Aciertos

Las derrotas enseñan, dicen, aunque no estoy muy seguro. Porque también causan daños colaterales, fuera del trastorno que ella implica en sí misma. Uno de los peores males es la mutua recriminación, el sentimiento de culpa, etc. En mi artículo “Errores” (www.aporrea.org/actualidad/a46288.html) hablé de lo malo que condujo a la desmovilización de tres millones que votaron por Chávez el 6 de diciembre de 2006.

Pero no todo lo hicimos mal, ¿por qué cuatro millones de compatriotas votaron SÍ?

Porque por primera vez en mucho tiempo el gobierno les reconoce humanidad. Eso es lo fundamental, por eso alguien llegó a decir que “con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo”.

Porque en nueve años ha habido más labor de gobierno que en todo el llamado período democrático, al final del cual desfalleció la producción de infraestructura. ¿Recuerdas la sensación de decadencia? Un presidente llegó a sentenciar, al inaugurar el Teatro Teresa Carreño, que nos olvidásemos de obras como esa. Los bajos precios del petróleo y el crecimiento vegetativo de la población condujo a la casi desaparición de la clase media y al crecimiento acelerado de la pobreza extrema. El país estaba harto, demacrado y desmoralizado.

La Revolución Bolivariana revirtió ese proceso y no solo en lo material, que es vasto, misiones, puentes, autopistas, vías férreas, represas, escuelas, liceos, universidades, lo mucho lo que hay que decir no cabe en este pequeño espacio. También se invirtió en lo moral. En este, el país cuyos habitantes declaran ahora ser los más felices del mundo era no ha mucho tiempo uno de los más desdichados. Ahora hay cómo confiar en el Consejo Nacional Electoral, por ejemplo, salvo los desenmascarados del 2 de diciembre de 2007, que ahora no hallan cómo sustentar el argumento de la autocracia y demás disparates mandados a decir por ya sabes quién, porque no se gobiernan.

La Revolución Bolivariana ha permitido despejar el panorama político: ahora sabemos quién es quién. Ya sabíamos algo, pero aún faltaba por despejar los que creímos de izquierda, nunca lo fueron y ahora no los quieren tampoco en la derecha, donde los miran de lado.

Lo malo es que no hay política comunicacional con qué transmitir todo lo bueno, para contrarrestar los miedos que causan las campañas de la derecha internacional. Soy uno de los responsables de esa carencia, espero que los demás admitan su deuda.

roberto.hernandez.montoya@gmail.com


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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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