Las carceles son depositos de personas sin control y sin protección

Ya se juramentó Dra. Iris Varela, la llamada “Fosforito”  como Ministro Carcelario, y a quien le tocará  cambiar, este esperpento de sistema carcelario, que solo ha traído malestar general, muertes, odio, rencores y lo más importante ha traído, como consecuencia de su aplicación, una delincuencia especializada, perfeccionada en esa “escuela universitaria” donde  los “sabios” enseñan, trampas, métodos, sistemas y nuevas modalidades delictivas.

Lo cierto es que,  me he pronunciado en varias ocasiones sobre este asunto de singular importancia y a ello me referiré a los fines de que las autoridades nacionales, ahora la Dra. Iris Varela, Ministro Penitenciario,  tomen en cuenta para un futuro ejercicio.

Creo que el asunto se debe estudiar desde dos puntos de vistas, uno necesariamente Social y el otro  Metodológico.

Desde el punto de vista Social, tenemos que se deben aplicar  medidas preventivas y especialmente tocar todo lo referido a la familia, a la cual el Estado como tal debe proteger y crear, como viene creándose, sistemas protectores, que permitan darle salud física y espiritual a sus integrantes.

Hay que atacar evidentemente lo referido a los procedimientos, que hay que aplicar a la familia como tal, ya que protegiendo a la familia tendremos a futuro,  una sociedad más limpia y con principios, que impidan la generación de actos dolosos que la marcan evidentemente. Una familia socialista evidentemente.

El otro aspecto, el Metodológico, que debemos tomar en cuenta, para corregir estos males carcelarios, se basa en un elemento denominado Pena. Si evidentemente este elemento que se deriva del Código Penal, viene siendo aplicado, con las consecuencias nefastas que vemos a diario. No podemos afirmar categóricamente que la pena ha surtido efecto en la sociedad, ya que aun aplicándola, ésta solo produce una enfermedad juris que solo hay que atacarla mediante el ejercicio, de efectivos sistemas correctores.

La Pena que se aplica, es la llamada Pena determinada, es decir existe una pena previamente fijada para cada delito, donde los extremos penológicos, permiten aplicar la cantidad de años que deberá ser sentenciado una persona. que es procesada penalmente.

Ahora bien esa Pena determinada, aplicándose,  como viene sucediendo, permite más hacinamiento y más delincuencia, lo que va en detrimento de la Sociedad misma a la cual los entes del Estado, como el Ministerio Penitenciaciario debe proteger a toda costa. Aspectos estos que buscan corregir con la creación a tiempo, de este Ministerio Penitenciario que, de trabajarse apegado al tratamiento de  esta problemática, vamos a tener éxito, que desde ya le augurio a “La Fosforito” en sus funciones de Ministro.

Este planteamiento, no es traído al azar, como consecuencia de este nombramiento, no, esto es producto de reflexiones que he tenido en la búsqueda de soluciones a estos males penitenciarios que día a día ahogan a quien los ve y mucho más a quienes lo padecen como son los presos, reflexiones que hasta han llegado a la Asamblea Nacional, cando estaba en la Comisión Permanente de Política Interior, la hora Ministro.

En efecto, dicha Comisan me pido  llevara mis planteamientos en cuanto a la Reforma  del Código Penal, y así lo hice, elevé mis criterios a esta Comisión y espero que los hayan oído.

Hoy ratifico la necesidad de que la pena aplicable sea indeterminada.

Creo que la pena determinada,  es un verdadero error,  que hace que el penado,  pase por vicisitudes diversas que lo llevan hasta la muerte, sin contar lo que pasa en su familia.

Esto no lo hago por el hecho de defender a los delincuentes, que por ejemplo me han tocado en varias ocasiones llevándose mi vehículo 2 veces en menos de un mes. Ello producto de un franco deterioro producto de falta de políticas que toquen evidentemente a la Familia como tal.

