¿De qué se ríen?

En una foto ambientada en un jardín, no sé si del patio interior de la AN, aparecen riendo, como tres buenos amigos celebrando un chiste, Jorge, Delci y Diosdado. Por reflejo, mi cerebro recordó aquella canción, creo que con letra de Mario Benedetti, que decía: "en una exacta foto del diario, señor Ministro del Imposible/ vi en pleno gozo, y en plena euforia, y en plena risa/ su rostro simple (…) Seré curioso, señor Ministro, ¿de qué se ríe?". No objeto que los dirigentes del "proceso" (sobre todo, de la muerte física y política de Chávez, acá) tengan un momento de solaz, de compartir una chanza la cual, seguramente, tendrá como objeto de burla algún político de oposición o del mismo sector cogobernante con Rubio. En todo caso, lo que me plantea el recuerdo de la canción es la cuestión de cómo procesan sus emociones, por una parte, el grueso de la población y, por la otra, esa dirigencia. Es decir, siento curiosidad por la sensibilidad de hoy. Pero, además, como parto de que las emociones y los sentimientos están estrechamente vinculados con el razonamiento, cómo funciona esa complejidad humana, demasiado humana, como diría Nietzsche.

Hoy en día, hay un conocimiento económico difuso en la población, más allá de la difícil contabilidad doméstica. Por eso, no es que se alegre la gente, sino que entiende que, si Trump vendió un montón de petróleo venezolano y parte importante de esos dólares se los mandó al BCV, pasando por el home de Qatar (no importa mucho para los efectos), para ponerlos en el mercado cambiario y alimentar unos fondos y poder ejecutar los presupuestos oficiales, puede que entre un vientecillo fresco en la economía de la cotidianidad ¿Por eso ríen los susodichos? Porque en los mercados no hay mucha risa; hay frustración, rabia, impotencia, aunque, sí, cierto respiro debido a, por ejemplo, la contención de la subida de los precios de la carne.

Ya me he referido a la disonancia cognitiva e, incluso, el "doble vínculo" (ese efecto patógeno de los mensajes contradictorios), que sufren los militantes del chavismo- madurismo, a propósito de lo que realmente sucedió a propósito del 3 de enero, la relativa facilidad de la acción "quirúrgica" militar de los EEUU, la explicación de esa lubricación que permite ese funcionamiento tan veloz de ese tutelaje norteamericano, en decisiones como la excarcelación (no liberación; hay que insistir) de varios presos políticos y el paquete legislativo que marcha a millón, empezando por ese retroceso legal acerca del petróleo que nos ha devuelto a 1943, si no directamente al gomecismo, como han advertido especialistas como Mendoza Potellá.

Para la galería, sirve (hasta cierto punto) la consigna de que devuelvan a Nicolás y Cilia, línea de propaganda sentimental, sintonizada con el cuento meloso del anime que circuló, donde Cilita, con cara de Candy- Candy, le pide al marine que se la lleve junto a su amado, un Maduro igualito a Tom Selleck. Supongo que este dibujo animado se dirige al mismo público que los anteriores de Superbigote.

He leído varios textos de articulistas, algunos destacados intelectuales, comprometidos con el gobierno. Mi interés, aparte del político, es de curiosidad psicológica: cómo resuelven la Disonancia Cognitiva, cómo racionalizan como mecanismo de defensa, y su creatividad ante la evidencia de los hechos. Clodovaldo Hernández y Luis Britto García, por ejemplo, hacen una buena memoria histórica de los agravios del imperialismo contra los pueblos latinoamericanos y en todo el mundo. Pero pegan un frenazo en su argumentación y elocuencia, cuando llegan al presente, cuando es evidente el tutelaje derivado de la capitulación. El mecanismo obvio de la evasión de lo doloroso. Algunos cuadros del PSUV, cuya decencia no discuto en particular, apelan ritualmente a viejas consignas ultrosas como "hay que desechar las ilusiones y prepararse para la lucha", sin precisar a cuáles ilusiones y cuál lucha se refieren.

Hay, por supuesto, otros con elaboraciones un poco más elaborados. Por ejemplo: "Por supuesto que en Venezuela hubo traición, pero tampoco el cuento es como lo dijo Trump, pues hubo bajas gringas y enfrentamiento con los custodios de Maduro; pero la traición no fue de los gobernantes actuales del país, que tratan de mantener la unidad interna del Chavismo. Es una tesis manejada por la CIA para incidir en la división interna del Chavismo y propiciar un golpe militar que genere la transición que quieren los gringos, con un gobernante realmente de derecha. No tendrá éxito si la unidad interna se mantiene". Hasta aquí, se trata de una especie de "negación consciente", un control de tentaciones de pensamiento, la introyección de una policía del pensamiento, que censura cualquier pecado mental, en función del Bien Absoluto de la Unidad del chavismo, por encima de que este último ha quedado reducido, en los hechos, en un simple instrumento del odiado imperialismo. Por supuesto, no aparecen ni las informaciones acerca de las relaciones previas al golpe de los Rodríguez con los gringos, los contactos de la CIA con Diosdado. Eso es fácil descartarlo porque es propaganda enemiga. Pero ¿y el análisis de los cubanos acerca de las fallas evidentes, incluidas posibles filtraciones, en la defensa venezolana? ¿Y el reciente comentario del embajador ruso acerca del mal entrenamiento, negligencia y errores en el uso del armamento facilitado por Putin?

