¿Qué interés mueve a José Vicente Rangel a pedir el indulto de Simonovis?

Pregunta retórica, por lo demás, la planteada como titular de este artículo, cuando sabido es por todos la trayectoria de JVR como defensor de los DD.HH. Desde sus inicios como profesional del periodismo y político de izquierda, hasta el ahora respetado opinante de la política nacional y conductor de su programa dominical José Vicente Hoy, pasando por su actuación como diputado en el fenecido Congreso, como canciller primero y vice-Presidente después, JVR ha sido consecuentemente la voz de los reducidos por le represión de la Cuarta, de los débiles y de todo aquel que languidece tras la rejas de las cárceles venezolanas por motivos políticos.

Así, pues, la respuesta a la tal pregunta no puede ser otra que “AMOR”, amor a la humanidad (a riesgo de parecer ridículo, por supuesto). Los reiterados llamados que hace en su programa televisivo –que son a su vez reproducidos hasta la saciedad por otros medios no tan santos- para que el Gobierno considere una medida de gracia (que en el caso de este caballero “privado de libertad” -como ahora se dice- sería una morisqueta) no es más que la demostración fehaciente del profundo compromiso asumido por JVR en defensa indeclinable por los derechos humanos…de Simonovis.

Dice JVR que "Muy pocos en el país permanecen en la cárcel tanto tiempo y Simonovis también está muy delicado de salud. ¿Qué impide una medida de gracia? No entiendo lo que pasa". Es evidente que JVR a veces se descoloca, es natural, a todos nos pasa. Ya lo vimos cuando fue canciller de la República al poco tiempo de haber dicho que no iba a ser parte del gobierno o en aquella ocasión cuando nos aseveró que no habría golpe de estado. Esta vez JV va sin rodeos a la cuestión y categórico afirma “no entiendo lo que pasa” –y nuestro cerebro tiende a completar la expresión “¡Entonces, Nicolás ¿Cómo es la vaina?! - con lo cual deja entrever que hay allí un problema de amnesia que no de amnistía. Veamos.

JV por una parte dice con razón que son pocos los que han durado tanto tiempo en la cárcel. Es verdad. Pero también es verdad que son pocos en Venezuela los responsables de tantas personas muertas: 19, que se sepa, y más de un centenar de heridas, ¡y en pocas horas! Y por la otra, también con razón, alega problemas de salud, pero olvida la salud de las víctimas y los padecimientos que desde aquel fatídico y simonovísimo día sufren esas personas y todos sus familiares, por no hablar de los fallecidos que en el caso la palabra “salud” se torna por demás macabra y cruel. Por cierto, hasta ahora, que yo sepa, todas esas personas o familiares no han sido resarcidas por el Estado, el mismo que ellas defendieron arriesgando sus propios pellejos.

La cruzada por la excarcelación del comisario Simonovis emprendida por José Vicente es compartida con Alberto Arteaga y las declaraciones de uno y otro entran en resonancia (quizá por abogados ambos). Aunque este haga mofa de lo dicho por aquel, expresa en un tuit que “Simonovis es la prueba viviente de la crueldad a la que puede llegarse para justificar un hecho político” ¿? No sabemos a quién se refiere si al Gobierno de Maduro o al propio Simonovis. En todo caso lo que diga este abogado de la oposición no importa tanto como lo que pueda decir un representante tan connotado de la izquierda secular venezolana como lo es JVR y más lo que piense y esté haciendo respecto al caso Simonovis quien tiene la decisión en sus manos.

La sabiduría popular nos alerta del peligro que acarrea el rio cuando suena. Se acerca el tradicional y magnánimo acto de indulto de fin de año. No nos debe extrañar si el susodicho es uno de los beneficiarios de tal medida y si así fuese no por ello vamos a dejar de apoyar al presidente Maduro y al proceso revolucionario ya que nuestras convicciones no se sustentan en el odio hacia una persona en particular y sí a la clase que representa (si esto último es desmentido por Yesenia y las demás víctimas de Puente Llaguno lo entendería perfectamente). Sin embargo todo indicaría que en el gobierno de nuestro país JVR tiene más peso del supuesto y, lo que sí es una desgracia, simbólicamente (¿simbólicamente?) se estaría liberando a la reacción y se mantendría entre rejas a la revolución.

¡Libertad inmediata para los camaradas Julián Conrado y Asier Guridi!



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Juan Torres Rodríguez


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