“Reinado de Terror” Revolución y Capitalismo

Desde la toma de La Bastilla hasta el Caracazo, en esos dos cientos años entre Paris y Caracas se ha llevado a cabo el tránsito de un proceso revolucionario que hoy es imparable, y a pesar de la traición, del engaño, de la inmisericorde inhumanidad de los más pocos, las multitudes comienzan a “tomar La Bastilla” globalmente. El mundo entero clama por un cambio paradigmático que nos reoriente hacia una forma de vida menos autodestructiva, más humanitaria y libre, menos asesina de niños en el nombre de la libertad, la fraternidad y la igualdad.

El capitalismo del tercer milenio se ha vuelto gobierno invisible dictando líneas en un nuevo orden mundial incapaz de frenar la contaminación y la muerte de inocentes. Hoy en un mundo donde hay muchos más desplazados por desastres naturales que por las guerras entre los hombres. Cada cuatro segundos cierra para siempre los ojos un niño pobre en este planeta de máquinas deseantes.

Sarkozy representa a estos dos siglos de traición y desprecio a los más pobres y execrados. La imagen del rescatador de Ingrid que muestran los masivos medios de desinformación burgués no puede esconder para nosotros el odio a los inmigrantes manifestando el año pasado en toda Francia cuando era el ministro de relaciones interiores. ¿Acaso olvidan los francoárabes que viven a las afueras de París en ese cordón del desprecio occidental a los pueblos del mundo? ¿Se han borrado las llamas ardientes de incendiados vehículos por todo el país reclamando justicia y derechos humanos?

Sólo la logia mundial de los ricos diseña la nueva arquitectura financiera que se come a los campesinos y a los indios, pero sobre todo a los niños del mundo, a la humanidad que ronca no se cansa de gritar al cielo: ¡Basta ya!

Dos cientos años después de que Paris ardiera en el siglo XVIII Caracas ardió con la explosión del poder popular. Desde Guarenas hacia todo el país hubo de desparramarse la lava milenaria de la rebeldía contra los fundamentos de nuestra especia humana. Ningún político estuvo a la cabeza de esta multitud reclamando libertad, fraternidad, igualdad pero ningún miembro de la logia de los ricos con poder político hizo caso. Ninguna fuerza de las logias militares acató el llamado popular en ese instante. Era el desalmado pueblo deslastrándose del modelo neoliberal impuesto por el capitalismo de los Friedman y sus seguidores, pero que desde 1974 venía ya mostrando los dientes con Kissinger y su modelo de poner a raya a las naciones disidentes a través del control de la natalidad, el hambre generalizado y las guerras.

Hoy la crisis alimentaria producto de la especulación de los más ricos ha creado un estado de emergencia permanente global. Ya se sabe de mil millones que mueren de hambre porque no alcanzan sin dinero los alimentos que abundan. Hoy es la misma Francia que apoya no sólo el modelo asesino de niños del capitalismo salvaje actual que los norteamericanos proyectan como bandera de la libertad, fraternidad e igualdad. Sólo que los pueblos de Nuestra América lo venimos comprendiendo desde que Simón Bolívar nos abrió los ojos profetizando el Apocalipsis continental: los gringos a nombre de la libertad acabarán por dominar a todos los pueblos dignos.

Ya no es Guantánamo y Abu Grabhi o las torturas en el aire amparadas por la fríamirada indiferente de los occidentales europeos que bajaron la cabeza ya en la Segunda Guerra Mundial y hoy sólo son esclavos de los gringos que el lobby judío controla desde el Pentágono y la Casa Blanca. No es casualidad que el mismo Sarkozy que libera a Ingrid insiste en lazos de amistad entre Palestina e Israel. ¿Porqué nadie recuerda la hegemonía imperialista francesa en el norte de África? Esos bebés negros que nos miran desde otro mundo, llenos de moscas y esqueléticos, son el producto del “encuentro” entre Francia y África como lo son los franceses de origen árabe que pululan por las afueras de “la ciudad de la Luz” oscurecida por un egoísmo sobrenatural.

No nos engañemos más, ni la revolución inglesa (industrial) ni la gringa (19 años antes que París y económica: el nuevo imperio) ni la francesa (moral y política) son más importantes que la de Nuestra América. Sabemos bien que las guerras civiles europeas (llamadas Mundiales) permitieron imponerse al imperio gringo para salvar la civilización burguesa occidental hoy convertido en hegemonía gringa, y que las revoluciones rusa, chinas, árabes, africanas dieron todo lo que tenían, pero que será la nuestra la del toque final, que hará caer al imperio gringo como caen las frutas podridas.

Nuestra América está dando el grito revolucionario que prenderá al fuego continental y más allá de sus fronteras tendrá eco en las demás etnias sometidas al yugo imperialista occidental y cristiano burgués. Las naciones hijas de Bolívar se unirán para fortalecer el grito revolucionario del poder popular. Desde México hasta la Argentina vibrará la columna dorsal de todo un continente que hará quedar estupefactos al resto del mundo. Ya nada para la caída del tirano globalizado destructor del mundo, capitalismo de las multinacionales.

A trabajar por expandir a todos los rincones de la tierra este clamor universal que busca la paz defendiendo lo más sagrado que tenemos: la tierra. Que tenemos que sembrar la semilla todopoderosa de la libertad, y no tragarnos el veneno de la tiranía de las corporaciones, hablando de ser libres sólo con la tarjeta de crédito. ¿Olvida acaso el mundo de los pocos que ese plástico saca sangre? No bastará la evasión electrónica que utiliza el imperialismo para anestesiar las masas. La fuerza del amor es más fuerte.

Contra la ley del retorno que Francia apoya en contra de los inmigrantes del mundo hoy unidos en la rebelión contra los menos del mundo los arquitectos del nuevo reinado del terror del imperialismo gringo.

Por la verdadera libertad de los pueblos dignos luchando por su soberanía. Por la verdadera fraternidad que hace brillar la luz de un sol universal y humano llamado solidaridad. Por la verdadera igualdad donde las razas y los credos no impiden el abrazo y la tolerancia, y donde la economía sirve a los trabajadores y no estos a aquella. Un mundo donde hagamos realidad la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.



Mforti9@cantv.net


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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

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