Biden con otra carta para jugársela sin Guaidó. OJO: sin cambios…

Seguirán todas las opciones sobre el tapete

1- El mundo celebra la derrota de Trump como si se hubiese derrocado a una espantosa tiranía. Sale en volandas Merkel a felicitar a Biden de todo corazón; qué alegría tan grande, Dios mío: lo mismo hacen, batiendo palmas, Pedro Sánchez, Trudeau, Boris Johnson y Macrón. Mientras de último, se quedarán esperando para hacerlo los arrastrados de siempre en América Latina cuando ya vean que no les quedará más remedio que hacerlo con la señal de costumbre, en cuatro manos: el Bolsonaro, el Duque, el Lenin Moreno, el Piñera…

2- De la multitud de embajadores que tiene Guaidó en los fulanos 56 países chantajeados por Trump, no sabemos de qué maneras irán a congratular a míster Biden. Eso estará por verse. También estará por verse qué se hará con el bandido de Carlos Veccio que asaltó la embajada de Venezuela en EE UU.

3- La política de Trump en relación con Venezuela fue directa, de duro enfrentamiento, de multitud de sanciones y bloqueos, de acciones terroristas con drones y con un plan de invasión desde Colombia. Con la idea, de formar una coalición internacional con Brasil, Guyana y Colombia para atacar militarmente a Venezuela. Con el proyecto de activar la Carta Interamericana desde la OEA; con una guerra sin pausa conformando el Grupo de Lima, activando el TIAR y pidiéndole a la Unión Europea que se embandere con la guerra mundial de todos los imperios capitalistas contra la patria de Bolívar para seguir sosteniendo los saqueos de nuestros recursos. Esta estrategia, pese a haber ocasionado cientos de miles de muertos, no ha funcionado como esperaba Trump. No salió en 2014, ni en el 2015, 2016… ni en el 2020.

4- De modo pues, que evidentemente, Biden no persistirá por ese mismo camino de derrotas, aunque con otros métodos tratará de derrocar al gobierno del presidente Maduro. Tampoco lo reconocerá. Tampoco eliminará el Decreto firmado por Obama declarándonos una amenaza para sus negocios en la región. Ni nos entregará CITGO, señores. De modo que la guerra se mantendrá tan cual la ha sufrido Cuba desde que Fidel inició su revolución en 1959.

5- Con los gringos nunca habrá salida, a menos que nosotros nos les arrodillemos, pidamos clemencia, pidamos rectificar y cambiemos profundamente nuestro camino de soberanía y dignidad. Los gringos nunca ceden, no podrían hacerlo. Gringo, sino gana arrebata. Los que andan llorando porque Trump perdió y andan creyendo que Biden se va a cuadrar con Maduro están bien equivocados. La política gringa no la deciden los presidentes sino el ESTADO PROFUNDO. Estados Unidos nunca podrá dejar de ser lo que es, y sus decisiones en el plano internacional vienen decididas por el gran poder de las transnacionales, que en definitiva son las que aportan el 95 por ciento de la estructura total de su poder bélico y financiero.

6- Es tan inmenso el poder gringo que se permiten sancionar a Rusia y a China, y no piense nadie ni por un segundo que va a llegar a un acuerdo con el presidente Maduro, y van a comenzar a llegar toda la porquería estadounidense que aquí antes ahogaba nuestro mercado. Eso es algo que no lo decide Biden. Es algo que está mucho más allá del poder de un presidente en la Casa Blanca.

7- Por eso, Leopoldo López, ha afirmado que la posible elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos no cambiará la postura del país hacia Venezuela y su mandatario, Nicolás Maduro. Pero lo que sí puede suceder es que el gobierno de Guaidó ya no será el mismo, porque evidentemente la derrota de Trump también implica la derrota de su política hacia Latinoamérica. Biden no va a cargar con el monigote y ridículo gobierno “interino” que ha ido de fracaso en fracaso, y que seguirá de hecho tan anodino como nació. Puede incluso que Biden opte por el camino recio y directo de la invasión militar. Esa carta seguirá para siempre sobre la mesa.

8- Leopoldo López trata de justificar la posición de que EE UU no variará su política sobre Venezuela diciendo: “Creo que la posición de Estados Unidos frente a Venezuela es una posición bipartidista. Cuando Juan Guaidó fue a Estados Unidos y estuvo en el discurso de la Unión, en febrero de este año, recibió una gran ovación tanto por parte de congresistas republicanos como de los demócratas”. Pero eso no implica que Biden sea la Pelosi, ni que vaya a seguir sosteniendo un gobierno tan ridículo a los ojos del mundo. Ya no estarán en la Casa Blanca ni Elliot Abrams, ni Pompeo ni Pence.

9- La oposición enferma ha llorado mares de mocos por la derrota de Trump. Muchos están postrados en una cama delirando y sudando sus temores de que EE UU se vuelva comunista. Hace dos semanas me encontraba yo en un electro-auto, cuando me topo con una vieja amiga de la universidad, afrodescendiente, quien debió suponer que soy opositor y me espetó: “-Todos estamos esperando la gran victoria de Trump para que de una buena vez vuelva mierda a este asco de país. Por esa victoria vivo rezando noche y día”.

10- De modo, que lo que a nosotros nos corresponde hacer es seguir la marcha de la producción, del trabajo, de nuestra formación humana y profesional, de la confianza en nosotros mismos, resistiendo y venciendo a esa canalla gringa que ha sido y es la mayor desgracia del planeta. Allá ellos, y nosotros seguir en lo nuestro.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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