No soy Afrodescendiente, soy Negro simplemente

Un Lapsus de mi Comandante

El Comandante hizo su último “Alo Presidente” en la Plaza Bolívar de Caracas y desde allí, como si fuera un capricho personal, dio la orden de expropiar algunos edificios para convertirlos en Patrimonio Histórico. Me da la impresión que hizo esto para “chocar” a la godarria caraqueña y darle material a la prensa opositora, pues los estudios y proyectos para transformar toda el área adyacente , alrededor de la Plaza Bolívar, en el casco histórico de la ciudad es bastante viejo y el comandante los conoce.

Los que sintonizamos el Programa, tuvimos la oportunidad de profundizar en el conocimiento histórico de una de las Plazas mas emblemática de la historiografía hispanoamericana. El Comandante hizo un magistral recorrido por la historia patria, resaltando los sucesos mas importantes que tuvieron como epicentro a la Plaza Mayor de Caracas: El descuartizamiento de José María España, los sucesos del 19 de Abril, La Firma del Acta de Independencia, de 1.810, Los patriotas que allí fueron ejecutados por las autoridades españolas, la vez que El Presidente Cipriano Castro se lanzó por una de las ventanas de la actual Casa Amarilla, etc. Etc.

Lo que no hizo El Comandante y debo creer que por un “lapsus mente” u olvido involuntario, fue señalar lo ocurrido allí el 10 de Mayo de 1.795. Ese día aciago fue partido en pedazos y colocada en un alto poste, para que todos lo vieran, la cabeza del Negro José Leonardo Chirino. Tenía Simón Santana de la Trinidad Bolívar Palacios y Blanco la edad de 12 años. Nos imaginamos tuvo que ser un hecho muy notorio para la población caraqueña, pues era la primera vez que a un Negro se le hacia un juicio y se le aplicaba la pena de muerte en una plaza. El niño Simón tuvo que haberlo visto. ¿Simón Rodríguez, Andrés Bello, La Negra Matea, lo vieron? ¿Cómo es que en ninguno de los escritos o cuentos anecdóticos de la época se hace referencia a este hecho tan importante?

¿Por qué fue importante ese hecho, si solo se había descuartizado a un negro, que en esa época era menos valioso que un caballo? Pues precisamente por eso: ¿que a un negro se le tomara prisionero y un tribunal decidiera sobre su culpabilidad o no y que además se le diera el trabajo a un verdugo (funcionario municipal) para que lo ajusticiara? Ese fue un hecho demasiado fuera de lo común. Era la primera vez que esto ocurría. Sobre los negros sus amos tenían el poder de vida o muerte. Nadie gastaba su tiempo en esas nimiedades. Si un perro muerde a su amo, o un caballo patea a su jinete o una mula no quiere caminar o un negro no quiere trabajar se le da un machetazo y se acabo el problema. “Muerto el perro se acaba la rabia”. Esa era la época, así eran las cosas.

Ojala y que las personas que leerán este artículo les pique la curiosidad y comiencen a indagar sobre quien fue José Leonardo Chirino y no se queden con tatarear la canción que para el compuso el cantautor Ali Primera. Ojala que para el próximo 10 de Mayo nuestro Presidente realice un acto publico en cadena nacional resaltando los 215 años de la muerte de José Leonardo y lo importante que fue ese hecho infausto para la conformación de la personalidad del venezolano de hoy.

La godarria caraqueña y la coriana hicieron muchos actos en 1995 para conmemorar los 200 años de la ejecución del Negro Chirino. La prensa escrita le dedicó mucho centimetraje y el Presidente Caldera le hizo los homenajes de héroe nacional y una placa con su nombre reposa en el Panteón Nacional. Justicia es que la Revolución Bolivariana retome el icono del Negro Chirino y lo eleve al nivel que merece.

Juanveroes64@hotmail.com


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Juan Veroes


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