El Coronavirus y como lo ha enfrentado Venezuela

Llegó el Covid-19, la llegada de una epidemia, como el caso del Coronavirus, que por sus características de fácil transmisión, con el agravante de su permanencia en el ambiente bien sea como aerosoles contenidos en micro gotitas lanzadas al ambiente por accesos de tos o estornudos de infectados, o que luego de permanecer algunos segundos suspendido en el aire, o sembrados inconscientemente llegan a superficies y se convierten en lugares de infestación y difusión de la enfermedad, hasta convertirla por su alcance mundial en una pandemia, que ha causado estragos con numerosos contagiados e importante número de fallecidos alrededor del mundo, comenzando con China, la ciudad de Wuhan en la región de Hubel, desde donde se ha propagado a la casi totalidad de los países del mundo, entre ellos muchos que presentan diferentes niveles en el número de casos positivos y entre los cuales algunos parecieron no mostrar la debida preocupación por el avance de la pandemia y tal conducta les ha reportado creciente cantidad de pacientes infectados y cuantiosas defunciones en relativamente poco tiempo, en comunidades que supuestamente estarían adecuadamente preparados para enfrentar una eventualidad como la presente.

Es el caso que ante la detección en la ciudad de Wuhan de los primeros infectados de un virus nuevo, el Covid-19, aunque con antecedentes en el VO-2 de hace algunos años, las autoridades sanitarias chinas asumieron que, como a la fecha no se dispone de ningún medicamento realmente efectivo para combatir los virus en general y mucho menos en este caso particular por tratarse de una cepa nueva de los virus calificados como SARS, iniciales en inglés para los virus productores del "Síndrome de Ataque Respiratorio Severo" era poco menos que imposible combatir la enfermedad directamente en los afectados y que la única forma de contrarrestar las perniciosas consecuencias de una infestación masiva y que tal circunstancia tendría características catastróficas en un país con gran población rural, alejada de los centros hospitalarios urbanos y que ronda los 1.500 millones de habitantes, resolvieron oportunamente que para frenar el avance de lo que al principio se calificó como epidemia, era indispensable establecer una barrera mediante la inmovilización de la población, colocando en cuarentena absolutamente rígida la ciudad propiamente y restringiendo la movilización de personas de y hacia la provincia de Hubel e iniciando un plan limitante de los desplazamientos y prohibición absoluta de las concentraciones públicas de cualquier índole en todo el país y la obligación de portar tapabocas a todos los ciudadanos que se encuentren en espacios públicos: calles, mercados transportes etc., para minimizar las posibilidades de contagios adicionales. Las consecuencias de esta práctica disciplinadamente acatada por la población, dio como resultado la contención del avance de la enfermedad, al punto de que en esta momento se considera eliminada en toda China, aunque pueden seguir presentándose algunos casos "importados" con viajeros que arriben a China provenientes de algunos países con presencia de la enfermedad.

En Venezuela, hasta ahora el combate y contención de avance del Covid-19, se ha realizado con notable éxito, especialmente teniendo presente, de que se trata de un país en vías de desarrollo y bloqueado casi absolutamente en todas sus actividades económicas especialmente las de comercio internacional de exportación incluyendo nuestra sangre en la economía, el petróleo y las importaciones al bloquear nuestras disponibilidades de divisas, que no nos permiten traer a tiempo los insumos médicos requeridos, por esto y siguiendo aquella vieja máxima de nuestra población rural de que "detrás de baquiano "man" que me pierda", lo que en buen castellano quiere decir, me voy detrás y sigo las indicaciones de quien tiene experiencia y así lo hicimos aplicando las rígidas medidas tomadas en China, en lugar de asumir que yo soy un timacle, el que se las sabe todas e incurrir en los posibles errores superados por quienes por experiencia han resuelto ya los problemas, muchas veces mediante el engorroso y costoso sistema de ensayo y error y han alcanzado soluciones y avanzado antes que nosotros.

