¿Dudar es traición?. Confieso que yo si dudo

"La autocrítica es para rectificar, no para seguirla haciendo en el vacío, o lanzándola como al vacío. Es para actuar ya…. ¿Por qué no hacer programas con los trabajadores? Donde salga la autocrítica, no le tengamos miedo a la crítica, ni a la autocrítica. Eso nos alimenta, nos hace falta. Hugo Chávez. Golpe de timón.

PREMISA: Todos los grandes pensadores, los grandes teóricos, los grandes políticos, los revolucionarios, los grandes científicos, los grandes avances sociales y económicos, los grandes líderes y lideresas, los grandes académicos, los grandes educadores, los grandes artistas, han partido de la duda y la crítica para el logro de sus objetivos.

En los últimos meses hemos visto proliferar en diversos escenarios (en las reuniones del PSUV, en las alocuciones verborréicas de Maduro, en los discursos de generales y coroneles de la Fuerza Armada y de la PNB, de algunos ministros incluso) la consigna "Dudar es traición", que sucedió a la ya no tan usada: "leales siempre, traidores nunca".

Y está bien que determinados funcionarios públicos, amenazados por potencias extranjeras o actuando como jefes de partidos políticos le exijan a su militancia lealtad sin pensar y que no pueden dudar de sus decisiones. Aún cuando eso se convierte en un contrasentido al propio decir de Chávez quien en más de una ocasión planteó la duda y la crítica como elemento fundamental para avanzar en el proceso revolucionario. Y exigió que los dirigentes deben oír las críticas y los reclamos fundamentados del pueblo, así como que la crítica no le hace daño al proceso y que la lealtad debe ser al proceso, a los principios, no a las personas. https://www.youtube.com/watch?v=2m98Q0PjMgc.

En tiempos de confusiones se imponen consignas a rajatabla que impiden a las personas reflexionar fríamente. Es así como funcionan las religiones que impiden cualquier tipo de duda e incluso la convierten en pecado o en excusas para el castigo, o el fanatismo en el deporte. También en las fuerzas armadas, no se plantea la duda sino la disciplina y el acatamiento de las órdenes, sin pensar. Igualmente lo hace el fascismo, que reclama obediencia ciega, fanatismo criminal y hasta quemar los libros que enseñan a pensar.

Esa consigna "dudar es traición" se convierte en una especie de control mental para impedir la acción de un pueblo consciente, formado para la construcción de una sociedad diferente. Y para que se apoye acríticamente a una dirigencia que no ha cumplido lo fundamental de un proceso revolucionario hacia el socialismo como es lograr niveles de equidad, justicia social y solidaridad sino que ha profundizado los niveles de desigualdad social enormes que se aprecian en la sociedad venezolana poschavista.

 

Imaginemos que en 1992 los jefes de Chávez le hubiesen dicho y él acatado que "dudar es traición", no se hubiese lanzado a la aventura del 4 de febrero. Precisamente, las revoluciones en todas las etapas de la vida humana han partido de la duda, de la crítica y no del asentimiento irreflexivo.

Incluso, revolucionarios como el Che Guevara insistieron en la crítica y la duda para impulsar los procesos de transformación. El Che promovía la autocrítica y la duda radical de los dogmas, incluso de los propios principios revolucionarios, para evitar el estancamiento y el oportunismo. Consideraba a quienes usaban la revolución para fines personales (beneficios, casas, autos) como traidores y contrarrevolucionarios, destacando la pureza moral necesaria. Decía el "Ché": "Contrarrevolucionario es aquel que lucha contra la Revolución, pero también es contrarrevolucionario el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después consigue los carros, que después viola el racionamiento, que después tiene todo lo que no tiene el pueblo, y que lo ostenta o no lo ostenta pero lo tiene. Ese es un contrarrevolucionario, a ese sí hay que denunciarlo enseguida, y que utiliza sus influencias buenas o malas para su provecho personal o de sus amistades. El oportunismo es un enemigo de la Revolución y florece en todos los lugares donde no hay control popular (...) todos aquellos que, hablando de revolución, violan la moral revolucionaria, no solamente son traidores potenciales a la revolución, sino que además son los peores detractores de la Revolución".

Así que la duda, siguiendo el método cartesiano, (René Descartes) es el primer paso para lograr la verdad, para despejar la oscuridad, para lograr las certezas. Es a lo que se llama "La duda metódica", que tiene que ver con colocar todo en cuestionamiento, en un escepticismo radical a través del racionalismo.

Y si nos vamos al planteamiento marxista, precisamente, Marx, Lenin o Mao partieron de la duda, incluso de los propios textos originales del marxismo. En Latinoamérica encontramos los planteamientos de Simón Rodríguez, de Bolívar y en el siglo XX, de José Carlos Mariátegui y tantos pensadores latinoamericanos que llevaron a la praxis de los procesos nuestros la duda como un camino para conectar con nuestra cultura y modos de realizar los cambios a favor de los pueblos.

Y en los últimos años, tenemos a un grande del pensamiento liberador nuestro como es Enrique Dussel, quien precisamente nos hablaba del pensamiento crítico, tanto influyó Dussel que en Venezuela se creó el "Premio Libertador al Pensamiento Crítico" desde el año 2004 (con Chávez en el liderazgo venezolano) que precisamente promueve el pensamiento contrahegemónico, con un enfoque en la emancipación y la justicia social. Ha sido un faro para la reflexión profunda y contestataria en el mundo hispanohablante, promoviendo visiones liberadoras desde América Latina. Precisamente Dussel fue galardonado con dicho premio en el año 2009 y fue Hugo Chávez quien se lo entregó personalmente. Así mismo, muchos intelectuales vinculados con visiones críticas de modelos de explotación humana han sido objeto de este premio tan importante en el ámbito literario latinoamericano y mundial.

Aplicar las tres R de Chávez es generar procesos de crítica para avanzar. Concretar los planteamientos que hizo Chávez en "El Golpe de Timón" del 20 de octubre de 2002 es una deuda que aún se tiene con el Comandante. Así que LA DUDA NO ES TRAICIÓN, ES REVOLUCIÓN, ES AVANCE, ES VANGUARDISMO.



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Cécil Gerardo Pérez


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