El enemigo

6. «Caritas in veritate» es el principio

sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia,

un principio que adquiere forma operativa en

criterios orientadores de la acción moral.

Deseo volver a recordar particularmente dos de ellos,

requeridos de manera especial por el compromiso

para el desarrollo en una sociedad en vías

de globalización: la justicia y el bien común…

(Carta encíclica “Caritas in veritate”, del sumo pontífice Benedicto XVI,

Julio 2009)


La situación que vive Latinoamérica en los últimos meses está caracterizada por una marcada estrategia, con dos acciones concretas, en los países de América Central y del Sur, tendiendo a debilitar la toma de conciencia del colectivo nacional; y las acciones van en el marco de desacreditar los gobiernos progresistas, caso Venezuela, Ecuador, Argentina, entre otros; y crear condiciones de ingobernabilidad que den paso a alternativas autoritarias.

En el caso del descrédito, se parte desde relacionar con narcotráfico a los gobiernos hasta catalogarlos de aliados de los grupos subversivos de la región; y en lo que se refiere a ingobernabilidad, el asunto parte desde crear situación de violencia en las regiones hasta conspirar con alguno que otro personaje de la vida pública o militar, a quienes se intentan convencer de que el bienestar y el verdadero progreso está en el derrocamiento de los gobiernos legítimamente elegidos.

¿Quién está detrás de esta estrategia? Es necia la pregunta; los intereses internacionales del capitalismo global. Que entre esos intereses entre los EE.UU., no es novedad, eso es así, lo contrario seria algo más grave, porque nos coloca en la oscuridad ante los enemigos de los procesos democráticos latinoamericanos. El caso de Honduras fue un hecho evidente del poder del capitalismo global; así como del desprecio que dicho capitalismo tiene para con las Instituciones de resguardo Internacional que crea; después de la realidad hondureña, Latinoamérica debería, en un solo bloque, retirarse de la comunidad internacional. No avalar su existencia. Construir una nueva Alianza estratégica.

El pueblo hondureño sólo le queda resistir; no tiene otro camino; los pueblos hermanos sólo nos resta condenar, pero no intervenir. Y hasta esa posición digna de “condenar” es manipulada por los intereses capitalistas y vista como signo de intervención. Nada más aislado de la realidad. Los pueblos latinoamericanos han condenado la acción “guerrerista” de un grupo de poder que inmoló con sus armas la decisión soberana de una mayoría que ya no quería continuar con sus leyes burguesas y pedía cambios y participación en la construcción de un país que le reconociera como ciudadanos y no como piezas de uso de un orden social materialista y explotador.

El ejemplo de Venezuela ha sido banalizado, ridiculizado y expuesto bajo un criterio de cuestionamiento constante; no hay país bajo influencia del capitalismo global que no tenga alguna que otra duda sobre las instituciones venezolanas. Que si la división de poderes no existe; que si el poder ejecutivo manipula la toma de decisión; en fin, que hay una especie de dictadura tácita (algunos la llaman Constitucional). Pero la realidad política en el caso de Venezuela no es tan simple y superficial como la hacen ver los analistas internacionales afectos a esa tendencia del capitalismo global; en Venezuela hay un convencimiento institucional de un modelo de país y es por ello que las instituciones coadyuvan en la búsqueda de un equilibrio racional que respete las decisiones gubernamentales y a la vez proyecte las bondades de un Estado que le da prioridad a lo social por encima de lo económico-administrativo. ¿Que hay vicios en el sistema político venezolano? Los hay; no se han negado, se han cuestionado y en el mejor de los casos el gobierno ha asumido vetos políticos a sus líderes incursos en cuestiones oscuras o actos contra el patrimonio público (caso del ex gobernador del estado Carabobo, Acosta Carles).

Hay todo un mecanismo de persecución y de hostigamiento hacia los cambios institucionales y de administración de la cosa pública; la edificación de un modelo socialista latinoamericano que promueva el bien común y la justicia social, ha molestado a propios y extraño; ahora bien, cómo quedará la posición crítica de quienes señalan al gobierno de autoritario y mesiánico, cuando lean la tercera encíclica del Papa Benedicto XVI, de fecha julio del 2009, titulada “Claridad en la Verdad”, donde precisamente hace alusión a la necesidad de volcarnos a los valores del bien común y la justicia social, para rescatar a la sociedad de sus vicios y malformaciones; ¿qué dirán ahora? ¿Qué el socialismo de la Iglesia si es válido pero el de Venezuela no? Ahí está el detalle.

He ido exponiendo estás ideas tratando de no nombrar en ningún momento al líder latinoamericano que ha promovido, con su ejemplo y constancia, estos cambios continentales; y eso lo he hecho con premeditación y alevosía, para mostrar que esos cambios por él iniciados ya no le pertenecen, son del pueblo; y él es el enemigo a destruir por parte del capitalismo internacional. ¿Creen ustedes que si ese enemigo es destruido se destruirá la conciencia libertaria del pueblo? Pienso que evidentemente no; que se radicalizarían aún más los cambios. Hugo Chávez es el orientador y propulsor de cambios inimaginables hace quince años atrás; él lo hizo posible, y nos ha permitido asumirlos como propios. Su liderazgo es garantía de tranquilidad y paz; él garantiza transformaciones sin sangre; pero si el capitalismo internacional alcanzara sus objetivos, no quedará rastros, ni oro, ni pueblo a quien dominar, se impondría la barbarie, esa que acusan a Chávez y la cual él, con su particularidad discursiva, nos ha evitado vivir. Reflexionemos: ¿existe realmente un enemigo o hay millones de enemigos?



ramonazocar@yahoo.com


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Ramón E. Azócar A.

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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