Hemos adoptado las medidas utilizadas por China y las recomendaciones de restricción y limitaciones de la movilidad ciudadana y la prohibición de concentraciones por actos públicos en razón de eventos deportivos , religiosos, políticos, etc., con algunas mejoras así como la implantación de una "cuarentena social" con indicación de permanencia en los hogares de los ciudadanos, y marchar a la detección de casos con el programa de información vía internet de presuntos infectados en lugar de esperar que manifestaran síntomas y ya enfermos y transmisores se comenzara su tratamiento. Las medidas chinas mejoradas por nuestros epidemiólogos aplicadas con indudable disciplina, salvo contadas excepciones, han resultado eficiente antídoto contra la proliferación del Covid-19 y nuestra población usualmente calificada de indisciplinada y bochinchera, con una sorprendente responsabilidad, ha acatado las disposiciones que deben adoptarse para superar la crisis sanitaria con el menor costo humano, social y económico, plenamente convencida por nuestros resultados comparativos muy ventajosos, en número de contagiados y fenecidos, (a la fecha ninguno) frente a varios países como Italia, España, Francia, Alemania, Estados Unidos, países Bálticos y muchos más, supuestamente más avanzados que Venezuela en políticas de salubridad pública.

No obstante resulta sorprendente que miembros de una oposición insensata, no ocultan su deseo de que el control de la enfermedad no sea eficiente, que con alegría no disimulada propagan falsas informaciones sobre aparición de casos nuevos en diferentes lugares con el fin de crear angustia y desasosiego, lo que luego resulta falso; es esta misma oposición que presuntamente está tratando de atraer adeptos a sus filas, no sólo se manifiesta contra las medidas acertadamente adoptadas por el Gobierno Nacional, según los resultados a la fecha, y contra la opinión de la gran mayoría de la población, que a pesar de su ubicación política de oposición y de las molestias que ha tenido que sobrellevar las aplaude y sigue con marcada aceptación, negando de plano la conseja de que son medidas de corte dictatorial del Gobierno de Maduro, aprovechándose de la difícil circunstancia que atravesamos, con el fin terminar de aplastar a la Oposición, cuando esto ni de lejos parece realidad, porque deben haber visto como el paladín de la Oposición, el Presidente Interino de la Venezuela Virtual, desde su puesto de "mando" en su Palacio de Gobierno, Juan Guaidó ha sacado algunos y que "decretos", que no contradicen las supuestamente equivocadas medidas gubernamentales, antes por el contrario son una copia "al calco" de las órdenes y políticas adoptadas por el Gobierno Legítimo de Venezuela encabezado por el Presidente Maduro, que prácticamente en todo lo relacionado con la Crisis del Coronavirus ha llevado la voz cantante respecto a lo que debe hacerse y ¿por qué? así como análisis de los resultados. Y frente al desarrollo de la pandemia, Guaidó que no tiene idea de qué o cómo debe actuarse al respecto y como reconoce que lo ordenado por el gobierno Bolivariano se llevará a cabo plenamente, pretende engañar al pueblo y que éste se cale otra mentira, al repetir lo ordenado por el Ejecutivo Nacional y pretender que lo que se haga, dé el supuesto resultado de sus imaginarias disposiciones, porque él, Guaidó, lo ordenó en su mediocre y autoalimentado ego y piensa que convencerá al público de que los resultados son producto de sus órdenes y pretende un individuo sin autoridad ni arrastre, convencer, que un cero a la izquierda como él, que no tiene autoridad sobre nadie y que el más humilde de los servidores del Estado vería una orden suya como "gallina que mira sal" y que por añadidura éstas son sólo un plagio sin respuesta, ridículas repeticiones a la sombra de las previas medidas ordenadas por Maduro, debidamente acatadas por lo ejecutantes y cumplidas a cabalidad por la inmensa mayoría de la población.

