El escolta

De qué se valió El Colombia para enterarse de la flecha existente entre Robert Serra y su jefe de escoltas. Vaya usted a saber. Aunque eso no es letti motiv de estos garabatos. Pues de lo que se trata es tratar lo fácil que es comprar un escolta.

Particularmente no creo en escoltas ni en nada que se les parezca. Su mismo comportamiento deja mucho que desear. Usted los ve con sus caras de careculos, con sus pistolotas ceñidas al cinto y de odiosos hasta decir basta. Y se creen ellos que entre más antipáticos, más odiosos con la gente que se acerca a sus "protegidos" están cumpliendo con su "sagrado deber" de cuidar a su jefe. Craso error. Los mejores escoltas, las más eficientes casi siempre pasan desapercibidos, no son pantalleros ni anda exhibiendo pistolones. Y hasta se ríen con la gente.

Son hasta groseros chocantes y prepotentes y les encanta el pavoneo. Es más comercializan el acceso a sus jefes y se dan bomba alardeando de las intimidades y se vacilan las naves de sus "protegidos". Usted los ve cuando se reúnen varios escoltas de jefes diferentes y aquello es cómo para coger palco. Lo que hablan es propio de un submundo donde el machismo, la guapetonoría, la fantasía y el malandreo son el caldo de cultivo.

Y una vaina más del montón, son fáciles de sobornar y eso obedece a que no tienen estudios, ni formación ni experiencia como escoltas. Decía Bernal que la escogencia de los escoltas es de libre albedrío y la mayoría son jóvenes ex policías. Se pronunció por la creación de una Escuela de escoltas, donde se impartan lecciones de moral, de valores humanos, aparte de manejo y uso de armas blancas y defensa personal. Pero sobre todo de formación de escoltas dignos e incorruptibles. Ser ex policía no es un aval de ser un buen escolta. Hay ex policías que son los propios choros.



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Américo Hernández


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