¿Fin del Ciclo de la Política Sifrina?

Como era imprescindible identificarse con su público, la trilogía se constituyó en el estandarte del glamour de los egresados de colegios y universidades como el San Ignacio, Los Arcos, Caniguá, la Católica, la Metropolitana, la Simón; de instituciones o compañías como el MACSI, la Conferencia Episcopal, la antigua PDVSA o (o los equivalentes de todos estos y otros similares en el resto de Venezuela), en síntesis, de todo lo que tuviera influencia directa de USA o Europa: de su globalización de una sola vía. 

 

También se constituyó esta trilogía en la caja de resonancia del desprecio por todo lo que oliera a patriotismo, historia nacional o universal, Cuba o sus similares, socialismo, igualdad-fraternidad, cerro, provincia, pueblo.  Sobre todo sirvió de caja de resonancia para legitimar el ancestral derecho a ejercer  violencia de todo tipo contra cualquier pobretón insolente que “no supiese darse su lugar” (por supuesto inferior). 

 

Se convirtieron así, en primera instancia, en los líderes de los sifrinos de Este de Caracas, a quienes no tuvieron que convencer mucho para que sintieran repulsión por la sóla idea de tener un tierrúo provinciano dirigiendo sus destinos, e invirtieran todas sus energías en deshacerse de él por cualquier vía.  Había que lograr, y lo logró esta trilogía (claro, aludiendo a sus “valores”) que estuvieran sordos y ciegos ante cualquier logro del susodicho tierrúo; que no pensaran, que estuvieran en modo foco fijo para sacárselo de encima como fuera.

 

El match estaba montado entonces: Chávez el ordinario-retrechero-contestón-faramallero-disposicionero, criollito, patriota, y defensor del derecho a pataleo de los pobres Vs. la trilogía nice-fina-“culta”, exponente de lo “bello”, desdeñosa, apátrida, defensora del derecho a patear pobres… Redondeado: Chávez, el tierrúo Vs. la Trilogía Sifrina y sus fans. 

 

Y comenzaron los desencuentros.  Chávez impuso su estilo particular de hacer política, y la trilogía también. El estilo de Chávez cuajó entre progresistas criollos y foráneos, sobre todo de los barrios y pueblos venezolanos, y de buena parte de Latinoamérica; en tanto que el de la trilogía se impuso entre los sifrinos que manejan la lógica aspiracional-deseante de las clases subordinadas, tanto a nivel nacional como internacional, particularmente del Este de Caracas, así como también de Miami, Madrid, Bogotá…

 

Cada cual se identificó con el estilo que más le cuadraba.  Obviamente, elemental, como hay más gente de barrio y pueblo, la mayoría venezolana se identificó con el estilo Chavista y lo hizo ganar a cada rato.  Sin embargo, hay que reconocer que los exaltados sifrinos se dieron con todo; llegaron a sacrificar su Promoción Blanca Cecilia Ibáñez Matos de las FAN, la gasolina y gran parte de la exquisita nómina que la producía; se volvieron piromaníacos de golpe; quemaron chaguaramos, paradas de autobuses, basura, hasta el Ávila querían quemar, siempre con gafas oscuras, jeans de marca, y franelas y bandanas importadas.  Además les dio por jugar a La Ere con sus guarimbas y todo; siempre frente a cámaras de televisión; cosas raras, cosas de política escuálida, dirigidas a impresionar a sus acólitos nice del exterior. Claro, siempre perdían los rounds.  Pero igual siempre los atendían en las esquinas, y les daban aliento y esperanza mediante unas enrevesadas transfusiones mediáticas ahí.

 

Hubo uno que ganaron con la ayuda de un carnicero, y eso había quedado hasta ahí, puesto que todos los rounds siguientes los perdieron, pero tristemente hubo que cambiar de contendor en plena pelea en marzo, y mucho chavista desconcertado y abatido por el dolor casi ponen a perder al relevo con su silencio de abril. 

 

Como vieran la cosa fácil, la trilogía y sus fans estuvieron muy fastidiosos hasta noviembre.  De nuevo andaban embarcados en cosas muy extrañas, you know: aparecían orgullosos de no tener papel toilet o compitiendo por ver quien pagaba mas millardos por una camioneta grande, o por una nevera de 2 puertas, se veían delirantes con una tasa de cambio diez veces mas alta que la oficial, y hasta estuvieron escondiendo y encareciendo la papa, sólo les faltó volverle a tirar arroz encima a Samán…   Política sifrina por todo el cañón, para que los tierrúos se hartaran de las colas, se murieran de la envidia y vinieran sacaran al suyo de Miraflores. 

 

A decir verdad, el relevo se veía como aturdido, pero el octavo día de ese mes por fin pasó la ofensiva. Se vino con un sólido recto de izquierda a la mandíbula que empezó a darle la vuelta a la tortilla, y luego se fajó a molerlos en un round que duró un mes y que dejó a muchos viendo clarito luego de casi 15 AÑOS, incluyendo a viejos panas sifrinos militantes.

 

Uno de ellos, de mucha trayectoria él, acaba de decir que no tiene sentido seguir en eso de enfrentar a pobres contra ricos, o al Este contra el Oeste, porque siempre se pierde, y que ya no hay cómo montar “salidas no electorales, no dialogantes”, como dijo aquella finísima miembro de la trilogía sifrina durante su grabación de hace unos meses.  O sea que el tipo ha declarado que bota tierrita y no juega más.  Y conste que lo dijo luego de bajarse del autobús para una entrevista en VV, y que lo mismo comenzaron hacer otros, pero en Miraflores, y en vivo y en directo a través de VTV, en una  singular reunión donde hasta abrazaron al nuevo tierrúo mayor, llamándolo sin cesar “Presidente de Todos los Venezolanos”. 

 

¿Será el fin de la Política Sifrina o de los sifrinos en la política?

 

alvenmiguel@hotmail.com



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Álvaro Brazón


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