El fin del racismo feliz

¿Será que mis amigos negros opositores no se sienten aludidos cuando en sus veladas con otros opositores se denuesta de “niches”, “monos, “macacos”, etc.? ¿Será que no dicen tal delante de esos mis amigos? Me apena decirles que delante de mí sí lo dicen.

La derecha venezolana tiene dificultades con su racismo por dos razones, una mayor que la otra. La menor es que, como una vez dijo Gabriel García Márquez, la principal diferencia entre Colombia y Venezuela es que allá los conservadores ganaron todas las guerras y en Venezuela las ganaron los liberales. Los conservadores perdieron las guerras pero ganaron la paz y siguieron mandando, por lo que la única ganancia visible que nos quedó fue que el racismo se hizo pudoroso y la ideología oficial lo camufló. Racismo había, estúpido como toda segregación a priori entre gente, solo que hasta 1998 fue taimado y artero. Los racistas tenían cierto rubor de mostrarse demasiado bolivianamente. Porque en Venezuela --esta es la razón mayor-- el más “ario” tiene su abuela en África, como decía Rómulo Betancourt.

A partir de 1998, el racismo venezolano se desbocó, especialmente sobre la persona de Hugo Chávez. No repasaré los epítetos que le endilgan porque han sido demasiado divulgados y por no embadurnar tus ojos. Ya consigné demasiados al comienzo. No sé si mis amigos negros golpistas se sienten aludidos. O si les importa.

Tengo poca paciencia con los racistas por lo mismo que tengo escasa con la gente bruta y prepotente. Bruto no es condición culposa porque nadie escoge nacer así, pero la prepotencia sí, porque el arrogante sí escoge ser soberbio, como casi cualquier prelado, míralo. Los que no son así los matan, como Arnulfo Romero.

Ahora resulta que hay la probabilidad nada remota de que un mulato presida los destinos del Estado Mundo sometido por el complejo industrial militar gringo. Todos los afectados por las políticas imperiales debiéramos tener derecho a votar por el presidente gringo, puesto que sus decisiones nos afectan. Tantos años perdidos odiando negros y ahora nuestros opositores, quién sabe, tendrán que recibir órdenes de uno más oscuro que Chávez y que Condi. ¿Se van a rebelar? ¿Ves cuán ridículo es el racismo?


hernandezmontoya@hotmail.com


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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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