Mamá, mamá… ya llegó Noel

A Zenaída, matria grande, madre de todos.

 Hijo…toma está bendición larga que venía guardando para ti, te las he venido acumulando en una especie de plusvalía del amor y la ternura. Donde andabas mijo, sino aquí adentro de cada uno de nosotros y de tu papá que prefirió hacerse de un pasaje hacia ti hace ya unos años. No sabes cuan largas se me convirtieron los días y cuanto me costaba hacer comprender a las noches con la valeriana como lugarteniente que ellas tienen su tiempo, pero éstas con sus neones ebrios y su rebelión de grillos contra el silencio fueron las que me hicieron comprender que el único tiempo era para ti, alojado en mi sueño y donde poco a poco como el colibrí fuiste construyendo este nido donde entramos todos.

Noel, como puedes ver todo ha cambiado…hasta la vida nos ha cambiado, la nuestra la mía. ¡no! ¡no! no es tu culpa mijo, no es tu culpa,  tu hiciste lo que tenías que hacer, como tenía que hacerse y cuando debía hacerse, sólo que ese corazón tan noble en una de sus arritmias de rebelión se dejó confundir y erró el pálpito con su respectiva grieta por donde se fue metiendo la hiena…el traidor con su viejo oficio de destructor del amor con sus municiones de verbo hipócrita y calibre de altos carajazos, el mismo que se “disparó” contra Jorge Rodríguez,  Trino Barrios y Soto Rojas.

Sabes Noelis Gregorio, yo presentía que estaba cerca tu venida. Algo me lo decía aquí adentro cuando sentía que en el cielo de mi pecho revoloteaban mil mariposas y de una de ella bajaba tu voz para decirme:

-tranquila viejita, tranquila…  no escribas más, descansa, descansa que ya todo va pasando, escúchame bien…ya todo va pasando, no traiga a colación nada que tenga que ver con tristeza ni con  muerte porque no me vas a creer si te digo que fui yo quien enterró a Tirado, a Heredia, a Díaz Marín y al mismo Gabriel. Ellos hoy son muertos andantes, cadáveres en vida, en cambio yo, y tú lo sabes, hice de tu corazón la “concha”  más segura, apenas si una que otra vez me allanaban comandos de tristeza y requisaban  y requisaban sin encontrar nada más que este amor que me distes y el que me hizo comprender que si tenemos vida debía ser para darla –una locura, dirás, pero esa es la verdad- es como comprender a Cristo militante amorosamente armado dando la vida por el otro… 

…y entonces despertaba, sin saber donde había quedado la noche  Noel, despertaba teniendo junto a mí el rostro de aquel cura de cocollar que me mentía,  pero también  sabía que los muchachos una tardecita de estas me iban a decir gritando de alegría, pero a la vez con un rio cristalino inundando sus mejillas, mamá, mamá, ya llegó Noel, ya llegó Noel, Noel está aquí.

Dios me lo bendiga mijo y déjeme quedarme en este abrazo largo que nos junta a todos los que conociste y a los que no conociste también pues ellos y ellas se quedaron a vivir allí  cerca de tu alma y todos los días te recorren por ese hermoso camino de ixoras enanas y trinitarias internas  que nos une en la inmensidad. Son tus sobrinos y sobrinas y sus hijos e hijas que saben que tienen para siempre un tío ejemplo y ya comprenden como la trova “que al final la vida quedará”.

espanel7@gmail.com

 



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Nelson España

Miembro del Frente Antiimperialista de la Zona Sur - Anzoátegui

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