¡Atención! : después del golpe suave... vendrá el golpe bajo

Efectivamente, una vez develado ante el mundo el golpe suave, y por lo tanto habiendo fracasado el mismo, el paso siguiente sólo puede ser el golpe bajo. La soberbia puede esconderse una o dos veces, pero no tres. Y eso es lo que alimenta a ese movimiento golpista, la soberbia. Porque sólo puede ser la soberbia aquello que impulsa una masa disociada hacia la loca defensa de sus privilegios, de sus intereses egoístas. Sólo puede ser soberbia lo de aquellos que se resisten a ver la realidad y fatalidad de su propia imperial derrota.

Es la intransigencia pura devenida soberbia lo único que puede mantener viva semejante negación de tan obvio fracaso. El espectáculo montado por ellos (los titiriteros), así como su inútil resistencia a admitirse agentes pueriles del golpismo, son simplemente hechos de una insoportable indecencia para la inteligencia humana.

¡¿Hasta dónde van a llegar?!

Y sobre todo, ¿qué les falta para consumar sus prístinas intenciones de derrocamiento?

Es inadmisible el comportamiento de esta arrogante minoría en su rebuscado carcamán pseudo-contestatario, burlándose de nuestras instituciones democráticas, las cuales, en un gesto de virtud infinita, hacen gala incesante de un ejercicio humanístico extremo.

El cual pisotean, insultan, niegan, y abusan.

¿Qué más habremos de permitirles? ¡Volteado han nuestra bandera!

¿Y qué signos habremos de necesitar aún para medir la naturaleza inmunda de lo que viene?

Comprendámoslo bien: se trata de un reducto cuarto-republicano que definitivamente se ha negado a morir (entendiendo por morir "caer en conciencia de su propia futilidad") y que comienza a devenir, en el desarrollo de este conflicto social, un sector kamikasa...

Un análisis desapasionado de esta situación nos instará, tarde o temprano, a preguntarnos: ¿es que la cosa podría ser distinta? ¿es que estos venezolanos tienen las herramientas necesarias, en su cultura cuarto-republicana, para vencer a ésta y transmutarse en una nueva cultura (con nuevos valores)?

Es de un máximo interés para la Patria entender en este preciso momento que el problema de su transición hacia una sociedad socialista, democrática y humanista supone que, de ahora en adelante, nos veremos de continuo severamente confrontados al dilema de estas minorías detractoras del proceso revolucionario dominante (mayoritario) afanadas en provocar la interrupción total del mismo mediante cualquier medio posible.

Se trata de una minoría que se sabe vencida y que tratará de redimirse mediate el martirio.

El fallido golpe suave no es el final de esta historia, es un eslabón que apunta hacia una fatalidad lógica. Estamos hablando de una capa social específicamente antidemocrática, nacida y cultivada en el propio regazo de la promesa consumista, egoísta y alienante del capitalismo. Una promesa cómoda, llamada a premiar a los herederos privilegiados de una sociedad originalmente colonialista.

La zanja entre ambos sectores, entre ambas "visiones" del mundo, parece insuperable. Su orgullo, pero también su incapacidad para entender la vida de otra forma que como Patricios, hace de esta clase un ente que se autodefine y asume "incompatible" con la Plebe.

Los colma un orgullo -que en realidad no es tal, sino arrogancia- y al cual llaman dignidad.

He aquí su salvo conducto moral para perpetrar el desorden, incluso el terrorismo. Forma sublimada de un derecho ejercido mediante un diseño personalizado de la justicia.

Su próxima, pues, y única posible redención es la del... golpe bajo.


xavierpadilla@9online.fr


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Xavier Padilla


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