo caso queda disponible una parte del capital-dinero anterior y se produce un incremento del capital-dinero sin que exista verdadera acumulación (producción en escala ampliada) ni se opere la transformación de d (plusvalía) en fondo de acumulación, que es el fenómeno que la inicia y la acompaña; que el proceso de reproducción se amplíe en una escala mayor de la que en otro caso se aplicaría, siempre y cuando que las proporciones técnicas lo consientan; finalmente, que se produzca un mayor almacenamiento de materias primas, etc.

El alza de valor de los elementos destinados a reponer el capital-mercancías produce el efecto contrario. En este caso, la reproducción ya no se "opera con su volumen normal (se trabaja, por ejemplo, menos tiempo), o se hace necesario movilizar un capital-dinero adicional para mantenerla con su volumen anterior (vinculación de capital-dinero); o bien el fondo de acumulación en dinero, si existe, sirve en todo o en parte, no para ampliar el proceso de reproducción, sino para mantenerlo en la escala antigua. Esto supone también vinculación de capital-dinero, con la diferencia de que aquí el capital-dinero adicional no procede de fuera, del mercado de dinero, sino de los propios recursos del capitalista industrial.

Puede ocurrir, sin embargo, que en P ... P y M' . . . M' se presenten circunstancias modificativas. Si, por ejemplo, nuestro fabricante de hilados de algodón tiene grandes existencias de este artículo (y, por tanto, una gran parte de su capital productivo invertida en forma de existencias de algodón), una parte de su capital productivo resultará depreciada por la baja de los precios del algodón; en cambio, si estos precios suben, subirá también de valor esta parte de su capital productivo. Por otra parte, si ha inmovilizado grandes masas de capital en forma de capital-mercancías, por ejemplo, de hilados de algodón, ocurrirá que la baja del algodón depreciará una parte de su capital-mercancías y también, por tanto, de su capital encuadrado en el proceso cíclico; y, por el contrario, una subida del precio del algodón la hará subir.   Finalmente, en el proceso M’ – D – M(T+Mp): sí M'—D, realización del capital-mercancías, se opera antes de sobrevenir el cambio de valor de los elementos de M', esto sólo afectará al capital del modo considerado en el primer caso, o sea, en el segundo acto circulatorio D — M(T+Mp); en cambio, si se produce antes de la realización de M' — D, la baja del precio del algodón, siempre y cuando que las demás circunstancias permanezcan invariables, determinará una baja proporcional del precio de los hilados y, a la inversa, un alza de aquél, el alza correspondiente de éste. La acción ejercida sobre los distintos capitales individuales invertidos en la misma rama de producción puede ser muy distinta, según las distintas circunstancias en que operen. La disponibilidad o la vinculación del capital-dinero pueden responder, asimismo, a las diferencias de duración del proceso de circulación y también, por tanto, al ritmo circulatorio. Esto lo veremos, sin embargo, cuando estudiemos lo referente a la rotación. Lo único que aquí nos interesa es la distinción real que se manifiesta, con respecto al cambio de valor de los elementos del capital productivo, entre D ... D' y las otras dos formas del proceso cíclico.

En la fase de circulación  D — M(T+Mp), dentro ya de la época de producción capitalista avanzada y, por tanto, predominante, una gran parte de las mercancías que forman el elemento Mp, los medios de producción, serán capital-mercancías ajeno, puesto en funciones. Por consiguiente, desde el punto de vista del vendedor, estaremos ante la forma M' — D', o sea, ante la transformación del capital-mercancías en capital-dinero. Pero esto no rige con carácter absoluto. Por el contrario. Dentro de su proceso de circulación, en que el capital industrial funciona como, dinero o como mercancía, el ciclo del capital industrial, ya sea capital-dinero o capital-mercancías, se entrecruza con la circulación de mercancías de los más diversos tipos sociales de producción, siempre y cuando que sean, al mismo tiempo, sistemas de producción de mercancías. No importa que la mercancía sea producto de un tipo de producción basado en la esclavitud o del trabajo de campesinos (chinos, ryots indios, etc.), de un régimen comunal (Indias orientales holandesas) o de la producción del estado (como ocurre en ciertas épocas primitivas de la historia de Rusia, basadas en la servidumbre), de pueblos semisalvajes dedicados a la caza, etc.; cualquiera que sea su origen, se enfrentan como mercancías y dinero al dinero y a las mercancías que representan el capital industrial y entran tanto en el ciclo de éste como en el de la plusvalía contenida en el capital-mercancías, siempre y cuando que ésta se invierta como renta; entran, por tanto, en las dos ramas de circulación del capital-mercancías. El carácter del proceso de producción de que procedan es indiferente, para estos efectos; funcionan como tales mercancías en el mercado y entran como mercancías tanto en el ciclo del capital industrial como en la circulación de la plusvalía adherida a él. Es, pues, su carácter universal, la existencia del mercado como mercado mundial, lo que caracteriza el proceso de circulación del capital industrial. Y lo que decimos de las mercancías ajenas, es también aplicable al dinero ajeno; del mismo modo que el capital-mercancías sólo funciona frente a él como mercancía, este dinero sólo actúa frente a él como dinero; aquí, el dinero funciona como dinero mundial.

Hay que observar, sin embargo, dos cosas:

Primero. Tan pronto como se realiza el acto D — Mp, las mercancías (Mp) dejan de ser mercancías para convertirse en una de las modalidades del capital industrial en su forma funcional de P, de capital productivo. Con ello, sus orígenes quedan borrados; ya sólo existen como modalidades de existencia del capital industrial, incorporadas a él. Queda en pie, sin embargo, la necesidad de la reproducción para poder reponerlas, y, en este sentido, podemos decir que el régimen capitalista de producción se halla condicionado por los tipos de producción que quedan al margen de su fase de su desarrollo. No obstante, la tendencia del régimen capitalista es la de ir convirtiendo toda la producción, dentro de lo posible, en producción de mercancías; el medio principal de que se vale para ello consiste, precisamente en incorporarlas de este modo a su proceso circulatorio. La producción de mercancías, al llegar su fase de desarrollo, es la producción capitalista de mercancías. La intervención del capital industrial estimula en todas partes esta transformación, que lleva aparejada la de todos los productores directos en obreros asalariados.

Segundo. Las mercancías que entran en el proceso de circulación del capital industrial (entre las cuales se cuentan también los medios necesarios de sustento, en que sé invierte el capital variable después de pagados los salarios a los obreros, con vistas a la reproducción de la fuerza de trabajo), cualquiera que sea su origen, la forma social del proceso de producción de que proceden, se enfrentan ya al capital industrial bajo la forma de capital-mercancías, bajo la forma de capital comercial, el cual abarca, por su misma naturaleza, mercancías procedentes de todos los sistemas de producción.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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