Mientras el Gobierno recupera Cumanacoa, los Apellidos levantan las banderas del Fascismo

Cualquiera podría pensar que, ante la tragedia vivida por el pueblo de Montes, habría una tregua, al menos en el municipio afectado, entre los factores que se disputan el control del país. Los más ingenuos y algunos que no lo son tanto, suponían que, ante el dolor del pueblo montesino, podía existir un acuerdo no suscrito, un momento de humanidad, que permitiera que los esfuerzos de todos, se enfocaran en recuperar la esperanza y mitigar el dolor que desbordan los corazones de los hermanos venezolanos víctimas de los estragos del huracán Beryl, en la localidad.

Desde el día uno del evento, el Gobierno Nacional envió al municipio, maquinarias pesadas para dar inicio a los trabajos de limpieza de calles y caseríos, los cuales fueron entorpecidos por la acumulación constante y vasta de agua fangosa y las lluvias incesantes, de esos primeros días. De igual manera se envió container cargado de alimentos, cisternas de agua, para atender la necesidad que ocasionó el impacto del fenómeno en las tuberías de agua potable. En los días siguientes fueron llegando colchones y gandolas cargadas de zinc y otros insumos y equipos. Sin dejar de mencionar que las comunidades afectadas, son atendidas con comidas hechas por las casas de alimentación, dispuestas y abastecidas para tal fin.

Mientras el Gobierno y otros actores de la vida nacional, se disponen a dar respuesta a las exigencias que impone la devastación ocurrida. Hay quienes han estado operando para sacar provechos políticos y electorales, montando emboscadas y escenarios que permitan generar construcciones para descalificar a los funcionarios del Gobierno y desmeritar los esfuerzos que se vienen haciendo en función de la restauración del municipio. En medio del dolor y la tragedia, en lugar de mostrar el apoyo que están brindando al pueblo, prefieren generar contenidos tendenciosos, que de forma inmediata colocan en las redes, para provocar reacciones de desaprobación en la ciudadanía.

Insisten en vender la idea de que el Gobierno se niega a que sectores identificados con la oposición puedan aportar en la atención a los afectados. Cuando es evidente que todo el que ha querido ir y apoyar, lo ha hecho. En lo personal, los días que estuve en el lugar, vi al alcalde opositor del municipio Mejía, al candidato de Acción Democrática (AD) a la Presidencia, la ONG de oposición, que dispone de los recursos que han sido retenidos al Gobierno Revolucionario en los bancos internacionales (Cáritas), también a la ONG Emaús, dependiente de la Arquidiócesis de Bolívar, la Cruz Roja, Asociaciones de Chinos, diversos sectores de la Iglesia Católica, también de la Iglesia Evangélica. Pero los que han distorsionado la nota, es el mismo sector enfermo y radical, que ni en estos momentos de encuentro y de búsqueda de coincidencias, se detiene en sus aspiraciones y métodos despiadados.

Ese sector radical de la derecha venezolana, que responde a intereses extranjeros y que percibimos como la oposición favorita de Norteamérica, dirigida por la señora Machado, desde el inicio de los trabajos de restauración, se ha dedicado a tirotear los esfuerzos que se vienen realizando, aprovechando la consternación que sienten los ciudadanos, a consecuencia de la tragedia ocurrida, las pérdidas materiales y humanas sufridas, para establecer a partir de allí una cabeza de playa o un frente de guerra, que les permita alcanzar sus objetivos electoreros. Como han hecho en otros momentos, se aprovechan de la tristeza de los afectados, exacerban su malestar, cabalgan sobre él y buscan dirigir la causa de sus problemas hacia el Gobierno. Mientras el estado y la ciudadanía toda, se aboca a dar respuesta al pueblo perjudicado, la plataforma de la CIA, ha impuesto una agenda propia, distante y distinta a la que corresponde al momento de duelo. A partir del primer día, han diseñado emboscadas, desde donde crean contenido anti gobierno, que distribuyen de manera inmediata a todas sus redes y portales en el mundo.

Si buscamos la contribución que los apellidos han traído a Cumanacoa, no encontramos ninguna. Solo provocaciones y montajes. Hasta allí se limita su aporte. Lo cual no debe extrañarnos, basta con recordar el respaldo que dieron; a las sanciones que destruyeron la economía nacional e individual del venezolano, a la subasta de Citgo y a todas las iniciativas dirigidas a implosionar la Patria. Que en este momento estén saboteando los esfuerzos que se vienen realizando, es comprensible.

Como esas aves carroñeras, que se alimentan de los restos del otro, vienen lucrándose electoralmente. Aprovechando el descuido que imponen las circunstancias, con cámaras en mano, chocan con la fuerza pública y a partir de allí construyen escenarios convenientes. Esto recuerda un poco las guarimbas y la disposición mediática para provocar eventos que les resultaran beneficiosos.

Estos días han lanzado al mundo la falsedad de que el Gobernador del estado fue echado de Cumanacoa. No hay un portal del entramado mediático imperial, donde no lo hayan publicado. El placer que sienten las autoridades cuando restablecen un servicio público o logran despejar una comunidad, lo experimentan estos, cuando acorralan algún funcionario desprevenido, concentrado en atender al pueblo y logran su cometido.

En la película que han proyectado recientemente, aparecen los mismos pelagatos de siempre, participes de todas las guarimbas, impregnados del odio más recalcitrante, disociados hasta el punto de pretender culpar al Presidente también de los estragos ocasionados por el Fenómeno Natural. Los vemos enfrascados en desconocer la respuesta en tiempo real dada por el Presidente, al enterarse de los hechos.

Fuimos testigos de que el mismo día de los acontecimientos, la Vicepresidenta de la Nación, Delcy Rodríguez, arribaba a la zona de desastre. Acompañada de ministros, recorría el municipio y evaluaba la dimensión del daño ocurrido, dejando a un lado los temores y las precauciones. Manejándose al nivel de las personas siniestradas.

Lo ocurrido nos obliga a tomar las medidas políticas necesarias, para evitar que los shows mediáticos se sigan propagando. No tengo dudas de que el pánico sembrado en la gente, luego del evento, fue propiciado por ellos. Sin distraernos del cumplimiento de la orden Presidencial en favor del pueblo, hay que estar prevenidos y avanzar siempre en las dos vertientes, como se ha hecho en otros momentos. Entendiendo que no se puede esperar consideración de parte del fascismo.

 



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Pedro Figueroa


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