Ante la confusión, información veraz oportuna

No hay nada que produzca más confusión en la población, que el desconocimiento de lo que sucede, sobre todo en casos como el de Venezuela hoy, con un gigantesco ejército imperial en sus fronteras, amenazando con agredirnos en distintas formas, que ya ha hundido embarcaciones pequeñas en el Caribe, asesinado extrajudicial e inmisericordemente lancheros nacionales y de países vecinos, abordado y secuestrado, como piratas contemporáneos, buques con petróleo venezolano y, ahora, supuestamente ha bombardeado distintos puntos del territorio, con el calumnioso discurso de que se trata de depósitos o fábricas de drogas. A todo lo anterior se une, en forma muy calamitosa, la actitud de supuestos periodistas, pero realmente mercenarios al servicio de la agresión imperial, con su abundante desinformación a través de las distintas redes sociales existentes. 

El mentiroso y calumniador compulsivo, que está al mando del Departamento de Estado, hace directamente los anuncios de los supuestos golpes asestados a embarcaciones distintas y a instalaciones dentro de nuestro territorio, justificando su procedencia, sin presentar ninguna prueba convincente que respalde nada de lo dicho. En algunos casos, sobre todo en los ocurridos en el mar, se muestran unos videos que no dicen mucho más de lo que se declara. Con su discurso de abuelito gringo, explica a la prensa, como si fueran sus nietos, la maldad de Venezuela, al “llenar a EEUU con delincuentes sacados de las cárceles y enajenados mentales extraídos de los manicomios, para que vendan fentanilo a jóvenes de EEUU, que terminan muriendo por miles, todo por culpa de Maduro, que es un ser muy malo”. Al parecer, debemos creerle simplemente porque él lo dice y ya. 

Al mismo tiempo, se suceden en distintas partes del país, siniestros que son presentados en las redes y en la televisión internacional, como resultado de bombardeos con drones, que significarían que la agresión directa a nuestro territorio ya se inició, está en curso y que estamos en un estado de total indefensión, que significa el muy cercano desmoronamiento del gobierno de Maduro y el PSUV. Hasta ahora han hablado de tres incidentes: el de Primazol y Disprolago, ocurridos en Maracaibo, y la destrucción con explosivos de una choza primitiva en la Goajira, cerca de la frontera con Colombia. Para la prensa internacional, más alerta que muchos de nuestros nacionales, es muy raro que esta choza, que era un depósito de no se sabe qué, tenga relación con la planta procesadora “muy grande” de cocaína, descrita por Trump como “un edificio” de dónde salían barcos cargados de droga para enfermar a sus jóvenes.

Los mariacorinos, por su parte, se encargan de amplificar estas noticias, de validarlas como ciertas y de celebrar que el año nuevo arrancó con acciones “liberadoras” definitivas, no contra la nación venezolana, sino contra lo que llaman una narcomafia delictiva, con nexos terroristas fuertes con Irán, que se apropió del país y despojó a los venezolanos de sus riquezas. Toda una argumentación para justificar la agresión militar estadounidense contra el país y descalificar a quienes hemos optado por la defensa de nuestra soberanía como prioritaria, además de continuar nuestra lucha intensa por el rescate de la democracia constitucional y el logro de una paz permanente, producto del consenso real de toda la sociedad.

Primazol, en comunicado y video publicados, dejó muy claro que uno de sus depósitos de químicos necesarios por muchas otras industrias, el más grande, sufrió un incendio como resultado de un problema eléctrico. Personalmente no descartaría acciones de sabotaje interno, llevados adelante por la CIA y sus aliados nacionales. El incidente en la otra planta ocurrió días después, por lo que no se tiene en el momento de escribir este artículo mayor información, aunque los “periodistas” opositores venezolanos en el extranjero, más opositores que periodistas, hablan de una camaronera que servía de cobertura a acciones ilícitas y que era propiedad de funcionarios del gobierno. En este momento, me informo de otro siniestro ocurrido en el centro del país. Sin duda ninguna, el año se inició con una intensidad digna de mejores objetivos.

Ante lo que ya se avizora serán los eventos futuros, hace falta que el gobierno del presidente Maduro asuma con mayor responsabilidad, la entrega oportuna de la información veraz necesaria para que todos sepamos a qué atenernos. Se entiende que no se trata de crear pánico en la gente, pues esto sería contraproducente para la defensa del país, pero la incertidumbre y la confusión de la población también es contraria a los intereses de la nación venezolana.

 


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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

 lft3003@yahoo.com      @LFuenmayorToro

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