La despenalización cambiaria y actividades que deberían recibir el mismo trato

Desde hace años muchos nos percatamos de la inconveniencia de mantener el Control de Cambio, pero aparentemente con una tozudez imperdonable en administradores del Presupuesto Nacional, es decir del dinero que los venezolanos entregamos a la Administración para que lo ejecute con la mayor eficiencia, al igual que todas las actividades conexas, como el manejo de nuestra macro economía, y por consiguiente control de nuestras reservas en divisas convertibles y como la moción temprana referente a la eliminación del control de cambios provino de la Oposición, estimo que consideraron que ere necesario apartarse de la tesis oposicionista, mantener el pendón del Control de Cambio en alto y tercamente negarse a una medida que a todas luces parecía la correcta, es decir que, al parecer afectados de cierto complejo, no adoptaron la medida en referencia por venir de la Oposición.

Es tanto así, que ante la negativa del Ejecutivo de despenalizar las actividades cambiarias tuve el atrevimiento de solicitar en un artículo publicado años ha, que se liberara el mercado cambiario por un período de prueba de al menos 1 año y que luego, según los resultados obtenidos se ratificara la suspensión del control y se permitiera el libre juego del mercado de divisas o si el resultado fuere negativo se restablecería el susodicho control.

Aunque se dice que: "nunca es tarde cuando la dicha es buena", creo que el retraso en la liberación del control cambiario, ha sido tremendamente perjudicial, ha sido tan tarde, que la dicha no ha sido buena, llevando nuestro signo monetario al infinitésimo, y dando pie para la intromisión en nuestra economía de ese factor tan terriblemente perturbador el connotado "dolartoday", descansando en la falta de la libre convertibilidad bolívar-dólar, influida por las dificultades para adquisición de divisas, propiciando sin número de corruptelas a nivel de los organismos encargados del sistema cambiario y facilitando las operaciones multimillonarias, que efectuaron empresarios deshonestos, quienes al importar mercancía harían sobre lo importado, digamos un 30% de utilidad, mientras que negociando los dólares con facturas fraudulentas y recibiendo, el efectivo menos un porcentaje de lo negociado, regresarían las divisas a Venezuela para ser vendidas en el célebre mercado paralelo por decenas de veces su valor, frente al legal 30% comercial autorizado, resultaba imposible conseguir que, no ingresaran al corrupto, pero tremendamente lucrativo negocio de las divisas, facilitado por el control de cambios

El título del artículo indica que pareciera necesario eliminar algunos controles que ademán por ineficientes crean corrupción, parecen adolecer al menos parcialmente de los problemas con el efectivo, concretamente me refiero al precio asignado a la carne entre los "precios acordados". Cuando se observan los resultados de las reuniones para asignar precios, se nota la falta de contacto con los factores que se mueven alrededor de los rubros revisados y como he dicho en anteriores oportunidades, los representantes del gobierno parecen no haber ido de compras al comercio minorista y ni tan siquiera parecen prestar atención a las mujeres de su familia, que con seguridad plantean el problema de los astronómicos precios en los abastos y la falta de controles subsistente aun en la actualidad; pero por otro lado, al desconocer realidades como los costos de producción especialmente los relacionados con la agricultura y la ganadería, que parecen no tener quien abogue con eficiencia por ellos, hace que a la poca rentabilidad de algunas de las actividades, se terminen asignándoles precios que, por lo bajo no permiten un adecuado provecho y poco a poco los propietarios dejan languidecer sus unidades producción, y como consecuencia de la descapitalización, por no poder sobrellevar el decadente negocio colapsa.

Guardando alguna distancia, ciertos productos especialmente los ganaderos y entre ellos descuella la "carne" que estimamos que no se le debió asignar un precio diferente al de mercado internacional, en la escogencia de los "precios acordados", sin un estudio adecuado de las condiciones y rentabilidad de la actividad, sin la participación de reales representantes del gremio, causando la escasez que padecemos y que parecen haber presionado a algunos representantes del Gobierno, a amenazar con la absolutamente inconstitucional, ilegal, y tan contraproducente como el Control de Cambios, intervención mano militari predios ganaderos, con el fin de obligar a los propietarios a vender sus semovientes, para llevar al mercado carne a precios que los productores consideran no sólo insuficientes, sino a pérdida y que al afectar la economía de las fincas ganaderas, propenderá a su desmejora y al final a su desaparición, si no pueden, como lo hacen en la actualidad, comerciar parte de su ganado al exterior a precios internacionales, con lo cual consiguen palear en parte la crisis que confrontan. Conozco el negocio de la ganadería de cerca y acepto como verdadero esa expresión tan venezolana que expresa: "Los ganaderos viven pobres por la baja rentabilidad pecuaria (solo el 5%) y mueren ricos por el capital que deben declarar al fisco.

Estimo que sería justo con los ganaderos los principales proveedores de proteína roja a la población, que al igual que a la gasolina se les reconozca el precio internacional de la carne, con el fin de que se incremente el arrime de animales para beneficiar en los mataderos, se haga justicia con estos productores del sector primario, se favorezca la ganadería nacional y su estabilidad futura, a la vez que de evite el contrabando de extracción

Sí no se actúa ahora les recuerdo que los daños a los predios agrícolas y ganaderos requieren de muchos años para recuperarse y que es necesario someter a estudio urgente, descarnado pormenorizado y especialmente sin prejuicios, la problemática ganadera,

Dada la situación de la ganadería, es preciso que se tomen urgentemente medidas como la recomendada y que se haga atractivo el trabajoso, laborioso y angosto negocio de la cría y engorde de ganado, para quienes permanecen en la actividad y se puedan reincorporar los que lo abandonaron permanentemente o simplemente cambiaron de rubro. El crecimiento vegetativo y en calidad se ha visto notablemente afectado por falta de atención y justeza en el tratamiento al gremio, que en ocasiones ha sido presentado como hambreador del pueblo y a pesar de varias importaciones de ganado para aumentar el número de cabezas y mejorar la calidad del rebaño nacional, la baja rentabilidad del negocio y los riesgos normales de la ganadería, aunada a las regulaciones existentes e imprevistas coyunturales, "corren" a los interesados hacia otras actividades menos riesgosas y sobretodo menos controladas, en muchas ocasiones de manera visceral y caprichosas.

A pesar del aguante que han mantenido los ganaderos, nuestro hato total anda por el 50% de la población, es decir una res por cada dos habitantes, cuando hace algo más de 10 años era casi uno a uno y se considera que en nuestras condiciones tropicales, tal cantidad es muy baja y ya que no producimos animales de alto rendimiento como las razas cárnicas de países templados, en consecuencia tenderemos a "comernos" poco a poco nuestro rebaño", si no hacemos substancialmente atractivo el negocio de ganadería, que propicie mejoras importantes en los predios, y aliente la inversión especialmente en mejoramiento de pastizales en nuestra ganadería principalmente extensiva y aunque parezca prosaico, el más eficiente de los alicientes es un precio remunerador y el que personalmente considero justo e indicado es el mismo del mercado cárnico internacional, por añadidura el precio que paga el Gobierno cuando importa para suplir carencias y que, de forma que considero irracional, niega a los connacionales ubicados principalmente en los agrestes llanos.

 

edgarvalerodiaz@gmail.com



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