Es necesario humanizar el sistema hospitalario venezolano

Hay cosas que pareciera no van a cambiar nunca, a pesar de la intención y el esfuerzo que le imprima el Presidente de la República. Casi todo ha venido experimentando al menos pequeños cambios. Pero donde pareciera que no se dan estos cambios revolucionarios es en los hospitales de nuestro país. Y como era de esperarse en las clínicas privadas. A estas alturas si al Presidente no se le hubiese ocurrido la magnífica idea de Barrio Adentro y los Centros de Diagnóstico Integral, la situación de salud en el país sería la causa de la caída de este proceso revolucionario. Esto por la situación de miseria que existe en los hospitales de nuestro país. Que al igual que las Universidades se han convertido en la guarida de la más recalcitrante oposición, al proceso de justicia social, que venimos impulsando.

La crisis en nuestros hospitales comienza por ser moral, ética, Los principios humanistas escasean. Falta de hombres y mujeres que ejecuten su trabajo, no por el hecho de que les garantiza un salario, sino porque se está tratando con seres humanos, están tratando con personas que vienen con algún impedimento, lo cual requiere lógicamente de un trato más atento, mucho más entregado, una atención que por sí sola reconforte. La llegada de nuestros compatriotas a los hospitales a pesar de las palabras y las disposiciones de nuestro Presidente al respecto, no ha dejado de ser traumática. En muchas oportunidades ha ocurrido que las personas llevan a sus enfermos con un problema y salen con otros, esto en gran parte porque ellos creen que se las saben todas, ni siquiera consultan con los familiares lo que van hacer ni qué tratamiento le van a aplicar al paciente. Lo peor de todo es que los familiares se van a sus casas con sus enfermos más dañados de como los llevaron, en algunas ocasiones hasta se los llevan muertos y nadie responde por ello. Los doctores se han convertido en intocables, son asesinos de bata blanca, con licencia para ser irresponsables en el tratamiento de los pacientes. Pero eso debe cambiar.

En Caracas ya algunas de estas instituciones han sido tomadas y administradas por las comunidades y el éxito ha sido superior a su funcionar anterior, ya que la red de delincuentes de bata blanca, que se forman en estos lugares, es infiltrada por el pueblo, y las desapariciones de los insumos se esfuman y por consiguiente la venta de las medicinas a los familiares disminuye significativamente. El mercantilismo con la salud recibe un golpe, cuando el pueblo aplica las contralorías sociales en estas instituciones, tan fundamentales para los pobres.

Lo que vivimos en nuestros hospitales es lo más aberrante del sistema capitalista, que ya por si solo es aberrante. Donde se busca hacer negocios, con algo tan fundamental como es la salud. Donde se discrimina el tratamiento a las personas debido a su aspecto o a su edad. Su visión capitalista de la vida los ha llevado a convertirse en “dios”, a definir quién merece vivir y quién no, quién se debe morir ya y quién merece ser atendido.

Lo más lamentable de todo, es que el Estado Venezolano les garantiza a estos señores su especialización, los beca para que se formen y éstos terminan destrozando al pueblo pobre. El Estado Venezolano invierte cualquier cantidad de dinero en su formación y en los insumos a ser utilizados y ellos al parecer creen que estos recursos salen de sus bolsillos, porque el trato que les dan a los pacientes es bastante inhumano, humillante. Y sobre todo el tratamiento es de muy baja calidad y consideración.

Los familiares que les toca llevar a un enfermo al hospital, Pasan toda su estadía movilizando cada cosa, ya se ha hecho normal que se tenga que buscar a los doctores para que atiendan a los pacientes y verdad que a veces resulta imposible despegarlos de las discusiones sobre la novelas de la noche anterior.

Estas situaciones obligatoriamente nos llevan a comparar el trato que ofrece un médico venezolano y el que ofrece un médico cubano. Son diametralmente opuestos. Mientras el nuestro piensa en la tajada que puede amasar (se han convertido en los chupa Seguros), el cubano piensa en la forma de cómo sanar a esa persona, comenzando con las buenas palabras y terminando con un excelente tratamiento.


Estas Instituciones tan fundamentales deben ser tocadas lo más pronto posible por la revolución, debemos sacar el negocéo de los hospitales, comenzar a evaluar a los hombres y mujeres que atienden a los enfermos y quien no cumpla con el perfil humanista que se requiere en estos casos, debe ser sacado inmediatamente de estas instituciones. Allí es donde el pueblo verá la verdadera revolución, cuando sea atendido por seres humanos humildes, comprensivos, pacientes y entregados al rescate de la vida.


Lcdo. Pedro Figueroa
TELF. 0414-7758147



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Pedro Figueroa


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