UNA POSICIÓN DE PRINCIPIOS nuestra es estar siempre en contra del imperialismo como una política de estado de extender su poder y dominio sobre otros territorios y pueblos, ya sea mediante la conquista militar, el control económico o la influencia política y cultural, buscando expandir su territorio y recursos y en contra del capitalismo como un modelo para la obtención de ganancias por parte de un sector minoritario de la población en detrimento de las inmensas mayorías, donde la explotación laboral se entiende como la apropiación por parte del capitalista o burgués del valor excedente (plusvalía) que el trabajador crea, pagándole un salario menor al valor real que produce, generando desigualdad, pobreza, miseria y dependencia en la enorme mayoría de los países donde este modelo se asienta.
Imperialistas y capitalistas han sido varias naciones. Imperialistas como el imperio egipcio, el romano, el mongol, el británico (el más extenso antes del estadounidense), el chino antiguo, el español, el otomano, el ruso, el persa, el bizantino, el macedonio, el francés, el portugués que a través primero de la fuerza y de los ejércitos se apoderaban de otros territorios para el dominio espacial, económico y cultural en todas sus dimensiones. Y capitalistas dominantes, sobre todo a partir de 1492 y más mundialmente a partir de las revoluciones industriales que permitieron un mayor control y explotación de territorios, así como de seres humanos sin importar nada sino la maximización del capital y de las ganancias. He acá entonces que Estados Unidos, lo que ahora llaman la Unión Europea, y el dominio de la mayor parte del mundo, específicamente a partir de 1989 con el desarrollo del proceso de globalización económico y político.
Así las naciones ricas en recursos naturales, minerales y energéticos han sido colocadas a disposición de las naciones poderosas usando los modelos coloniales y neocoloniales, despojándolas de sus riquezas y apropiándoselas como si fuese algo natural, intrínseco al modelo de explotación capitalista-imperialista.
Los pueblos quedan entonces marginados y solo para que no se rebelen de manera violenta, se les dan migajas, se ofrecen esperanzas, formas de "salir de abajo" de manera individualista y que se mantenga así el modelo de explotación.
Así estuvo el continente americano durante siglos, Asia y África sometidos como espacios para la extracción de todo tipo de recursos que llevados a las metrópolis imperialistas permitieron entonces del crecimiento económico, la industrialización y el desarrollo de las mismas. Ese modelo ha sido el responsable de millones de millones de muertos, desaparecidos, empobrecidos, miserables, de las guerras (llamadas mundiales) por el control de los territorios y de las economías para el disfrute de la clase burguesa organizada ahora en monopolios y oligopolios gigantescos que dan muy poco margen de libertad a los pueblos del mundo.
Contra esas formas de injusticia social, de inequidad, de desigualdades hemos estado siempre en contra y allí reside nuestra lucha desde los espacios en los que nos encontremos.
De allí que repudiemos completamente, contundentemente la intervención estadounidense, avalada por la Unión Europea en nuestro territorio venezolano, violando descaradamente nuestra soberanía e independencia que tanto ha costado a la Patria y a sus habitantes, así como cuestionamos radicalmente las políticas que los presidentes norteamericanos y los lacayos europeos (todos sin excepción) han desarrollado contra nuestras naciones.
Lo ocurrido este 3 de enero de 2026 en Venezuela queda como un acto más de la imposición de la barbarie, de la soberbia de quienes se creen más poderosos y que pueden entonces imponer a los demás su modelo económico-social. Son los pueblos quienes en su libre albedrío deben decidir su destino y no esperar y menos implorar, entregando la Patria, que otros vengan desde fuera a resolver las situaciones o problemas que coyuntural o estructuralmente podamos tener. https://www.youtube.com/watch?v=kTLrFjYt8tA.
Es nuestra posición de principios. El pueblo venezolano y latinoamericano encontrará en su ser, en su esencia, las claves para resolver los problemas y más temprano que tarde, mostrará que así como en el pasado, echamos a los imperialistas europeos que durante 300 años nos dominaron y sojuzgaron, ahora también con Conciencia de clase y sentir de Patria, resolveremos esta nueva crisis que nos asola.
Y no es por defender a un gobierno en particular o a un presidente que hemos venido cuestionando en sus ejecutorias desde hace años, sino que es el pueblo venezolano quien debe resolver sus circunstancias y apremios, así como la defensa de la Patria como concepto integral.