Se ha invertido la letra del himno universitario, donde en una de sus estrofas se dice “La Casa que vence la sombra”, ahora es todo lo contrario, la sombra vence a la Casa y la lleva a un momento histórico bastante triste y lamentable, carente de toda iniciativa crítica, al punto de no pronunciarse ni siquiera por un hecho tan grave, como es la intervención militar de los Estados Unidos, sobre la República de Venezuela.
El Silencio del Consejo Universitario y del equipo rectoral sobre la intervención militar en nuestro país, es patético. No puede justificarse por el hecho de que la mayoría de las autoridades no les simpatice el actual Presidente ni las fuerzas que lo respaldan, porque la intervención militar con violencia y víctimas que lamentar, es un punto de inflexión, donde no cabe la menor duda, hay que rechazar y condenar.
En la propia comunidad universitaria hay ejemplos de patriotismo y conductas cívicas. José Gregorio Hernández, quien fuera profesor de la UCV, no dudo, por ejemplo, de enrolarse como voluntario en las milicias para defender a Venezuela del Bloqueo Naval, durante el Gobierno de Cipriano, respondiendo al llamado de defender la patria (1902-1903) , a lo mejor ese ícono ucevista, hoy Santo de todos los venezolanos, no sabemos, si estaba de acuerdo o no, con el gobierno de su época, pero no dudo, para presentarse como voluntario y defenderla a Venezuela, frente a una agresión extranjera.
Eso se llama conciencia patriótica y venezolanista y ella es independiente de consideraciones políticas, ideológicas y religiosas. Todo venezolano, a pesar de las diferencias, que son legítimas, y se busca superar en beneficio del desarrollo nacional, deben hacer causa común cuando de defender la patria se trata.
Ponerse de espaldas a la historia, no defender el legado que nos han dejado nuestros libertadores, luego de tanto sacrificio merece repudio, porque se está de alguna manera, dejando de lado la lucha histórica, que desarrollaron generaciones anteriores en pro de dejarnos una patria independiente y soberana.
Defender la patria, está por sobre cualquier diferencia que pueda haber entre nosotros y para superarlas está el debate, la discusión y los acuerdos. Las diferencias políticas, ideológicas, religiosas y de cualquier otro SIGNO, no pueden estar por encima, de defendernos como republica soberana e independiente.
¿Que enseñanza, que ejemplo, a sus estudiantes, a las nuevas generaciones y a todo el país da un consejo universitario y un equipo rectoral, que son incapaces de comprender la situación que vive el mundo actualmente, donde existe una fuerza imperial que trata mediante la fuerza y la violencia imponernos sistemas de gobierno que defiendan sus intereses y arrebatarnos como en la época colonias las riquezas naturales que la naturaleza nos dotó?
Si las autoridades ucevistas, no comprenden lo que pasa hoy en el mundo y no tienen la suficiente voluntad para defender nuestra nacionalidad y nuestro país, deberían reflexionar seriamente sobre la tenencia de esos cargos, a los mejor otras generaciones puedan entender con mayor claridad lo que hoy sucede y defiendan como debe ser la soberanía y la independencia de nuestro país.
Si, pensar seriamente, en continuar en sus cargos, para que nuevas generaciones, con conciencia nacional estén al frente de instituciones tan importantes como las universidades que son las que forjaran la conciencia de las nuevas camadas profesionales a insertarse en todas las esferas del desarrollo nacional.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, consagra la soberanía y la independencia como valores supremos y además faculta al Estado para que establezca los mecanismos políticos, jurídicos y miliares correspondientes para salvaguardarlos además de la libertad y la autodeterminación.
En tal sentido toda la institucionalidad de nuestro país debe en su respetivo ámbito acatar estos principios porque de ellos depende la integridad de la República.
Las universidades no están al margen de esta responsabilidad, por lo que no es concebible, que las máximas instituciones rectoras de la educación, la ciencia y la cultura, como lo establece la Ley de Universidades puedan mantenerse inertes cuando justamente existe una agresión externa que atenta contra la República, en su independencia, soberanía y auto determinación.
Por eso nos parece grave, que instituciones como la UCV, que deben dar el ejemplo en el cumplimiento de la Máxima Ley de la República y su propia ley, hagan mutis, frente a la intervención militar contra Venezuela, que realizó Estados Unidos, secuestrando su presidente y amenazando con apoderarse de los recursos naturales que son de todos los venezolanos.
Esto es inexcusable, ninguna pasión política, ninguna adversidad que tenga contra los partidos políticos que actualmente forman parte del gobierno de Venezuela, puede ser obstáculo para defender de manera acérrima nuestra independencia y soberanía como nación. Se puede debatir en todos los terrenos y ser adversarios políticos, pero siempre el norte debe ser la defensa de nuestro país.
El Consejo Universitario de la UCV y el equipo rectoral que la dirige actualmente, con esta actitud displicente, le dan la espalda a la propia Historia, que dirán los directivos de la Escuela de Historia, y constituye un mal ejemplo no sólo para su comunidad (estudiantes, obreros, empleados, profesores e investigadores), sino, a todo el país.
Ignoran las autoridades ucevistas, que Simón Bolívar, fue inspirador de formulación de los Estatutos Republicanos de 1827, con los que se modernizaron los estudios universitarios y se otorgaba, la autonomía de la que hoy gozan las universidades, colocando de alguna manera la universidad a la vanguardia del desarrollo nacional.
Por ello consideramos que en la postura silente de las autoridades ucevistas frente la intervención militar, no sólo hay pasión política desbordada e irracional sino, ignorancia y esto es grave a nivel de las máximas autoridades universitarias que deben según la ley, ser rectoras de la educación, la cultura y la ciencia.