A quien pueda interesar: El 7-D ¿victoria perfecta o rectificación necesaria?

"¿El Rey está desnudo, o alguien cree que Alicia nos prestará su país?"

AMG

Por: Alfredo Mendoza G. Biscucuy, 03-dic-2015

Una quiniela para los resultados del 6-D, sería un dolor de cabeza para cualquier apostador, porque aún poniéndola en términos dicotómicos (victoria o derrota del sector oficial), tendría un espectro mayor al centenar de opciones. Es decir, que cualquier cosa puede suceder: desde la paliza a Maduro que sueñan los opositores, hasta una victoria arrolladora del GPP.

El gobierno ha reconocido que su situación es difícil y que esta es la contienda más incierta, desde que Chávez asumió el poder en 1999. Pero el chavismo está echando el resto, mientras la oposición se lo está tomando con soda, cuando "la pelea es peleando". Así como dos rounds atrás, los candidatos opositores a la Asamblea Nacional, sencillamente se retiraron de la contienda; esta vez parece que más que vender su propuesta, prefieren que Maduro "se cocine en su propia salsa", lo cual es bastante económico pero deja que se les vean las costuras.

Los extremos serían muy nocivos, ya que una gran mayoría opositora entregaría el gobierno a la furia de los imperios y lo contrario, serviría para convalidar un cúmulo de graves errores cometidos. En el primer caso, se irían por la cañería 20 años de trabajo y toda Latinoamérica retrogradaría al tiempo colonial; mientras que en el segundo, sería necesario seguir la propuesta de Ana Elisa Osorio y los radicales, aplicando las 3R y "reseteando" el sistema completo, para ver si el país logra emparejar.

La Venezuela de hoy, requiere un mayor compromiso de su clase dirigente, una mayor armonía entre sus pobladores y bastante ponderación en la toma de las grandes decisiones (finanzas públicas, economía petrolera y educación del país, por ejemplo). Y como estamos en un ejercicio de adivinación, nos permitiremos la libertad de proponer un resultado óptimo en la búsqueda de ese anhelado equilibrio.

84 candidatos opositores a la Asamblea Nacional y 83 diputados oficialistas sería, a nuestro juicio, la distribución óptima para Venezuela; de las 167 curules que deben ser llenadas el domingo según la voluntad de los electores, mediante el uso pacífico de nuestras libertades democráticas. A continuación explicaremos porqué:

Aunque parezca paradójico, el primer beneficiario de este resultado sería el propio Nicolás Maduro, puesto que al quedar calva (sin cabello) la Asamblea Nacional; quedaría cortado el cordón umbilical que lo sujeta desde el Palacio Legislativo y con frecuencia le quita protagonismo en numerosos escenarios. Por supuesto que el Hombre Fuerte mantendría su poder en el partido, en los cuarteles y en las numerosas instancias de alto peso específico, donde ejerce su hegemonía; pero otro nombre sería el que suscriba las decisiones de la Asamblea y éstas, tendrían una forma y origen distintos a lo acostumbrado en años recientes.

Lo positivo de tal resultado, se mantiene al pensar que en una sesión plenaria con el 100% de quórum en ambas bancadas, la desventaja del gobierno, sería menor al 1.2%. Esta mínima diferencia, vendría a beneficiar la majestad del Poder Legislativo, por cuanto la Asamblea Nacional volvería a ser un PARLAMENTO y no un escenario de aplanadoras o solidaridades automáticas; por cuanto la paridad numérica iría a favor de la sana discusión en pro del Bien Común y los argumentos sólidos, que nunca debieron abandonar dicho recinto.

Devuelto el Parlamento a su verdadera misión ganaría el país nacional, porque el reparto equitativo del poder, aunado a la necesidad de concertación; ayudaría a enderezar entuertos como la múltiple paridad cambiaria, las administraciones paralelas, la mezcla de funciones ejecutivas estatales con funciones político-partidistas, el predominio de lo coyuntural sobre lo estructural, el solapamiento de: Estado, partido, gobierno y fuerza armada, etc.

Finalmente, el argumento más paradójico, sin llegar a lo absurdo: ¡Ganaría el PSUV! …¿Por qué? Porque siendo en este momento el partido de las grandes mayorías, predominado hegemónicamente sobre todo el GPP y con enorme ventaja sobre cualquiera de los partidos opositores (tomados individualmente); el PSUV muestra fisuras provocadas por las tendencias y los grupos de poder, entre los cuales el más pernicioso es la derecha endógena.

Una paridad de fuerzas frente a la oposición, por buena o mala que ésta pueda ser; obligaría a la reflexión, a un análisis serio y detallado, a una eventual aplicación de las mágicas 3R y… ¿por qué no? (Dios lo quisiera): A la convocatoria de un debate ideológico amplio y profundo, con una masiva participación de todos los sectores nacionales, que conlleve a un auténtico golpe de timón en busca del Buen Vivir; así como a una depuración de la clase dirigente del partido, del Polo y del país..

Porque mucho peor que el chavismo sin Chávez, o que una oposición responsable; son las rémoras enquistadas en posiciones de gobierno, para parasitar el país en beneficio propio, sin Patria ni bandera. Esas son tanto o más dañinas, que los vende-patria que torpedean el país desde la guarimba o mediante la Guerra Económica; entonces, la gran incógnita a despejar a partir del lunes, no será quién sacó más diputados para llenar el salón de sesiones del Palacio Legislativo; sino decidir si lo que plantea el 7-D para el gobierno, será una ¿Victoria perfecta o rectificación necesaria?

Alfredo Mendoza

Caficultor Bolivariano (ni adeco, ni alcalde)



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