¿Cómo asumir los resultados electorales en el PSUV? ¿Qué hacemos con la arrogancia?

Sería mezquino desconocer el éxito que significa los resultados, los números que se conocen, casi tres millones doscientos mil votantes, tratándose de la elección interna de candidatos a diputados de un partido. No hay en la historia de Venezuela, no creo que lo haya en parte alguna, un hecho que se iguale a éste.

La oposición podrá decir todo lo que se le ocurra, como que los votantes fueron llevados bozaleados y hasta en ristra con cabuyas o cadenas, se les amenazó con botarles del trabajo, como escuche en una radio local esta tarde y hasta con secuestrarles los carajitos, pero la trascendencia y contundencia de ese acontecimiento no pueden desconocerlo quienes quieren hacer política para alcanzar los objetivos que se hayan propuesto. Negar la veracidad, importancia y significación de ese resultado, desde la trinchera opositora, sería no sólo mezquino, sino una actitud que puede fácilmente conducir a una derrota vergonzosa.

Este escribidor quien, pese sus discrepancias expuestas resumidamente en distintos medios, tal como señalé en artículo cuyos links pongo a disposición del lector, http://deeligiodamas.blogspot.com/2015/06/solo-me-queda-la-esperanza-votare-el-28.html y http://www.aporrea.org/actualidad/a209851.html, participó que votaría, por las razones también allí expuestas. Teníamos muchas dudas acerca del nivel de participación por las circunstancias que atraviesa el país y que sin duda alguna generan inconformidades. Unas fundamentadas en las calamidades de la situación económica, representadas en la escasez, inflación, bachaqueo y otras como inseguridad, ineficiencia, corrupción, etc., y en la sensación que pareciera derivar de los altos mandos del gobierno de no estar a tono ni haber internalizado adecuadamente el dramático panorama. Otras por la opinión que se tiene, muy difundida entre importantes y numerosos cuadros, que el gobierno pareciera no manejar pertinentemente las manijas para hacer avanzar el país, reconstruir la economía, hacerlo en función de la estategia revolucionaria y derrotar a quienes, en un nivel de intensidad mayor o menor, maniobran con el aparato productivo, el asunto cambiario, para destruir el sueño bolivariano y chavista.

Pensábamos, no dudo en confesarlo, que la participación en estas elecciones, donde los candidatos en su mayoría, para más señas o hacer más complicado el reto, son muy poco conocidos, sería muy escasa. Pero, afortunadamente, nos equivocamos. Quienes desde la derecha o dentro del mismo chavismo, desdeñen la significativa cifra de electores, están absolutamente equivocados y se exponen a cometer mayores disparates.

Por años, desde los tiempos de la IV República, me ha correspondido votar en un espacio donde la derecha, AD y COPEI, había ejercido un dominio sobre el universo de votantes de tal magnitud, que entre ellos se dividían el 90 o más por ciento de los sufragios. Ahora, en esta era que solemos llamar V República, ese dominio derechista u opositor se mantiene, si no en el mismo nivel, sí muy cerquita.

En elecciones anteriores, como las municipales y también para el poder legislativo, que como bien sabemos concurren partidarios del proceso bolivariano, militantes o no del PSUV y opositores, en ese espacio, me refiero a la Unidad Educativa Mercedes de Pérez Freites de Barcelona, no se había producido tanta afluencia de votantes como este domingo. Fue para mí una verdadera sorpresa estar en ese espacio por más de dos horas y ver salir y entrar de manera constante y fluida gente que acudió a votar. He sabido de boca de gente cercana a nosotros que en Caracas hubieron de esperar cuatro y cinco horas para poder ejercer el voto por la enorme participación,

Pero para hacer más simple el asunto volvamos al inicio. Que en las elecciones para parlamentarios de un partido venezolano hayan votado más de tres millones de votos, tiene un significado enorme que no se puede negar. Es suficiente comparar que en las recientes elecciones españolas, de un universo de 36 millones de votantes el Partido Popular (PP) de Rajoy, partido del gobierno y la monarquía, obtuvo apenas seis millones de sufragios. Pensemos un momento cuánto hubieran logrado, si sólo se hubiese tratado de unas elecciones internas de ese partido; elecciones por cierto, que nunca se producen porque eso lo resuelven a dedo. Es más, ese número de votos del Psuv, es superior al alcanzado por la recientemente electa presidente de Chile, habiendo un universo de votantes cercano a los 14 millones y tratándose de una elección de ese nivel.

