La injerencia de los “americanos”

La doctrina Monroe es la desarrollada en 1823 por el Presidente James Monroe de los Estados Unidos bajo el lema de "América para los americanos" en función de la cual sostuvo que las potencias europeas no tenían derecho a intervenir en ninguna parte del continente. Paradójicamente, la Doctrina Monroe estaba dirigida a detener la intervención de las potencias imperiales europeas sobre las recién independizadas colonias, pero abrió también camino a la intervención neocolonial de los Estados Unidos en el continente americano.

Desde el comienzo del siglo XX hasta la invasión de Afganistán e Irak, la injerencia de Estados Unidos ha consistido en 104 intervenciones armadas de mayor o menor calado. De oponerse a la injerencia o no intervención de país europeo en el devenir de Estados Unidos, pasó a la injerencia en la política y la suerte de numerosas naciones, provocando principalmente levantamientos, apresando, derrocando o induciendo la muerte de gobernantes. Del "América para los americanos" pasó a la doctrina muñida por los suficientes muñidores en "América" de "El mundo para los americanos". Cuando no las invasiones directas, la actuación de la CÍA, con una gran anticipación para llevar a muchas de las naciones que llama canallas a la desestabilización política previa a su caída, Estados Unidos es una mosca cajonera. La población de Estados Unidos nunca ha sufrido invasión, guerra o convulsión que no hayan brotado en la propia metrópoli, y nos recuerda a la población del antiguo Imperio Romano cuyas campañas permanentes ignoraba por completo. Y si el estadounidense medio está al corriente de lo que hacen y deshacen fuera de la metrópoli sus ejércitos, es a través de sus medios de comunicación y en los términos que comunican a estos sus generales y gobernantes. No está interesado en buscar otras fuentes de información. Su única preocupación es vivir despreocupado…

Hace años que vienen sus servicios secretos preparando a Ucrania para provocar a Rusia. Hasta que esta nación ha estallado. Ahora tensa la crisis de Taiwán provocando a China. Después de pasar su historia de más de un siglo desestabilizando al mundo con su injerencia permanente, se puede decir con propiedad que Estados Unidos es una máquina de guerras de distinta intensidad. Por diversas señales que lo apuntan, no se resiste a perder su papel hegemónico en el concierto de las naciones en el que de manera calculada y metódica constantemente desafina. Sin embargo hay observadores y analistas de todo tipo que pronostican su caída. Pero eso sería, pienso yo, siempre y cuando, por accidente o por error de cálculo, no estalle el holocausto nuclear…



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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