Debo insistir que si el avance de la infestación no se corta a tiempo puede llegar a ser casi incontrolables, en nuestro caso un rígido control fronterizo y de los puertos y aeropuertos con medidas extremas de control sanitarios de los viajeros al momento de ingresar al País Veámosnos en el espejo de Italia y España y extrapolemos sus resultados a Venezuela, si no se hubieran tomado medidas maliciosamente catalogadas por algunos como draconianas: control de movilización, cuarentenas, prohibición de aglomeraciones de cualquier índole, aislamiento de los contagiados y uso obligado de tapabocas en lugares públicos, con resultados efectivos en los países que como Venezuela hemos puesto en práctica; quizá sin estas medidas pudiéramos haber ingresado en la espiral de contagios con carácter exponencial.

Si bien reconocemos que lo realizado hasta ahora en el control de la pandemia ha reportado buenos resultados, no deja de preocuparnos el desenvolvimiento económico del país, porque parece todavía lejano el día en que la economía pueda volver a su giro normal, mientras existan a nivel mundial, países que por su poco control de la pandemia puedan considerarse como focos que puedan llevar a recaídas en naciones que hubieran superado a nivel local la infestación por Covid-19 y en el caso venezolano no se podrá pensar en la completa normalización de las actividades económico-industriales, los intercambios comerciales correspondientes, con las limitaciones derivadas de la inseguridad epidemiológica.

Si bien las medidas sanitarias tomadas en Venezuela para combatir la pandemia ha resultado alentadoras, también debemos preocuparnos por el tiempo que se tarde en alcanzar la estabilidad económica-comercial para que se pueda recuperar la producción y el índice de crecimiento que, aun sin coronavirus presentaba cifras negativas consecuencia principalmente del bloqueo financiero-comercial y con la eventualidad presente se han profundizado las dificultades y luce lejano el momento de entrar en fase recuperación.

Por suerte el Gobierno ha tomada con energía y presteza una serie de medidas económicas para palear el terrible impacto causado a la población en general por la paralización de las actividades tanto industriales como comerciales, con la creación de una serie de bonos ad hoc mediante el uso del Carnet de la Patria, para proporcionar ingresos a aquellos que pierdan su fuente de trabajo por imposibilidad de continuar con sus actividades habituales debido a las medidas de control epidemiológico adoptadas por el Ejecutivo Nacional, así como el auxilio financiero a empresas pequeñas y medianas con la cobertura de las nóminas para evitar sus cierres.

Afortunadamente dentro de los programas de emergencia para la atención de los más vulnerables se han incluido con el uso del código QR del Carnet de la Patria ese importante sector de la población venezolana que por carencia de instrucción adecuada no pueden ingresar en el mercado de trabajo formal y permanecen en los estratos bajos, obligados a dedicarse a trabajos informales, como buhoneros, generalmente dentro del rubro de producción y venta ambulatoria de alimentos, actividad que les permitía en el día a día obtener ingresos para atender sus necesidades familiares y que las extremas medidas de prevención y profilaxis frente al Covid-19 que ha tomado el Gobierno Nacional los han dejado fuera de posibilidades que les permitan subsistir.

Igual que las medidas de control epidemiológico, pienso que consecuencia de la prolongación en el tiempo del estado de emergencia, conduciría al agotamiento de las capacidades tanto de servicios sanitarios, como de almacenaje se suministros médicos y alimenticios, las posibilidades de disponer de combustibles suficientes para cubrir las necesidades de transporte y de gas industrial y doméstico y las disponibilidades financiera, aun con el uso poco recomendable de la maquinita de imprimir billetes, podrían llegar a colapsar con unos resultados probablemente catastróficos que no quiero imaginar y que espero que el Gobierno Nacional haya tomado las previsiones del caso para evitar el colapso total de todas las actividades económicas y sanitarias en el País.



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Edgar Valero Díaz

Ingeniero Agrónomo.

 edgarvalerodiaz@gmail.com

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