Domingo salazar Rojas: 43 años de su asesinato

La ciudad de Mérida, enclavada entre las montañas y los paramos de sierra nevada, el páramo de los conejos, el paramo de la culata, para el año 1969 con solo dos emisoras de radio, Radio Los Andes y Radio Universidad, la ciudad de siempre con aparente tranquilidad, ciudad habitada además de sus coterráneos por miles de estudiantes venidos de diferentes partes de Venezuela, ha sido testigo vivo de incontables manifestaciones de los estudiantes universitarios y liceístas, quienes por el afán de reclamar sus derechos  toman las calles como escenario para demostrar su descontento con los gobiernos lacayos y represivos de la IV república; es así como en el año 1969, los estudiantes organizados en la Federación de Centros Universitarios (FCU), alzan su voz de protesta para oponerse al proyecto de reforma de la Ley de Universidades la cual pretendía y lo lograron, cercenar la autonomía universitaria, la cual había sido una de las más caras conquistas logradas a sangre y fuego por los jóvenes estudiantes de entonces; todo ese luctuoso año de 1969, se vistió de luto y las calles de la ciudad se pintaron de rojo rebelde por la sangre derramada por los asesinatos a los estudiantes que luchaban por un mundo mejor.

En esos días aciagos de los gobiernos gorilas y represivos con careta de demócratas, ser dirigente estudiantil era un riesgo permanente, donde la vida corría  peligro, ya que esos jóvenes estaban colmados de hermosos ideales  vinculados a un activismo heroico con pasión revolucionaria, que incentivaba la lucha por la transformación de la sociedad y como herederos de las mas genuina lucha del estudiantado de todos los tiempos con su consigna de ESTUDIAR Y LUCHAR.

Domingo Salazar Rojas, estudiante del cuarto de la Facultad de Medicina, presidente del centro de estudiantes, fue un digno ejemplo de la juventud estudiosa, aguerrida y comprometida que asumió su responsabilidad de líder a la altura de su tiempo, siendo un autentico representante de la juventud revolucionaria, que habiendo llegado desde la población de El Tigre, engroso las filas universitarias la que compartió con su lucha política y su militancia en el otrora glorioso Movimiento de Izquierda revolucionaria (MIR), siendo unos de sus más esclarecidos dirigentes.

Trascurría los meses de octubre y noviembre del año 1969, y como represalia del gobierno de turno ante la protesta estudiantil, las instalaciones de la Facultad de Medicina fueron allanadas por el cruel ejercito de cazadores acantonados en cuartel Rivas Dávila; la jornada del día 18 de noviembre de protestas estudiantiles fueron derrotadas con saldo negativo de  cientos estudiantes heridos, detenidos y el vil y cobarde  asesinato del Bachiller Domingo Salazar, quien se refugiaba en los espacios del centro de estudiantes y al rendirse salió del mismo con su pañuelo blanco a brazo levantado como señal de rendición, sin embargo el oficial de mando dio la absurda orden de asesinar al joven universitario; en ese lugar reposa una humilde placa y una rosa para el perenne reconocimiento a Domingo y a todos los estudiantes caído en la lucha en defensa de sus nobles ideales. Así se apago una vida que sigue alumbrando el camino definitivo para la construcción del socialismo Bolivariano. ¡Estudiar y Luchar! Venceremos!

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Heriberto Rivera


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