Usurpación
Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos CN. Art. 138
Sigamos a pulso y con cuidado nuestra situación venezolana. Se abre una ecuación de múltiples incógnitas y cada una tendrá que despejarse.
Un hecho que ha estado a la vista de todos es que Nicolás Maduro ejerció el poder mediante una abierta usurpación. No tenía válidamente la investidura de Presidente de la República.
La usurpación llegó a ser tan obscena, que dictó medidas que están reservadas de modo exclusivo y excluyente al presidente que ejerce legal y legítimamente el cargo. Tales medidas están acotadas en las atribuciones definidas en el articulo 236 de la Constitución Nacional.
El absurdo llegó a tal extremo que nombró además de otros cargos, el cargo de Vicepresidente de la República. No cabe duda, por consiguiente, de la condición de usurpador (a) de un vicepresidente que se ha investido como tal, por la decisión arbitraria de un usurpador.
Es menester destacar que los actos de la presidencia así como los actos de la vicepresidencia emanados de la autoridad usurpada configuran una situación de usurpación que está tipificada como delito.
El delito se agrava cuando la vicepresidencia valiéndose de hechos sobrevenidos, subterfugios y maromas de todo orden, desplaza real o aparentemente al presidente usurpador para que la usurpación siga como delito continuado.
No pasemos por alto que la usurpación como delito gravísimo al cometerse, pudiera tener autores materiales e intelectuales, así como cómplices que sin su concurso no pudiera llevarse a cabo. Aún peor, cuando los coludidos usurpadores causan daño a la fe pública.
Entendidas así las cosas, por muy encumbrados que estén en apariencia los comprometidos en la acción delictiva, ella acarrea las condenas civiles, penales, administrativas y de todo orden, que estén establecidas en la normativa nacional y en los tratados suscritos libremente por la República.
Toca dialogar mucho por las horas y días que corren, para examinar los hechos y procurar que venezolanos comprometidos con la República tengan la responsabilidad de llevarla a buen puerto.
No es fácil, pero creo que las líneas antes escritas, pueden contribuir a orientar las iniciativas políticas que corresponden en medio de estas complejas y dificiles circunstancias.
Sé que estas ideas rondan razonablemente hoy en la sociedad venezolana e internacional. Por eso corresponde en estos instantes, estar muy atentos y adoptar las acciones necesarias para impedir que se sigan infligiendo a la sociedad las lesiones que desde hace rato, los venezolanos padecen por el acto de usurpación.