Se mareó mi estimado, se mareó

Otra vez a Ernesto Villegas Poljak

Tengo la impresión de que sus forzadas analogías siguen sin cuadrar pero aunque la temperancia lo persigue, usted es hábil, como lo demuestra en su artículo “Entre la triple A y el Comité de Aplausos Chavistas”. No voy a hacer de sus acciones ejemplo de lo que no debe permitirse un revolucionario, ese es su asunto, pero cuente con que mis opiniones serán - puedo asegurárselo-  específicamente atinentes a este tipo de circunstancias, en la que un periodista de su talla y este  escribidor ignoto coinciden dentro de este espacio para la dialéctica.

Como  se apura a reconocer que no le hacen mella las carantoñas de la oposición ni las críticas nocturnas chavistas y  ajustándome a las opiniones de Silvio, le digo que si debo declararme oficialista, ni modo, clasifíqueme. Permítame sin embargo una exactitud: El revolucionario no se auto etiqueta y el final de la vida revolucionaria puede ser a cualquier edad, en el frente o por falta de convicción.

Ahora bien, dice usted que:” tengo la impresión de que el pueblo Chavista –la mayúscula es mía- está dispuesto a perdonarle muchas cosas a su Líder – otra vez mía- como en toda relación amorosa, salvo que vuelque su liderazgo para emprenderla contra gente del mismo pueblo, por más razón que le asista en el fondo de sus planteamientos”

Mire, hemos demostrado suficientemente a lo que estamos dispuestos por llevar adelante este proceso y usted sabe muy bien que los planteamientos del Comandante siempre han estado investidos de razón. En el caso de las perversidades y truculencias de los contratos y convenciones colectivas, también  tiene razón, pero usted y muchos otros permitieron que la matriz de opinión fuera que había ofendido y humillado a un camarógrafo de VTV. Eso, señor,  tiene un sustrato político con evidente rumbo.

¿Plantea usted una nueva matriz de opinión al señalar que nuestro Presidente estaría a las puertas de la autocracia porque asistido de la razón pudiera emprenderla contra el pueblo? ¿Cuál es el motivo que lo lleva a usted diseminar este tipo de argumentaciones que tiene más que ver con ¿y si…? que con análisis de la realidad?

En ese mismo orden de anhelos, insiste usted en enlazar lo sucedido con la Reforma Constitucional y el futuro. En la anterior oportunidad supuse que ese era el trasfondo de su escrito, con este estoy seguro. Bien, como persiste en sus inferencias y estimula nuestra curiosidad al dejar caer:”…en cuyo desenlace quien sabe cuanto incidió el episodio de Nelson Mora…”, se me ocurre suponer que hace usted votos por la aparición de un “injuriado” que pueda ser utilizado para reeditar tal suerte de episodio. Coincido plenamente en cuanto a que el diablo se esconde en los detalles.

Precisamente en esos detalles que usted llama taquitos lanza algo verdaderamente incomprensible ¿o sí? en cuanto al caso de Edmundo Chirinos. Sobre todo en ese correo perverso que usted reprodujo “a beneficio de inventario”.

En resumen, me tiene usted confundido. Fíjese que casi caigo con lo de los dos hemisferios cerebrales. Le aclaro, tenemos uno izquierdo y otro derecho, no de la izquierda y otro de la derecha; no es que uno es revolucionario y el otro es escuálido (adjetivo mío). Políticamente hablando su descripción se parece más a un cerebro de “Ni Ni”, de esos que no saben si suben o bajan.  

Disculpe mi estimado pero es que cuando usted dice esas cosas mis dos hemisferios cerebrales me advierten: “No es computable, no es computable” 

pladel@cantv.net



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Plácido R. Delgado


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