Editorial

Cilia en Familia

“La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectivas y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar y doméstico al ámbito del poder político institucional.”
Marcela Lagarde

El Gobierno de Maduro ha dejado algunos malos sabores en el paladar. Sobre todo, desde la poca coherencia entre el discurso y la práctica. Desde la idea del Ecosocialismo y el Arco Minero, la lucha contra el imperialismo y la movilización contra Obama, porque el muy descarado y cara e` tabla nos considera una amenaza, pero terminamos firmando contratos con la Gold Reserve; se critica la industria cultural y pop que construye y reproduce masivamente el capitalismo salvaje como forma de alienación de nuestras masas jóvenes, hombres y mujeres, pero colocamos a Winston Vallenilla como presidente de una televisora y todo el combo que está detrás de él, que es, en la misma proporción y valoración, tan patético como él, un referente encargado en nuestra fuerte cultura televisiva venezolana de imponer muy bien los roles de lo masculino, asociados con la fortaleza, el coraje... y lo femenino con sutileza, bondad y belleza . Así se ha ido diseñando nuestra política, una política del discurso y otra política de la práctica. Parece que cada una tuviera un presidente. Habrá que ver quién es el de cada una.

Rescatamos la idea que nos afirma la cita con la que comenzamos este escrito, relacionada con que lo familiar y domestico no puede ser trasladado al ámbito del poder político institucional, y esto lo hemos notado en lo concerniente al giro simbólico de la figura de Cilia Flores.


El lugar que ocupaba dentro de la política venezolana poco a poco se fue transformando. Cilia Flores es una de las mujeres que se halla dentro de política venezolana y la Revolución Bolivariana que más tiene preponderancia, control y poder dentro del Estado Venezolano, como se diría coloquialmente: la mano que mece la cuna. Fue diputa de la Asamblea Nacional, una de las abogadas que defendió a Chávez para su liberación de la cárcel en los años noventa, fue Procuradora Nacional de República, Presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela, diputada por el Estado Cojedes y “Primera Combatiente”, este último cargo designado es el que más nos llama la atención y nos detenemos un poco. Parece ser el cargo de mayor envergadura que dentro de toda su carrera política va tener, muy marcada y caracterizada por ser una mujer de gran relevancia en un mundo donde el poder y autoridad política es predominio de lo masculino y son espacios determinados para el hombre. Ahora en esta nueva faceta de vida privada y pública en la política, ambas se expresan conjuntamente, le impusieron, y cuando nos refierimos a imponer, lo hacemos en el sentido de que toda la política de Maduro esta simbólicamente diseña para poder calar dentro del imaginario colectivo de la sociedad y el rol que le asignaron a Cilia Flores es ser la esposa felizmente casada, sumisa, callada, que acompaña como buena mujer, sin hablar... que acompaña a su marido a todos lados. Es decir; el papel que impone el patriarcado de la esposa feliz y sumisa relegado a la vida privada que se traslada al poder político institucional.

Una de las características homofóbicas que se pudieron ver reflejadas en la campaña presidencial de Maduro al momento del fallecimiento de Chávez, fue su fuerte ataque a Capriles Radonski por el hecho de no estar casado y no tener una mujer al lado suyo que le hiciera demostrarle al mundo que era un macho-hombre-blanco-adinerado ¡que cogía vaginas, no culos! Habían muchísimos argumentos relacionados con la memoria reciente de nuestro país, nuestra historia y un millón más para deshacer a Capriles, pero la que fue más rápido y obviamente calaría para reforzar nuestra sociedad homofóbica fue la de generar un rechazo con el que en común la sociedad venezolana estuviera de acuerdo, mas allá de cualquier tendencia política, era decir que Capriles, era pato o gay, o marico u homosexual, el hecho es que se le mojaba la patita. Es decir, - Capriles no podía ser presidente porque se le mojaba la canoa, prefiero tener un chavista que un marico en la presidencia. Esto sirvió para que el cargo que ocuparía futuramente Cilia Flores a la hora de ganar la presidencia Maduro tuviera más preponderancia, La Primera Combatiente, sería el cargo que Cilia iría a ocupar para demostrale a la sociedad y al mundo que Maduro no era nada maricon, que es bien macho y bien fuerte ya que tiene a una mujer al lado y no como el Majunche de Capriles.


De esta forma a Cilia Flores la relegaron a ocupar los roles que el patriarcado nos ajusta a las mujeres, el rol de la vida privada, de sombra, de la esposa de….


Parte de la nueva ubicación táctica para con su imagen apoyar la carrera política de su esposo y generar una política masiva para las masas, fue “diseñar” un programa televisivo que pudiese calar, me imagino, dentro de nuestras madres del barrio y las beneficiarios de la “misión hijos e hijas de Venezuela, un programa desempolvado por lo que se ve de la parrilla más clásica y rancia de RCTV en sus mejores tiempos, un programa que de igual forma podría desempeñar Diana de D`Agostino, la esposa de Ramos Allup ya que es un programa con su perfil; es decir, la esposa de un político importante, que se preocupa por los pobres y desamparados, quiere ayudar a la humanidad entregando bolsos y cuadernos a los niños y niñas de Chapellin. Tocan temas relacionados con la familia, pilar fundamental de nuestra sociedad , la esposa y el esposo, qué tipos de merienda pueden ingestar los niños, solo niños por supuesto. Disculpen, esto le calaría a Diana perfectamente, es lo que pregona a viva voz. Pero este programa tendría otra protagonista que sería “Con Cilia en Familia”. Tenían que ablandar su “fuerte” figura que durante todos los años junto al Comandante Chávez había creado, una abogada sin pelos en la lengua con poder y autoridad pasaría a ser la esposa dócil y feliz públicamente, claro. . Ni los Narcossobrinos la pudieron sacar del hueco privado a donde la relegaron.

Hay cosas que pasamos de forma desapercibida, muchos elementos que simbólicamente no nos damos cuenta de lo que quieren demostrar. La estructuración del Estado parte por imponer elementos y características a sus fines e intereses desde lo cultural, simbólico y político. La lucha que junto con Chávez dimos para salir de los roles históricamente naturalizados para las mujeres, con Maduro se están volviendo reforzar, ese nuevo papel, muy mal llevado que asume Cilia Flores de ser “La primera Combatiente” reforzando el binomio de poder de lo masculino y femenino imponiendo los roles establecidos socialmente aceptados por el patriarcado, no nos ayuda mucho.

Es pesaroso que Cilia haya sido execrada y puesta en el rol de ser solo un maniquí sonriente.



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