No se puede concebir, con los mecanismos actuales, cuando un individuo, que ha cometido, CIERTAMENTE un delito, (Hay presos sin que hayan cometido delito alguno) puede ser recuperado con técnicas criminológicas, psicológicas, psiquiatritas, sociales etc., para que sea devuelto de nuevo a la sociedad, y que ese concepto no impera en la mente de quienes dirigen este importante campo penal. Ello me parece un verdadero caos que debe ser corregido a la brevedad. Este gobierno puede hacerlo y si tiene el interés de corregir, pues bien estas sugerencias las damos de manera que sean aceptadas.

Planteo que una persona que haya sido condenada a 20 o más años, puede si  opera la ciencia carcelaria como debe, ser liberado de esa pena, mucho antes, y ese antes lo determinará el comportamiento social, psicológico de este individuo con expertos en la materia..

Para que ello suceda, se debe reconstruir todo el sistema penitenciario nacional, ya que, quien ingresa en las cárceles en un MUERTO VIVIENTE,  o como decían los romanos MUERTO CIVIL, es un zombi carcelario.

Me parece que la Pena entonces debe ser indeterminada.  a los fines de que la cárcel sea como un hospital, que determine en la definitiva, cuánto tiempo debe permanecer en ella.

Debe ser ese HOSPITAL-RECINTO como debe ser llamado, el que en definitiva, una vez sentenciado como culpable, por un Tribunal competente, sea él que determine, cuando debe salir de allí, ello por el tratamiento que se le debe aplicar, que no es más que tratamiento médico,  conformado por un grupo interdisciplinario conformado por Psiquiatras, psicólogos,  criminólogos, Asistentes Sociales, etc.,, no como sucede en la actualidad, el reo ingresa a un recinto penitenciario y de él, se olvidan hasta los Fiscales Ejecutores y Jueces y ello es notorio, sin que pueda permitirse probar lo contario.

Cuando un enfermo ingresa en un hospital lo hace en búsqueda de su salud de su recuperación, ahora bien cuando un delincuente ingresa en la cárcel lo hace en contra de su voluntad bajo el imperio de la ley que es, quien en definitiva, en los actuales momentos,  la que le determina, cuánto tiempo debe permanecer en esa condición, sin importarle para nada, si se recuperó o no.

Vamos hacer un pequeño ejercicio, supongamos que un individuo es condenado a 10 años por cualquier delito, y este lapso de tiempo transcurre, evidentemente que el juez debe liberarlo de inmediato, por cumplimiento de la pena, pero me pregunto ¿Existen estudios sociales, siquiátricas etc., que determinen que ese individuo está sano, que es de aquellos que pueden ingresar en la sociedad? Creo que no.

Por otra parte se han preguntado ustedes ¿Qué pasa con aquellos que, aun existiendo el desastre de las cárceles, por algún error, cayeron en esa desgracia y estudiaron, se portaron bien, fueron estrictos en el cumplimiento de sus labores y deberes; cosa muy por lo demás extraña, se le podría dar la libertad, aun estando cumpliendo, una pena de 20 años? Pues debería en todo caso darle la libertad a quienes, con un sistema carcelario serio, pulcro y del tipo hospitalario, demostrasen ser personas aptas para devolverlos a la Sociedad, aún no haber cumplido la pena impuesta.

Pues les diré que en esos recintos debe imperar el orden, la decencia en extremo, el trabajo, el estudio, las recomendaciones médicas, un ambiente sano,  lleno de armonía, exento de malos olores y de contaminación visual, ya que las paredes y olores son la muestra de quienes habitan allí y de quienes la dirigen.

Por ello recomiendo que se tomen en cuenta estos aspectos para humanizar las cárceles un poco más a favor de la Sociedad, que en definitiva, es la que recibe a estos en un grado de deterioro, que afecta indudablemente su seguridad. Trabajemos en eso. Trataré la parte técnica en otro capiítulo.

reveron.jose@gmail.com



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José Agustín Reverón (*)


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