Pero ese resultado que no se puede ocultar, es más impactante si volvemos a pensar en las calamidades y la aparente confusión entre quienes gobiernan a la hora de tomar las medidas pertinentes. En nosotros produce una gran preocupación. Se fundamenta ésta en el pensar acerca de cómo quienes gobiernan y manejan el partido, interpretarían ese mandato y respaldo que le ha dado la militancia psuvista o chavista.

Sería absurdo pensar que los revolucionarios, chavistas y bolivarianos, militantes del Psuv, votamos para continuar con las indecisiones, omisiones en el momento de diseñar y hacer políticas para afrontar lo que ahora nos tiene acongojados y hasta preocupados por el destino del proceso revolucionario impulsado por Hugo Chávez. Pienso que esa fuerza se manifestó en favor del cambio y la continuación de su obra, definida en el Plan de la Patria. Los votantes del partido, quienes se sumarían en las elecciones venideras de diciembre, la gente del Polo Patriótico, reclaman por el diseño de una acción que nos saque de este atolladero y supere el peligro del naufragio. Los votantes lo hicimos para que la revolución no se detenga y quienes pueden hacerlo implementen los cambios que el pueblo requiere y ansía. Aumentar la producción a los niveles, instancias y espacios correspondientes. Que se desaten las fuerzas productivas de conformidad a nuestra estrategia, la del Plan de la Patria y nos volvamos altamente productivos, competentes para satisfacer la demanda interna y concurrir al mercado mundial con una producción diversificada. ¡Ya basta de la dictadura petrolera!

Esa importantísima y contundente cifra de votantes, reclama una relación nueva, más democrática y revolucionaria en el seno del partido, donde los funcionarios de gobierno dejen de ser los ejecutores y al mismo tiempo supervisores de sí mismos. Entendamos que esa relación es propicia para que las conductas como la de Rafael Isea, que tanto preocupa y hace trabajar a Tareck El Aisami - ¿se escribe así? -, el otorgamiento sin control de divisas a muchos corruptos y otras cosas no menores, se reproduzcan. Que el partido asuma el rol dirigente del proceso y los gobernantes queden bajo el control y supervisión de este. Tenemos que admitir, aunque eso nos cueste, que Chávez, en cierto modo está ausente, y nadie puede sustituirle y menos ejercer sus derechos, ganados por su inmenso aporte a la revolución latinoamericana. Es de esta manera como debemos interpretar la consigna de "Chávez vive, la lucha sigue".

Esa votación, muy consciente, también debe servir para tener en cuenta puede contener y contiene un reclamo para fortalecer, dinamizar y darle la importancia que merece al Polo Patriótico. No sigamos teniéndole como simples siglas, un parapeto para exhibirle como sinónimo anacrónico de unidad y engarce de las fuerzas revolucionarias. Pongamos al frente del mismo alguien ajeno al sectarismo y estrechez, que le dé el valor y significado que tiene en el proceso revolucionario y no quien lo asume como bueno, cada vez que hay una contienda electoral, para hacer una postal,.

Mirémonos como compatriotas, sin excluir a nadie porque no haga eco a lo que decimos o hacemos. Entendamos que la crítica es en verdad valiosa y no sigamos aplaudiéndola, reclamándola en el discurso, pero repudiándola en los hechos.

La votación del domingo, que fue cuantiosa y mortifica sobremanera al bando opositor, no puede verse como una señal para seguir haciendo exactamente todo aquello que frena el proceso y fortalece a la derecha y capitalistas. Tampoco para olvidar lo que no se ha hecho.

Para la oposición es un reto y un mensaje que la obliga también a dejar arrogancia, simplismo, minimización del movimiento popular. Además un llamado a hacer política que le ponga a la altura de este pueblo.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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