¿Y ahora qué?

Ya transcurrió el evento de participación popular más alabado y cuestionado de la historia electoral venezolana, de los últimos 19 años. Los números de la asistencia, por su puesto no coinciden entre quienes la convocaron y quienes trataron de evitar su realización. Pero esta diatriba sobre el valor absoluto y relativo de los participantes, ha ido menguando por la corta memoria del venezolano y porque ya se le ha sacado el jugo mediático. Queda solo el bagazo de la noticia, que algunos aun persisten en exprimir a conveniencia. En fin, ahí está el resultado, ya se instaló la Asamblea Nacional Constituyente, ya sesionó, ya eligió su directiva sin muchas sorpresas, ya promulgó sus primeros edictos, ya está establecida.

La ANC debe priorizar sus tareas. Estamos en el entendido que debe constituir una simbiosis con el Consejo Moral Republicano y el Tribunal Supremo de Justicia para establecer las responsabilidades de hecho e intelectuales de la afrenta de estos casi 120 días. ¿Es importante su participación en esto? Claro que si, es fundamental. Pero, para hacer bien amplia la Comisión de la Verdad debe no solo enfocarse en el terrorismo que hubo en las calles y que mató mas de cien compatriotas (de un solo lado, del lado venezolano) y destruyó bienes públicos y privados. Esta Comisión de la Verdad debe incluir como terroristas a todos los enmascarados y visibles corruptos que han pasado por el gobierno y los que aun detentan cargos y que se han apropiado e enriquecido con los dineros del pueblo. Hay que incluir en esa lista a los que con su inoperancia no cumplen la tarea encomendada. Hay que incluir aquellos que han participado en la licitación y otorgamientos de obras y no las concluyeron. Hay que incluir a los que tienen que velar por la seguridad de nuestras fronteras y contrabandean con la comida, los materiales, los insumos para la producción, el combustible y lo peor, la vida. Hay que revisar las Misiones porque no podemos darle rango constitucional a lo que hoy en día se han convertido en el mar de la ineficiencia y la desidia, desviando el fin de su creación cuando las promulgó el Camarada Chávez como el bastión de la atención y desarrollo social de los más desfavorecidos. Esto ha debilitado el apoyo popular de la Revolución y contribuyó a la pérdida de espacios políticos y emocionales que han migrado hacia la derecha, no por su funesta oferta sino como retaliación de la gente asustada o desesperanzada o en el mejor de los casos, la no participación del pueblo desilusionado. Si no asumimos esto como cierto, vamos a ir por mal camino. También, todo esto ha generado muertes físicas de venezolanas y venezolanos, niñas y niños, gente pobre y empobrecida, sin necesidad de tirotearlas, quemarlas o golpearlas, familias destrozadas, venezolanos que han emigrado, porque no se construyó un hospital, porque no llegó la comida o los medicamentos, porque alguien falleció en una interminable cola, porque la suma felicidad de Bolívar y Chávez se ha convertido en una amargura cuando ya era una realidad. La gente sufre menos cuando le falta algo de comida en su mesa, que cuando ve un maldito corrupto comiendo opíparamente con los dineros del erario público y lo peor, no es castigado. La Comisión de la Verdad debe ser de verdad, no solo buscar la verdad en aquellos a los que se adversa políticamente sino los de "este lado", porque no hay corrupto bueno o malo, no hay terrorista bueno o malo, son la misma clase de hijo de putas.

En la ANC se presentaran propuestas territoriales y propuestas sectoriales, pero lo mas importante hay una gran propuesta nacional tanto de los que votaron como de aquellos que no lo hicieron por diferentes situaciones y esta propuesta es la de enrumbar el derrotero nacional, hacia la estabilidad del país. Para eso fue la convocatoria. No fue para sacar los símbolos de la derecha del Capitolio y meter los retratos del Libertador Bolívar y del Camarada Comandante Chávez. La simbología, las emociones, las arengas deben ser materializadas en hechos tangibles en lo social y para todos, no solo en marchas, no solo en levantar un determinado brazo o en vestir especificado color. Ya es tiempo en que aquella execrable premisa que sueltan de manera autoritaria en las reuniones o asambleas populares algún "mando jerárquico revolucionario" de que "este no es el momento ni el sitio para criticar o decir eso" cuando la gente de pueblo quiere alzar su voz, sea totalmente suprimida al igual donde se tilda de contrarrevolucionario, salta talanquera o traidor al que esgrime sus bien fundamentadas observaciones sobre lo que considera, que no se está haciendo bien en el accionar gubernamental. Entendemos que la ANC no debe irse en críticas, pero es el espacio donde deben ser escuchadas las fundamentadas para que generen las propuestas que se conviertan en derechos y deberes para todos, no para eventualidades.

Este espacio constituyente debe ser el reflejo de la realidad nacional, donde broten nuevos liderazgos y que sirva para decantar aquellos que se han estancado o que mantienen protagonismos individuales, que no dejan ningún sustrato en lo político y social hacia el soberano sino a sus intereses. No debe ser un espacio donde se imponga una disciplina por "jerarquía autoritaria" cuando existan desacuerdos en las discusiones o para llegar a algún acuerdo, porque se supone que hay una jerarquía popular a ras, dada por el voto. En la discusión primaria de la ANC debe prevalecer la situación socio-económica nacional como prioridad número uno, porque es lo que nos agobia, ya que la gente se encuentra y se siente en indefensión. Esta prerrogativa pasa por generar confianza y acercamientos con sectores económicos, productivos y sociales donde lo político no sea un lastre, porque lo importante es la gente, el pueblo, el interés colectivo, todos nosotros. Esto de manera alguna es entreguismo, es mediación, es reconocimiento, es avanzar en una respetable y necesaria causa común, porque al fin de cuentas se está gobernando y eso significa que se tiene el mando.

No se si el gobierno no entiende o nos ha hecho entender y nosotros no comprendemos, que la elección de estas personas que conforman la ANC no es una votación sólo para apaciguar las calles o para decir que el Gobierno Nacional tiene aun fortaleza popular, porque en el ánimo de los que votaron y de los que no lo hicieron (que es una apreciable y respetable decisión, que envía un mensaje) se percibe que es el penúltimo espaldarazo que se le da al ejecutivo y al estamento que dirige actualmente el estado venezolano, para que nos saquen de esta crisis que nos mantiene atollados en el lodo de la carestía socio-económica y moral. Es ahora la hora de hacer o es la hora para que se termine de joder. Ya no hay de otra o no hay otra, es ahora porque el nunca no es una alternativa.



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Carlos Contreras


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