El imaginario pueblo palestino

Lo que ha ocurrido con Palestina desde la creación arbitraria en su territorio del llamado Estado de Israel hace 73 años, suceso propiciado entonces por la ONU, así como por la mayor parte de las principales potencias del mundo, es una de las razones por las que lo digno es lamentarse por ser parte de la humanidad: las atrocidades cometidas en contra de un pueblo que es una de las mayores víctimas de la porquería humana nos escupe a la cara lo peor de los seres humanos gracias a un importante sector israelita.

Primero, sepárense entre unos israelitas de otros: existen algunos que, si bien su voz no resuena como merecen, se oponen legítimamente a la ocupación de su país del territorio palestino, así como a la complicidad de algunos de sus compatriotas, toda vez que fomentan genuinas acciones de paz, como la filóloga, traductora y pacifista israelí Nurit Peled Elhanan, que habiendo perdido a su hija en un atentado suicida palestino, tiene las agallas para decir lo que es: "El llamado mundo libre tiene miedo del útero musulmán […]. La verdadera amenaza son el imperialismo estadounidense, la indiferencia y la complicidad europeas, y el régimen israelí racista y cruel"; para Nurit, la causa verdadera de la muerte de su hija fue, precisamente, la opresión que ha ejercido Israel sobre Palestina (véase Steinsleger: mayo 2021). No obstante, existen muchos otros israelitas que, a bote pronto parecen mayoría, celebran cada destrucción de lo palestino, así como la muerte o la tortura de su gente sin compasión: ancianos, adultos, niñas, niños, mujeres, hombres, animales, naturaleza, cultura, tradición, historia, lengua, territorio, conocimiento, religión, etc., proclamando, a carcajadas, el cuento que se cuentan cada noche para poder dormir: "¡el imaginario pueblo palestino!", se mienten a sí mismos.

¿Qué otra cultura en el mundo, sabiendo lo que es el significado de la opresión y del sufrimiento, es capaz de repetir la historia propia y empeorarla en contra de otros? Israel, sabiendo lo que es el padecimiento y el dolor de un pueblo, así como el peligro de movimientos políticos ultra nacionalistas que encumbran la superioridad de una raza, cultura y religión sobre otras, tenía la responsabilidad moral e indiscutible de trabajar de forma perpetua por la verdadera paz y la tolerancia en el mundo; en cambio, se bebieron un sionismo acrítico desarrollando un nacionalismo empedernido peor de lo que los nazis fueron capaces, colgándose una capa eterna de mártires y de elegidos que los hace "justificar" las más perversas brutalidades en contra de un pueblo que, víctima como pocos, ni siquiera está en condiciones materiales de defenderse en igualdad. Mas debe admitirse: no se sabe qué es peor, si su aberrante y miserable espíritu, la indiferencia o el apoyo que le da por lo menos una parte del resto del mundo.

Me decantaré por lo segundo y lo tercero: pocos han tenido la valentía de oponerse a lo que está sucediendo en contra de Palestina señalando en voz alta las perversidades cometidas por el gobierno israelí, así como de algunos israelitas civiles. Como fueron una de las víctimas del holocausto, que no las únicas ni de cerca (válgase recordar, solo por citar un caso, que alrededor de tres millones de prisioneros soviéticos murieron por la acciones de sus captores nazis; entre 100 mil y 500 mil murieron en campos de concentración y que en 1941, 600 de ellos fueron los primeros en morir en las cámaras de gas de Auschwitz tras la realización de la primera prueba del agente químico Zyklon B), se les ha dado el "derecho" incuestionable de llevar el sionismo (¿nazismo sionista?) hasta lo divino. Como dijera Haneen Asharawi, miembro del Consejo Legislativo Palestino: "Somos el único pueblo del planeta al que se le exige garantizar la seguridad de su ocupante, mientras Israel es el único país que llama a defenderse de sus víctimas" (Ídem).

Hay que actuar con contundencia sobre cualquier gobierno que justifique el exterminio del sacrificado. Muchos de nosotros hemos sufrido las consecuencias no sólo de defender, aunque sea humildemente, el derecho de existir y de defensa de Palestina, sino de señalar con todas sus luces las acciones deplorables del gobierno israelí: por cobijar a los palestinos en contra de muchos israelitas, nos han acusado de racistas, antisemitas y asesinos. Empero, no se confundan, señoras y señores, que los que tenemos el valor de apoyar al pueblo palestino tenemos lo que muchos israelitas no tienen ni tendrán en sus mejores sueños: las manos limpias de sangre inocente. ¡Más vale estar del lado correcto de la historia! En el último espacio tiempo que implica a Palestina y a Israel, así como a otros pueblos del mundo como el estadounidense (particularmente su gobierno), el lado correcto nunca ha estado en Israel ni en EEUU; tampoco en Alemania, ni en Francia, ni en Inglaterra, ni otros cómplices de la barbarie.

La invitación, por ende, es simple: perder el miedo y levantar la voz con valentía, porque si se tienen las manos libres de sangre, se puede tener la cabeza en alto con la firmeza y dignidad que requiere la ocasión: el gobierno israelí tiene que ser castigado por crímenes de lesa humanidad de una forma más contundente de como en su momento merecieron los nazis cuando atentaron en contra de su pueblo; de la misma forma, aquellos israelitas y otros gobiernos y civiles del mundo que apoyan el extermino de Palestina habrán de pagar, de una u otra manera, las consecuencias de su podrido corazón. Y, para la historia mundial, que se grabe con tinta indeleble lo que ha ocurrido para que, tal como jamás debemos olvidar las atrocidades del nazismo, nunca olvidemos las del sionismo.

Desde este lado del mundo parece difícil saber qué se puede hacer en apoyo a Palestina: baste la creatividad y háblese de ello en cualquier foro enarbolando el coraje de uno de los pueblos más dignos y valientes que ha tenido la humanidad (¡gracias dios por darnos a Palestina!): ¡gloria eterna al pueblo palestino!

 



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1079 veces.



Mónica Magaña Jattar

Arqueóloga. Maestra en filosofía de la ciencia UNAM. Actual doctorante. Mexicana. Escribe para el periódico La Jornada Veracruz y en la plataforma digital PolíticaConCiencia.

 mona.conmetta@gmail.com      @MonBelle1

Visite el perfil de Mónica Magaña Jattar para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Mónica Magaña Jattar

Mónica Magaña Jattar

Más artículos de este autor


Notas relacionadas

Revise artículos similares en la sección:
Por los Derechos Humanos contra la Impunidad


Revise artículos similares en la sección:
Internacionales