De Danilo a Samán: ¿Una advertencia a favor de la impunidad?

            Es poco creíble que los hermanos Guevara, los sentenciados por la muerte de Danilo Anderson, hayan actuado por su cuenta. ¿Qué pudo haberlos movido a cometer ese horrendo homicidio? ¿La política? ¿Qué significación tenían en ese ámbito para correr tanto riesgo? ¿Entre los asuntos que manejaba Danilo había o hay alguno que tuviese que ver con ellos como para llevarlos a jugarse el resto?

            Si fueron ellos los autores materiales de aquel delito, como pareció corroborarlo la investigación y la decisión de los órganos de justicia, es justificable que todo el mundo crea que detrás hubo alguien o un grupo responsable intelectual. Eso se aseguró en todos los ámbitos y hasta se apuntó directa o indirectamente hacia algunas personas. Pero pese a eso, desde los primeros momentos, de cuando en la FGR estaba Isaías Rodríguez, el público se creó la sensación que faltaba voluntad y empeño para desentrañar aquel asunto.

            Nos creamos la idea que aquel gesto, del cual los dos hermanos sentenciados y privados de libertad, aparecen como únicos responsables, pareció desarrollar en demasía un instintivo estado de prudencia en los organismos y funcionarios encargados de esclarecer, procesar esos asuntos y hasta sancionarlos. Es más, en lo particular, llegué a pensar y pienso que la salida honrosa de Isaías Rodríguez al servicio exterior, tuvo que ver con esa actitud como evasiva u olvidadiza. Alguien creyó necesario poner allí quien fuese más pila y estuviese pendiente que esos casos no se quedasen en las gavetas. En veces, o mejor casi siempre, la edad a uno le invalida para muchas cosas.

           La Fiscal de ahora, Luisa Ortega Díaz, desde el inicio nos creó la sensación que los autores intelectuales del horrendo crimen de Danilo, no quedarían en la sombra. En veces casi llegó a garantizarlo. Pero nada parecido ha sucedido y lo que es peor, ya eso como que camina hacia el olvido. Lo que es de por sí, peligroso e incitante.

           En la sierra de Perijá, según los reportes periodísticos, frecuentemente se cometen asesinatos por encargo que quedan en la impunidad.

            Pocos días atrás, un diputado a la Comisión Legislativa de Anzoátegui de apellido Guararima, fue asesinado y su esposa herida de gravedad. La policía misma, por las evidencias en la escena del crimen, manejó la hipótesis del atentado por encargo y hasta el gobernador Aristóbulo Istúriz se hizo eco de igual versión.

           Es posible, que este tipo de delito, por las circunstancias que lo envuelven, sus orígenes intelectuales sean técnicamente difíciles de precisar. Quizás por eso, pasa lo que pasa, sucede lo que sucede, como suelen decir en mi pueblo. Pero eso no es suficiente para que dejemos de preocuparnos. Como tampoco, asumiendo esta actitud, ellos van a desaparecer.

            Pero uno observa, como el MP descubre autores de crímenes cometidos hace unos cuantos años atrás, en la época de la IV República, lo que parece digno de aplauso y reconocimiento, pero no puede establecer lo que los abogados llaman actos conclusivos, en hechos recientes y hasta públicos.

           ¿Será que aquellos delincuentes pasaron de moda o ya no tienen dolientes y sus brazos ahora son muy cortos?

            Los muertos y actos vandálicos derivados del 14 de abril, cuando elegimos presidente a Nicolás Maduro, son responsabilidad material de gente conocida y de la cual, según tengo entendido hay unos cuantos presos y se les sigue juicio. ¿Pero con los autores materiales que son bien conocidos, qué sucede?

            ¿Es muy difícil para los abogados del MP establecer relación entre los gestos, personas, que incitaron al delito y éstos? ¿Es difícil relacionar la invasión, destrucción de un CDI con un comentario lanzado a correr por la red para ese fin? ¿Qué se entiende por incitación al delito?  ¿No es eso un hecho punible? ¿No es más peligrosa la impunidad que el enfrentar los hechos y castigar los delitos a tiempo pese las dificultades que haya que afrontar?

            ¿Será que todavía estamos bajo los efectos del gesto implícito en el vil asesinato de Danilo Anderson?

            ¿El intento de asesinato contra Samán, como este mismo lo asegura, pues dijo esa fue mi percepción, no tendría la intención de reforzar el estado de amedrentamiento que prevalece?

           ¿Qué relación hay entre la prevaleciente impunidad y esos hechos?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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