Doctor Yorlando Conde

LAS TABLAS DE YORLANDO

El profesor Yorlando Conde, con más de medio siglo haciendo sonrisas y conciencia, aún permanece unido a una causa que tomó para sí apenas tuvo uso de conciencia. El muchacho de la esquina de Pepe Alemán, el que pasó por todo tipo de problemas y mantuvo firme su conciencia y su moral revolucionaria, el que eligió el teatro como una manera de vivir, de expresar de manera comprensible para todos, el mensaje de transformación. El mismo que ha llevado por nuestro país y el mundo.

Yorlando pertenece a esos revolucionarios que luchan por toda la vida, que optan por su misión cultural revolucionaria por encima incluso de sus propios intereses personales, que pasan a ser los de la causa. Es, por tanto, uno de los indispensables para todo proceso revolucionario.

Con orgullo: Mi profesor de teatro.

QUIEN TIENE CONCIENCIA NO SALTA LA TALANQUERA

En estos tiempos de salto fácil de talanquera, propiciados por codicia y falta de vergüenza, el ejemplo de hombres como Yorlando Conde debe ser conocido por todos, jóvenes y adultos, como un ejemplo de que sí hay revolucionarios ejemplares. Que ser revolucionario no es echar cuatro tiros y venderse al mes siguiente, o haber participado en algunas luchas muchos años atrás y pretender vivir de las “glorias” del pasado, mientras se arriman a la sombra de los contra revolucionarios y enemigos del proceso. Ser revolucionario es lo que ha estado haciendo este camarada: Luchar, sin rendirse, durante toda la vida.

EL DOCTORADO NO ES TANTO: ES EL DOCTOR

El doctorado Honoris Causa para Yorlando Conde lo siento como el premio Nóbel para García Márquez: Como si me lo hubiesen otorgado a mi, porque se trata de un reconocimiento más a quien desde la enseñanza, desde el teatro de calle, con su voz hermosamente modulada y sus conocimientos, que no mezquina a nadie, ha estado sirviendo a este proceso revolucionario aún desde aquellos tiempos cuando ser comunista, socialista o hasta progresista, significaba un peligro para la propia existencia. Tiempos cuando se tenía la revolución en el corazón para luchar por ella, y no en la boca para vivir de ella.

Y es una oportunidad para escribir estas líneas, justo cuando se publicitan tantas traiciones y dudosas actitudes de presuntos revolucionarios.

TIEMPOS DE REVOLUCIÓN

Estos siguen siendo tiempos de Revolución, más allá de los errores que se cometan sobre la marcha para avanzar en un proceso que no tiene manual de instrucciones, que se desarrolla inventando, como dijo el Maestro Simón Rodríguez; de la comprensión acerca de la diferencia entre los intereses de clase y los intereses de Estado, de la impaciencia humana que quisiera que esto marchara más rápidamente de lo que es posible.

Y en estos tiempos de revolución, los hombres como Yorlando Conde, con su corazón indestructible más allá de los “by pass”, fortalecido porque palpita con la causa de las luchas del pueblo, deben ser ejemplo para todos. Para los que se cansan, para los que dudan, para los que no comprenden los detalles de la conducción estratégica de nuestra Revolución, que se ha convertido en una luz de bengala para los pueblos del mundo, gracias a un pueblo libertario, solidario, históricamente revolucionario, que produjo un líder como el presidente Chávez, de tierno corazón y firme carácter, el más extraordinario desde Mao Zedong y Fidel Castro.


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Andrea Coa


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