No para allí la racionalización del cuadro. Para él, sí hay un diálogo con Trump, pero "son diálogos para aplacar a la bestia de Trump". Y aquí salta el síntoma: "pues una guerra de guerrilla alejaría cualquier posibilidad de inversión petrolera masiva y no podrán sacar ni un litro de petróleo. Como así mismo, Venezuela entraría en un proceso destructivo aún mayor que el que originaron las sanciones. Lo que no beneficiaria a nadie". Por supuesto, el cuadro se refiere a la amenaza, completamente inocua, si no falsa, puro aguaje, de la "guerra asimétrica", "guerra de todo el pueblo", milicianos y demás sandeces militares con que montaron sus shows durante los meses de asedio marítimo de los norteamericanos. Rápidamente, se descarta ese elemento político y propagandístico que fue central para ellos. Evidencia de que ellos mismos no se lo creían.

Dice el afectado: "Trump tiene prisa para producir petróleo, pues el déficit de petróleo que se generará este año en la demanda mundial (¿?), es de 6 millones de barriles diarios, imposible de cumplir por otro país que no sea Venezuela. Por lo cual, si el deseo de Trump es producir petróleo rápido y el deseo del gobierno es el mismo, pues esa coincidencia permite trabajar conjuntamente en la primera etapa del convenio". O sea, sí hay coincidencia (y de intereses) entre Delci y su combo con Trump. No es tan malo el tutelaje.

Pero aquí vuelve el delirio rentista, no solo del chavismo- madurismo, sino expresión de una alucinación más amplia. Copio: "Por esa razón se pretende cambiar el impuesto general del 30% de regalía a las empresas, por un 15%, para mejorar las condiciones de utilidad (O sea, se retrocede a la legislación petrolera de 1943, echando a la basura ley de reversión, nacionalización, incluso los planes de Chávez; nota mía, JP)". Y continúa: "nada de eso se puede realizar sin que USA elimine las sanciones contra el país, sin eso no hay aumento posible de producción nacional petrolera. Y ese es el punto que se conversa en este momento". O sea, se logra la eliminación de las sanciones, si nos dejamos "tutelar". Negocio independencia a cambio de que no me sancionen.

Y ahora, sí: el delirio: "Si Venezuela logra eliminar las sanciones y aumentar a 6 millones barriles /día su producción petrolera, será una potencia económica petrolera, aurífera, de tierras raras, agrícola ya lo es, y financiera. Venezuela tendrá todo el capital necesario para levantar a los pobres a un nivel de clase media y terminar los innumerables proyectos que inicio Chávez para industrializar al país". Increíble, el caso. El gran proyecto rentista de Chávez de la megaproducción petrolera (nunca lograda por todos los vicios de las administraciones sucesivas de Chávez y Maduro, pero además cuestionada por todos los expertos petroleros por sus consecuencias en términos de caída de precios, en medio de una situación donde precisamente hay una tendencia decreciente de esos precios), se va a lograr justamente… gracias al acuerdo con Trump, acuerdo que se logra conversando después de la capitulación. Y no para ahí la locura. Remata el paciente diciendo: "Dentro de 3 años, no existirá Trump y Venezuela puede considerar avanzar al socialismo con mayor rapidez que la lenta agonía de un país sometido a sanciones destructoras de su economía. En esta nueva situación económica, el chavismo ganará todas las elecciones futuras con mayoría absoluta. Como dice el dicho: no hay mal que por bien no venga". Ufff!!! Aquí la ignorancia se acompaña de un brote psicótico. Como Trump "desaparece", desaparece el imperialismo norteamericano y Venezuela (gracias a Trump) alcanzará el socialismo.

Los efectos patógenos de la lucha política en Venezuela durante las últimas décadas, ha hecho estragos en la salud mental de todos los venezolanos, y, en particular, en los grupos dirigentes. Si volteamos la mirada, vemos que esa locura es mundial, empezando por Trump, como se evidencia en su carta a los noruegos, donde, como un niño malcriado y caprichoso de siete años, se queja de que no le dieron el Premio Nobel, y por eso ahora no le parará mucho a la paz, y exige, agresivamente, el dominio de Groenlandia. Igual demencia se advierte en la recién creada "comisión por la Paz" que pretende sustituir a la ONU con un organismo donde él es el jefe vitalicio, más allá de la duración de su cargo como presidente de los EEUU. Con un loquillo así, poderoso y peligroso, se entiende, como seguirle la corriente al loco, el gesto de entrega del Nobel de MCM. Pero no hay volverse loco uno mismo. Como bien advirtió Haufman, todavía no se sabe y además hay muy malas señales acerca de cómo Trump entiende la transición en Venezuela. No hay que negar la Constitución ni que los principios del Derecho Internacional han sido violados; que la Doctrina "Donroe", así como las intenciones de Putin de restaurar el territorio del Imperio Zarista, está reñida con todos los avances democráticos y civilizadores de la Humanidad; que lo de Gaza es un claro genocidio. No solo hay que sorprenderse y constatar el cambio de época marcada por estos sátrapas. Hay que apostar a mantener la cordura y no perder el pensamiento crítico para "mantener la Unidad" de los cómplices ante una galería infantilizada.



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Jesús Puerta


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