Pildoritas 47 (año VIII)

Un emisario del monstruo que debió regresar sorprendido por la dignidad de un pueblo libre

¿Reculó, pidió tiempo como estrategia para lograr que las acciones de defensa de nuestra soberanía, en un escenario como la Cumbre de las Américas, no se haga sentir con la fuerza que el gigante nos legó, pretende el imperio que no lo dejemos en evidencia, mirando a la cara a su máximo representante y con la presencia de líderes de todo el continente, cuyos países no estarían exentos de que cuando le parezca a quien se cree el dueño del mundo, puedan ser nuevas víctimas y pisoteados en su dignidad?

Todo ello se desprende de las acciones que de manera apresurada le han llevado a enviar a Venezuela uno de los alfiles que manejan la seguridad gringa, para entrevistarse con el Presidente Maduro y la Cancillera, en la pretensión de que renunciemos a mostrar nuestra verdad y aceptemos la imperial, que busca hacernos creer que lo que dice y firma Obama en su decreto injerencista, no es lo que allí dice, como si el español con el que se tradujo el documento para comprensión del mundo hispano, hubiese sido cuestionado o tergiversara la verdad de lo decidido que nos es otra cosa que la confirmación de una política del gobierno gringo, que ya ha sido aplicada a cientos de pueblos del mundo, con los terribles resultados de millones de muertes, destrucción de ciudades enteras y apropiación de los recursos petroleros y demás riquezas que le pertenecen exclusivamente a los pueblos.

Los medios dan la noticia de que nuestras máximas autoridades recibieron al emisario, y se supone que lo conversado tuvo que haber concluido en que al mismo le quede bien claro que no estamos dispuestos a ceder ni un milímetro en la defensa de nuestra soberanía, que no vamos a defraudar la solidaridad casi que unánime de gobiernos y pueblos, con una causa que es común cuando se tiene una amenaza como la que representa el imperio, a quien ya le conocemos su capacidad de exterminio y sus ansias de conquista a sangre y fuego, lo cual jamás han negado, sino que como en el caso de Obama, para referirme al actual “emperador del mundo”, lo ha expresado de mil formas, una de ellas cuando de manera cínica afirmó que “su país, con el poder de ser la potencia armada más poderosa del planeta le va a ”torcer el brazo” a quien no haga lo que su gobierno quiera que haga” y que luego ratificó por escrito en su decreto en el cual declara a nuestra Patria “una amenaza inusual y extraordinaria para los intereses de los Estados Unidos”.

No faltaron las voces ante la reacción de pueblos y gobiernos en solidaridad con Venezuela, que quisieran dorar la píldora y hacernos creer que el decreto no dice lo que dice, es que no se esperaba el imperio la descomunal ola de protestas y acciones de calle a nivel continental y más allá, por lo que en buena parte del mundo se tomó como un hecho insólito de injerencia descarada y abierta contra un pueblo, que lo único que hace es defender el derecho a ser libre y a ejercer soberanamente lo que el pueblo ha decidido en 19 eventos electorales.

Ahora bien, como ya lo han dicho muchos analistas, si el gobierno gringo desea que lo del decreto no sea tema de la cumbre porque bien sabe que va salir con las tablas en la cabeza y va a quedar muy mal parado ante el mundo, no basta con que mande emisarios a querernos convencer de no creer algo que bien sabemos es política de estado del gobierno gringo, demostrado en su tradición belicista para conquistar países, desaparecer a sus líderes y tomar posesión de lo que no le pertenece, lo que debería hacer y se supone que fue la respuesta de nuestro Presidente, es que de una vez por todas, mediante otro decreto y no una simple declaración que por cierto no han dado, anule el documento que simplemente para lo que va servir es para dejar registrada ante la historia, una prueba más de la voracidad de un monstruo que no tiene límites en sus pretensiones de hegemonía y depredación de pueblos, civilizaciones, culturas, donde se le ocurra y cuando se le ocurra para seguir manteniendo a como dé lugar su condición de mayor potencia y sus apetencias de que todos los pueblos del mundo se arrodillen ante su poder.

Nuestro país humildemente, pero con la fuerza de las enseñanzas que nos dejó nuestro segundo Libertador, y las del Primero que venció en los campos de batalla un imperio, no va a perder la oportunidad de dejar en evidencia al monstruo y de nuevo propinarle una derrota como las que ya, por ejemplo, cuando dignos representantes del los pueblos en Mar de Plata, frenaron el ALCA y obligaron al gobierno gringo de la época a recular.

Esta vez la historia tiene que repetirse, no se puede dejar pasar por debajo de la mesa tamaña osadía de quien está acostumbrado a que se le rinda pleitesía, por necesidad, por miedo o por lo que sea, los tiempos han cambiado y en ello Venezuela tiene mucho que ver y eso no nos lo perdonan.

El intento del famoso decreto de amedrentar a los pueblos que han seguido y están dispuestos a seguir nuestro ejemplo, ya está convirtiéndose en un intento fallido, pero ello hay que ratificarlo en la cumbre con toda la fuerza que nos da nuestra dignidad de ser un pueblo heredero de las glorias de Bolívar y Chávez y de haber tenido la posibilidad cierta de ser una referencia para millones de seres a nivel del continente y más allá. Es la verdad y la causa real del decreto maléfico.


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Saúl Molina


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