A cuarenta años de Mayo del 68

¿Cuántas muertes más se llevará Bush en su viaje al infierno estos meses que quedan hasta noviembre 2008?

Hemos sido testigos de cómo las multinacionales han convertido al mundo en un lugar no sólo difícil de vivir sino que decididamente imposible para más de la mitad de la población del planeta. Mientras el imperio de las multinacionales diseña un sistema jurídico internacional capaz de darle un golpe mortal a los Estados-Naciones tal que la transferencia de recursos se haga desde estos hacia aquellas. Es la privatización de todo. Es lo que hemos estado llamando “globalización” norteamericana o de cómo es el final de la novela “The american dream of life”. Somos testigos de la aplicación del plan para el dominio norteamericano por un siglo y que está dirigido a China, el único país del mundo que toma decisiones sin autorización de EEUU.

¿Cómo viviremos bajo el yugo de la oligarquía imperialista mundial capaz de tragarse un niño cada cuatro segundos?

Gracias a la vida hemos sido testigos también del final de más de sesenta años de la partidocracia paraguaya, lo misterioso es que viene abanderada por un hijo revolucionario de la iglesia católica apostólica romana. La teología de la liberación quizá tiene en el ex obispo Fernando Lugo un representante de la espiritualidad socialista que nos faltaba. Ahora Jesús está más cerca de nosotros porque el evangelio ya no será más en Latinoamérica un letargo clerical abonado de la más recalcitrante oligarquía sacerdotal siempre bendiciendo las armas que matan a los pobres. Ahora Camilo Torres se levanta desde la selva colombiana con un grito de multitud revolucionaria, él y los curas del pueblo revolucionario que dieron sus vidas por la liberación popular tienen ahora en Paraguay un terreno fértil para los futuros cambios. Ahora el Padrenuestro tendrá sabor bolivariano y socialista. Fidel no es católico porque es marxista, Chávez es cristiano porque no es marxista, Fernando Lugo es marxista y es cristiano.

¿Es Latinoamérica el territorio actual donde se decide el futuro del mundo?

El pueblo sudamericano necesita de líderes no sólo que se le parezcan sino que como Evo Morales venga del mismo seno de ese poder popular. Por eso, y sólo por eso la oligarquía boliviana idólatra de la cultura anglosajona y protestante gringa odia a los indios y los desprecia así como la oligarquía venezolana trata de “mono”, “tierrúo”, “macaco”, queriendo ridiculizar al pobre hijo del negro y del indio. Este desprecio oligárquico contra las razas dominadas tiene hoy un fin de ciclo. Lo podemos analizar científicamente en el texto de la constitución venezolana que deplora el racismo y toda forma de exclusión por la razón que sea, sin embargo y sin vergüenza la oligarquía criolla que dice defenderla, ataca a su inspirador fundamental con los calificativos despreciativos arriba mencionados. Esto demuestra que la burguesía latinoamericana es irracional y por lo tanto injusta y su dictadura a través de los siglos ve en el presente revolucionario su final inexorable. El pueblo ha pasado a ser autoridad.



Gracias a la muerte hay más de mil millones de personas que no tienen agua en este mundo. Otros tres mil millones viven con un dólar al día. Las matemáticas señalan un niño muerto de hambre cada cuatro segundos. Los tres minutos que tardas en leer este artículo han fallecido cuarenta y cinco carajitos por gente como Bush. Lo arrecho es que la derecha latinoamericana se hace la vista gorda de esto como si no le tocara, como si lo que estamos viviendo en materia ambiental no es responsabilidad de la dictadura de las multinacionales convertidas en tentáculos de un imperio satánico capaz de controlarte hasta el hartazgo y hacer que lo defiendas con tu vida, y la de tus hijos. Toda la constelación de la casta política de los neoconservadores que ha llevado al planeta a una guerra mundial por el agua disfrazada de guerra preventiva por recursos energéticos como el petróleo, no puede tapar que el imperio lucha por sobrevivir, y necesariamente deberá ir por el líquido vital. Ya comparte con Brasil la producción más grande del mundo en etanol. Mira a Latinoamérica como objetivo vital para sobrevivir, para convertirla en un mercado más poderoso que el europeo mismo y competente con el asiático. No le importa que los más de quinientos millones de personas que vivimos en Sudamérica suframos la más siniestra mortandad desde 500 años de colonialismo satánico depredador con el signo de la cruz y el hijo de Dios colgado del madero.


¿Podremos finalmente liberarnos de la máquina perversa de acumulación de capital?

El capitalismo sediento de combustible a base de alimentos está obligando a los pobres a talar y quemar el único bosque capaz de darnos el oxígeno necesario para vivir en el planeta. Después de contaminarlo todo pretende con la mentira controlar militarmente el sistema acuífero latinoamericano, el más poderoso del mundo. Sus más heroicos enemigos son los campesinos y los indios. Por eso sistemáticamente viene desarrollando planes para su exterminio maquillados como lucha contra el narcotráfico. ¿Alguien duda? Mire a Colombia. De cada diez dirigentes campesinos que mueren en el mundo nueve son colombianos. Matar de hambre para vivir el lujo, la usura, el interés, sin medir consecuencias. Por un lado el trabajador desterritorializado, convertido en trabajador libre y desnudo, que tiene que vender su fuerza de trabajo; del otro, el dinero descodificado, convertido en capital y capaz de comprarla. Se está cerrando un ciclo sudamericano y el triunfo de Lugo es relevante porque desde Nicaragua, Cuba y Venezuela en el Caribe hasta el cono sur integrando a Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil se manifiesta por primera vez una hegemonía de países bolivarianos defendiendo un ideal de justicia social y de unidad popular contra las nuevas formas de colonización capitalista. Hay una clara demostración de deseo de liberación del yugo norteño, y se abre un ciclo de autorreconocimiento en la dignidad de todos los pueblos que hacen vida en el continente. Luego se devela la imagen de las naciones del norte americano asesinando a sus nativos indígenas y confinándolos en reservas último refugio de los parias que fueron los verdaderos dueños de la tierra. En el sur las razas, etnias sudamericanas comienzan a elevar su rostro de soberanía, se solidariza con la raza negra del África y juntas habrán de sacudir al mundo con sus heroicas creaciones. Una de ellas es el socialismo bolivariano que recorre el mundo en este momento despertando a los que aún permanecen dormidos por efecto del narcótico capitalista: el voraz consumismo, la perversión individualista, el miedo a morir de hambre que alcanza a 5000 millones de los 6000 que sobreviven en el planeta, la violencia producto del hacinamiento, la droga, las guerras y el odio masificado por el sistema. Los ricos gastan el 15 % de sus ingresos en alimentos, los pobres el 75 % por eso desde la administración Gerald Ford y gracias a la Casa Real Británica de los Windsor, y a la publicidad que le dio Henrry Kissinger, se aplica sistemáticamente el uso de alimentos como armas de control a países potencialmente enemigos del imperio.

¿Será que ya llegó la hora de juntar a los sacerdotes justicialistas, a los guerreros, dignos libertadores y fundadores de naciones para la libertad, y a los industriales y comerciantes socialistas con los obreros, indígenas y migrantes del mundo reunidos en una misma causa global para hacer la revolución y evitar que el neoliberalismo persista en su macabro intento de asesinar silenciosamente a la mayoría?


¡Patria Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!

Mforti9@cantv.net


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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

 mforti9@gmail.com      @mforti9

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